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Internacional

La despreciable y traidora «derechita cobarde» del Partido Podrido, Pablo Casado y sus palmeros gays lo hacen de nuevo: El PP vota a favor de las represalias a Hungría por no someterse al lobby LGTBI

Redacción

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El Partido Popular ha votado a favor en el informe que exige a la Comisión Europea que aplique ya las nuevas normas que condicionan la recepción de fondos de reconstrucción europeos a «respetar el Estado de Derecho», unas reglas que están pendientes de evaluación por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), puesto que Hungría y Polonia pidieron su anulación alegando que el reglamento carece de base jurídica e interfiere en competencias que son propias de los Estados miembro.

Las normas son una argucia con la que se busca represalias contra Hungría y Polonia por disentir frente a las políticas globalistas y por defender la soberanía de sus naciones.

Asimismo, el pleno del Parlamento Europeo ha expresado este jueves su «firme condena» de la ley de Hungría que impone penas más duras para pedófilos y prohíbe la propaganda LGTBI en las escuelas, y ha reclamado acciones represivas contra el Gobierno de Viktor Orbán.

Una mayoría de los eurodiputados -incluido Esteban González Pons, del Partido Popular, y gran parte del Partido Popular Europeo- han apoyado una resolución contra el Ejecutivo húngaro redactada por el eurodiputado laborista maltés Cyrus Engerer, condenado a dos años de cárcel por distribuir ‘pornografía vengativa’ contra su exnovio, que informó a la Policía de que Engerer quería vengarse por la cancelación de la relación. La delegación española del PP, incapaz de oponerse al texto, se ha abstenido mayoritariamente.

Sí ha mostrado su total oposición a la resolución contra Hungría el grupo de Conservadores y Reformistas (ECR), en el que se encuentra VOX, formación que respalda la postura del país magiar por «no arrodillarse ante la embestida de la ideología LGTBI» y señala -en palabras del eurodiputado Hermann Tertsch– que, como nación soberana, «Hungría tiene todo el derecho y deber de defender la voluntad de los padres húngaros de que sus hijos menores no tengan que someterse a adoctrinamiento de los grupos LGTBI».

En el texto, respaldado por el consenso socialdemócrata, los eurodiputados afirman que la norma, que defiende la protección de la infancia, busca imponer ‘censura política’ en el país». De este modo, asegura que forme parte de una agenda política más amplia con la que Orbán quiere, a su juicio, el «desmantelamiento de la democracia y del Estado de derecho». Así, el documento censura la modificación de la Constitución húngara para especificar que «la madre es una mujer y el padre es un hombre», reclama medidas cautelares al Tribunal de Justicia de la UE y la imposición de sanciones «si persiste el incumplimiento», y defiende que la situación en Hungría «permite actuar en el marco de la condicionalidad que prevé el presupuesto europeo para congelar fondos».

El Gobierno de Hungría ha reiterado en las últimas horas su derecho a adoptar las leyes que consideran oportunas. «No estamos diciendo a nadie de más de 18 años cómo vivir su vida… sostenemos que corresponde a los padres decidir cómo educan a sus hijos», dijo este jueves el jefe de gabinete de Orbán, Gergely Gulyas. Por su parte, el primer ministro afirmó que «los burócratas de Bruselas no tienen nada que decir en este tema», y que no dejarán que «los activistas LGTBI entren en sus escuelas».

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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