España
La «derechita cobarde» del PP aprieta los glúteos: Egea y sus muchachos exigen defenestrar a Cayetana Álvarez de Toledo
Ese cargo pone fecha de caducidad a la mano derecha de Pablo Casado: “De este mes, no pasa”
Al César lo que es del César.
La información es adelantada este 11 de agosto de 2020 por El Independiente y da prácticamente por hecha la salida de Cayetana Álvarez de Toledo al frente de la portavocía del PP en el Congreso de los Diputados.
Según una fuente de la Ejecutiva Nacional del Partido Popular recabada por ese digital, los días de esta política en ese puesto estarían más que contados:
Si no se va, se le va a invitar a irse. Y de este mes no pasa.
No obstante, también se especula con la posibilidad de que sea la propia Álvarez de Toledo la que ‘facilite’ la labor a Pablo Casado renunciando ella a esa función.
Según el entorno de la aún portavoz popular en la Cámara Baja, no habría sido de su agrado una decisión tomada por la dirección del PP sin que ella tuviera constancia de la misma.
Ese hecho que ha irritado a Álvarez de Toledo habría sido la defenestración de uno de sus hombre de confianza, Gabriel Elorriaga.
Quien hasta ahora fuese jefe de asesoría parlamentaria del PP y apuesta personal de la portavoz en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo ha sido removido de su cargo sin que la propia Cayetana Álvarez de Toledo fuese siquiera avisada del mismo.
Por eso, según fuentes del entorno de la portavoz popular no descartan a El Independiente que su salida sea voluntaria sin necesidad de que nadie la «invite a irse»:
La decisión se ha tomado a pesar de las advertencias de la portavoz parlamentaria que llegó a sugerir que si se prescindía de Elorriaga, ella sería la siguiente.
Lo que no se oculta es que la caída de Elorriaga forma parte del plan de presión contra Álvarez de Toledo para que sea ella misma la que se marche y así evite a Pablo Casado que tenga que suscribir el cese de su portavoz en el Congreso de los Diputados.
Las mismas fuentes del entorno de la política del PP afirman que la noticia del cese de su asesor cayó como un jarro de agua fría en una Cayetana Álvarez que entiende que ha sido un paso erróneo:
Ella considera que es una mala decisión y un error.
PRESIONES
De lo que no cabe duda es que las presiones sobre Pablo Casado para que aparte a Álvarez de Toledo de la portavocía del PP en el hemiciclo han sido constantes, comenzando por el reelegido presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quien reclamó al presidente del PP que su mano derecha no hiciera acto de presencia durante la campaña electoral del 12 de julio de 2020.
Asimismo, tampoco gustó en determinados barones del PP que Cayetana Álvarez de Toledo hiciera saltar por los aires la estrategia que tenía diseñada el partido para acorralar en sede parlamentaria a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior.
En esa jornada del 27 de mayo de 2020, la portavoz del PP en el Congreso eclipsó el menú informativo cuando desde la tribuna parlamentaria acusó a Pablo Iglesias de ser el «hijo de un terrorista».
Desde ese instante, amén de cuando discrepó de la postura del PP sobre las manifestaciones del 8-M, fuentes del PP consultadas por El Independiente tachan a Álvarez de Toledo de «verso suelto» y «rémora» para Pablo Casado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
