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Cartas del Director

La doctrina islámica de la inmigración

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En estas últimas décadas, en toda Europa las mezquitas se han multiplicado al ritmo de la creciente inmigración musulmana y su expansiva natalidad. Las escuelas coránicas empiezan a ser habituales en muchos países europeos y las organizaciones islámicas se han vuelto onmipresentes entre nosotros. Los occidentales en general y los europeos en particular han ido cediendo poco a poco a las exigencias de los musulmanes. Esto ocurre de manera desigual en los distintos países, pero la tónica dominante es la de dar satisfacción a esas demandas en aras de la tolerancia religiosa y el respeto a las culturas, cuando no por motivos más reales como el evitar una confrontación demasiado directa con los musulmanes. O sea por cobardía.

En algunos países ya no es ninguna novedad la existencia de horarios reservados en las piscinas para mujeres musulmanas, las salas de rezos en el trabajo, la abolición de las salas de gimnasio mixtas, etc. Se ha llegado a modificar el contenido de ciertos programas de televisión para no ofender a los musulmanes y a retirar cárteles de propaganda con imágenes de cerdos o de productos derivados del cerdo. (Alguna televisión de un país europeo le pidió disculpas a la comunidad musulmana local por haber emitido la televisión pública unos dibujos animados de Los Tres Cerditos, y una caja de ahorros retiró de su carteles publicitarios la imagen clásica de la hucha en forma de cerdo). En otros casos se ha dispensado a los alumnos musulmanes de la asistencia a las clase de música y de gimnasia, y se ha llegado a modificar la materia de Historia a gusto de los musulmanes en algún país que otro. En Francia y en Gran Bretaña se ha llegado a cambiar la fecha de los exámenes para no coincidir con el Ramadán u otra festividad del calendario mahometano. También en gran Bretaña, en un hospital cambiaron la dirección de las camas para que estas estuvieran orientadas hacia la Meca.

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En Francia han sido ya varias veces en que un juicio ha sido pospuesto por el juez por respeto a las creencias del acusado y para no impedirle a este el cumplimiento del ramadán. En algunos hospitales europeos las pacientes musulmanas han obtenido no ser atendidas por personal masculino. El sacrificio halal ha logrado en Europa carta de naturaleza a pesar de ser contrario a las propias leyes europeas en la materia. Y muchas otras cesiones por el estilo que vulneran no sólo las costumbre y los valores occidentales sino la propias leyes y constitución de los Estados europeos. Todo ello, repetimos, con la finalidad declarada de respetar las creencias y las prácticas religiosas de los musulmanes.

Muchos occidentales despistados o francamente faltos de actividad neuronal no ven en estas concesiones más que marcas de civilidad y de apertura de espíritu ante las necesidades de una religión cada día más presente que según el credo políticamente correcto es un aporte positivo a nuestra sociedad. De hecho, muchos occidentales están muy satisfechos de sí mismos al hacer gala de esa tolerancia y ese espíritu de apertura.

Lo que no saben estos despistados e ignorantes es que todas estas demandas y exigencias se inscriben en un proyecto insidioso que tiene cerca de 1400 de edad: un proyecto de conquista y de dominación basado en el mandato que emana del Corán y de la Suna (conjunto de los dichos y hechos atribuidos a Mahoma). Estamos ante una empresa de conquista y dominación que se inscribe dentro de la doctrina islámica de la inmigración. Esta inmigración reviste un carácter sensiblemente distinto al resto de los demás contingentes migratorios. Otros grupos de inmigrantes buscan ante todo beneficiarse de las ventajas que ofrecen los países de acogida. La inmigración musulmana es una inmigración al servicio del imperialismo árabe-musulmán. El resto de los grupos inmigrantes buscan ventajas económicas y beneficios sociales. La inmigración musulmana quiere eso también, pero sobre todo busca imponer una segregación étnica y cultural para obtener privilegios y un estatus especial en los países ocupados. Esa inmigración está concebida para dominar las sociedades no musulmanas y preparar la vía hacia la total islamización.

La doctrina islámica de la inmigración funciona como una estrategia de conquista que data desde el siglo VII y nos desvela como actúa la inmigración musulmana en los territorios no musulmanes, territorios que la tradición islámica define como la “casa de la guerra”. La conquista militar está en el corazón de la expansión musulmana desde los inicios del islam. Nada ha cambiado desde entonces.

El arma principal de esta estrategia de conquista es la mentira y la desinformación. El objetivo es transformar la cultura del país huésped de manera progresiva e insidiosa con el fin de imponer la sharia. La primera etapa de la islamización consiste en hacer aceptar a los autóctonos las actividades características del islam y establecer su presencia física y visible: vestimenta musulmana, lugares de culto, fundación de escuelas coránicas, escuelas para el estudio del árabe, organizaciones de beneficencia comunitaria, carnicerías halal, comercio islámico… Estas actividades de carácter aparentemente inocuas les sirven para ir tejiendo una red social unida y una infraestructura necesaria al control y fortalecimieto de la comunidad. En esa etapa inicial la orden coránica que prohibe a los creyentes formalizar lazos con los infieles queda en supenso mientras se afianzan los instrumentos de la islamización. Esa estrategia puede llevar a los occidentales a equivocarse sobre el carácter de esa inmigración y pensar que ésta está motivada por motivos esencialmente económicos.

El establecimiento de grandes asentamientos musulmanes en tierra del infiel tienen un carácter estratégico. La mezquita funciona como un centro de poder, el centro de todas las actividades de la comunidad (de ahí la importancia y la urgencia en edificar mezquitas en los territorios en los que se asientan). En esa etapa todavía embrionaria, una de las prioridades de esos inmigrantes (invasores/colonos en realidad) es la de ayudar a los recién llegados para estrechar y fortalecer la comunidad musulmana. Los jefes de la comunidad musulmana les darán apoyo y consejos para su instalación y les asesorarán sobre los medios de beneficiarse de las ayudas y subvenciones que las sociedades de acogidas reservan para los inmigrantes. De esta manera los ya instalados se erigen en guías de los recién llegados y estos se sienten unidos a la comunidad local, reproducción en pequeño de la sociedad que han dejado atrás. Además, agentes de las mezquitas están también implicados en diversas formas de adoctrinamiento y vigilancia de los musulmanes para que estos no se salgan del control y escapen a la autoridad de los imanes y demás jefes comunitarios.

En esa fase de la colonización musulmana (ya que hay que llamarla por su verdadero nombre), los no musulmanes no perciben el peligro de esta etapa en que la mezquita se erige en centro de la vida comunitaria. Para ellos las mezquitas no son más que lugares de culto. Se equivocan, pues el verdadero objetivo de esta primera etapa es la de disuadir la integración de los musulmanes para poder mejor promover la islamización de la sociedad de acogida con cada día mayores contingentes de musulmanes encuadrados bajo la autoridad de sus lideres comunitarios. Cuantos más musulmanes sean y cuanto más estén unidos comunitariamente, mejor pueden hacer presión sobre las sociedades de acogida y más fuerza cobran sus exigencias.

Cuando la comunidad musulmana se ha consolidado y ha cobrado fuerza, empieza entonces la lucha para obtener un estatus especial primero y después la aplicación de la sharia. La separación con los no musulmanes está dictada por el Corán y la Suna. Esta es, pues, la consecuencia natural del progreso de la inmigración de conquista. Con el aumento del peso demográfico de los musulmanes, los cambios en el código vestimentario se vuelven cada vez más visibles. Se pasa del hiyab al niqab en el espacio público, después a la abolición de relaciones públicas entre mujeres y hombres musulmanes y finalmente a la separación entre musulmanas y no musulmanas, de manera que las musulmanas acaban enclaustradas y retiradas de la vida civil y hasta de toda vida físicamente visible (tapadas en la calle por el niqab o el burka). Poco a poco la población autóctona acaba por acostumbrarse a lo que le han hecho creer que son simples e inocentes exigencias de la piedad religiosa. Se acostumbra a las demandas de separación en los lugares públicos, en los lugares de trabajo, en las escuelas y las universidades, tanto como a las exigencias de comidas halal y de respeto a la sharia, a los días festivos musulmanes en el calendario laboral, etc. Todas esas exigencias contribuyen a dar a la communidad musulmana un estatus especial que la hace cada vez más separada y distinta.

En una primera fase de la inmigración musulmana, estas demandas son presentadas como cosas benignas relativas a las exigencias religiosas de los musulmanes piadosos. Cualquier intento de rechazar estas demandas será calificado de discriminatorio. Así poco a poco van obteniendo un reconocimiento de sus diferencias que para ellos pasan a ser inmediatamente un derecho adquirido sin posibilidad de vuelta atrás. Se trata de acostumbrar a la sociedad de acogida a sus costumbres, sus fiestas, su vestimenta, sus hábitos gastronómicos, su propia arquitectura (mezquitas, minaretes), etc… En esta fase, los representantes de la comunidad islámica trabajan en colaboración con las autoridades del país de acogida, totalmente ignorantes de la verdadera naturaleza de esa inmigración y temerosos de parecer ni de lejos intolerantes o insuficientemente abiertos a las supuestas bendiciones y beneficios de la sociedad multicultural.

En esos primeros tiempos, los líderes musulmanes suelen mostrarse antes su anfitriones como deseosos de integrarse y participar en la vida de la sociedad que les acoge, susurándoles a los oidos la melodia que estos ansían escuchar. Pero a medida que los musulmanes van tomando peso demográfico y adquiriendo poder, la identidad musulmana se endurece. Las mezquitas, las escuelas, las organizaciones y sus medios de comunicación se multiplica. La doctrina de la taqiya, la mentira y la simulación, adquiere una importancia cada vez más grande. Los musulmanes ocultan sus objetivos de conquita haciendo pasar sus exigencias como demandas religiosas. Poco a poco, logran modificar la cultura de los no musulmanes, teniendo estos que adaptarse a los recién llegados.

Más adelante, con el poder creciente que van adquiriendo, tratarán de hacar callar o comprar a sus oponentes. Si para eso se considera oportuna la violencia o incluso el asesinato, se llevará a cabo todas las acciones pertinentes. Theo Van Gogh fue asesinado precisamente por haberse opuesto a la islamización de su país. Para quedarnos en Holanda, citaremos los casos de Ayaan Hirsi Ali, obligada a exiliarse antes las amenazas de muerte y la cabeza puesta a precio de su compatriota Geert Wilders. Pero la violencia y las amenazas no son las únicas herramientas que usan. La entrega de generosos donativos entra en el arsenal de medios que cuentan los musulmanes para amansar a los europeos que pudieran estar tentados de tener una visión crítica del islam y difundirla. Que la mayoría de la prensa occidental tenga una visión tan positiva del islam no debe de extrañar a nadie que no se crea esas monsergas de la independencia de los medios de comunicación. El dinero árabe-musulmán, los petrodólares del Golfo, ha comprado más de un periódico y más de una cadena de periódicos, más de una cadena de televisión y más de un grupo de cadenas. De los políticos ya ni hablemos (estos se venden al mejor postor, hasta a las mafias de cualquier color y pelaje en cualquier gasolinera).

A medida que progresa la islamización de los países en fase de colonización, progresa igualmente la incitación a participar en la yihad. Muchos jóvenes yihadistas provenientes de los países occidentales (entre los cuales no faltan europeos conversos) van a entrenarse a terceros países para formarse en las técnicas de la yihad. Numerosos terroristas provenientes de las comunidades musulmanas de Europa han sido detectados, abatidos, o hechos prisioneros en Irak, Afganistán, Pakistán, Somalia, Yemen, etc.

Cuando el crecimiento de las comunidades musulmanas aumentan su peso político, se multiplican entonces las presiones sobre la clase política local para que autoricen cambios en la administración de justicia que beneficien a la comunidad islámica, como por ejemplo tribunales islámicos a cambio del voto de los musulmanes. Esto ya ocurre en Gran Bretaña, donde coexisten dos sistemas de jurisprudencia. Una vez que la sharia ha sido autorizada, los musulmanes en Occidente son presionados para conformarse a las prescripciones de la sharia en lugar de la justicia del país. En varias ocasiones jueces europeos han dictado sentencias conformes al derecho islámico (sharia) en juicios a musulmanes.

Mientras tanto se observa un aumento de guetos, barrios enteros reservados a los musulmanes. Los infieles que se atreven a entrar en ellos se arriesgan a ser atacados, cuanto menos expulsados. Estas zonas pohibidas ya existen en casi toda Europa. Pero los musulmanes pueden circular libremente por todo el país sin restricciones. Están en su casa en todas partes. En realidad tienen más derechos que los propios nativos, que tienen territorios de sus propios países en los que no pueden entrar.

La doctrina islámica de la inmigración debe ser entendida como una estrategia poliítica global para socavar las culturas y los valores de los países no musulmanes y reemplazarlas por las leyes de la sharia y los valores islámicos. Es una inmgración insidiosa que tiene como objetivo la transformación de los comportamientos y las leyes de la sociedad de acogida a fin de establecer un Estado islámico. Irónicamente, es la apertura de nuestras sociedades y los derechos constitucionales de libertad de expresión, de religión y de reunión, los que facilitan la disparición de nuestros valores y modos de vida.

Es más que hora de tomar conciencia de la amenaza que significa la inmigración musulmana, la invasión/colonización que sufrimos. Este fenómeno se inscribe dentro de un proyecto siniestro de transformación y de conquista de nuestros países por un ejército masivo de invasores/colonizadores musulmanes, piadosamente llamados inmigrantes.


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Cartas del Director

ALERTA NACIONAL, con la Libertad. ALERTA NACIONAL, con Donald Trump y todos aquellos represaliados por pensar diferente. ¡SEGUIDNOS A PARLER!

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Buenas tardes,

Hoy, 9 de Enero de 2021, damos noticia del comienzo de la I Guerra Mundial Digital de la historia.

Hace unas horas, ciertas empresas supuestamente privadas han limitado el derecho a expresarse del Presidente de los Estados Unidos sin mandato judicial y sin Ley que los avale. Simplemente porque NO LES GUSTA lo que dice.

Estas empresas han adquirido un tamaño y un volumen tan enorme que desafían a los Gobiernos y a las Naciones. Y, lo que es peor, se han puesto al servicio de otras naciones y gobiernos para modelar a la humanidad según sus propias y -nauseabundas, para nosotros- creencias.

Dentro de estas empresas podemos citar -nos ATREVEMOS a citar- a Facebook, Instagram, WhatsApp, Google, Twitter, Apple… por poner nombre a las más importantes.

Nosotros pertenecemos a un heterogéneo grupo con ideas políticas muy diferentes, pero que concuerdan en una cosa, y solo en una: LA PROPIEDAD PRIVADA ES SAGRADA Y LA LIBERTAD DEL INDIVIDUO ES SAGRADA.

LLámesenos derecha, fascistas, liberales, libertarios, capitalistas o de cualquier otro nombre, creemos firmemente en que el hombre es y debe ser libre, y la propiedad es y debe ser sagrada.

Fuera aparte de estos dos conceptos, cada cual tiene su propio pensamiento y política.

Pero creo que podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que todos defendemos la libertad de las empresas para actuar, decidir y ejecutar acciones a su libre voluntad. Nadie lo duda.

PERO si estas empresas demuestran no estar sirviendo a sus propios intereses sino a intereses políticos de terceros, o presentan indicios de querer intentar modificar, modular o de cualquier otro modo DOBLEGAR la voluntad de las personas libres, ENTONCES esas empresas deben ser destruidas, desmontadas o divididas en partes más pequeñas e inofensivas.

Hemos llegado a este punto: estas empresas se han puesto al servicio de intereses malignos que buscan la eliminación de los seres humanos libres, críticos e ilustrados. NO lo podemos PERMITIR.

Que cada cual piense en el mejor modo de luchar. Nosotros, por nuestra parte, somos y seguiremos siendo fieles a nuestra idea de contar LA VERDAD, sobre todo, y por encima de todo, si molesta a los poderes públicos y políticos.

Os animamos a seguirnos en nuestro periplo por esta nueva red social PARLER: nuestro usuario es: @GrupoAlerta

 

PULSA EN EL LOGO PARA IR A PARLER Y ABRIRTE UNA CUENTA

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Carta a la Comisión Europea: Dejen caer al Gobierno de Sánchez e Iglesias. Ni un euro para España

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AD.- «Algunos ven a las empresas privadas como un depredador que debe ser disparado, otros como una vaca que debe ser ordeñada, pero pocos son aquellos que las ven como un robusto caballo que tira de la carreta» (Winston Churchill)

 

 

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Es un principio comúnmente aceptado que hay que dejar que las cosas se deterioren del todo para emprender su reconstrucción. Sobre todo si el problema afecta a su estructura. Simplificar el problema estructural de un edificio ruinoso añadiendo más cemento a los pliegues de una fachada, no evita su progresivo deterioro. No reconocer que el problema de España está en la raíz de su modelo económico solo sirve para que el Gobierno gane tiempo. La Comisión Europea (CE) ha establecido un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros, de los cuales 500.000 millones se darán en forma de subvenciones y 250.000 en forma de créditos.

Mal haría Europa en otorgar este pastizal previsto para que el Gobierno teje una amplia red de clientelismo electoral similar al que permitió a los socialistas gobernar en Andalucía, durante cuarenta años, gracias a las ayudas del PER (Plan de Empleo Rural). El resultado ha sido una región a la cola europea en número de parados y un amplio sector de la población dependiente de las ayudas y renuente a la cultura del trabajo.

Ahora se pretende hacer lo mismo con el Ingreso Mínimo Vital. ¿Debemos fiarnos de la gestión objetiva y real de ese dinero por parte de un Gobierno como este? ¿Cuántas horas tiene que trabajar un trabajador español para ganar 1.000 euros? La pregunta del millón: ¿esto se puede aguantar siempre? La pregunta estúpida: ¿esto quién lo paga?.

Un semanario holandés ha dibujado como “vagos” a españoles e italianos, representados por un hombre con bigote tomando vino y una mujer en bikini, mientras dos trajeados de pelo rubios holandeses trabajan moviendo la maquinaria financiera de la Unión Europea.

Con el titular “Ni un céntimo más al sur de Europa”, la revista explica “por qué el plan de Merkel y Macron de regalar 500.000 millones no es una buena idea”. La verdad no duele, duelen las consecuencias. La propuesta de la Comisión Europea es perversa porque pretende ser una donación incondicional a los países más afectados por la epidemia, lo que significa una transferencia de dinero del norte al sur de Europa.

Los hechos muestran que España no es pobre y tiene suficiente dinero o acceso al dinero. Solo hay que ver estos días las terrazas y los chiringuitos playeros repletos de gente ociosa. No hay dinero para las pymes pero sí para los actores, para las feministas, para los refugiados venezolanos o para mantener las pensiones no contributivas. Mientras la Europa del norte ha tenido que mejorar el poder adquisitivo de sus economías implementando duras reformas tras la crisis financiera de 2008, el Gobierno de España lo apuesta todo a las ayudas del continente. Lo que se debe exigir al Gobierno de España es responsabilidad. Eso o que sigamos siendo un pozo sin fondo que abusa de Europa en cada crisis financiera. Esto tiene que acabar.

Por otra parte, advertimos a la Comisión Europea acerca de la manipulación histórica de las cuentas nacionales de España. El PIB ‘oficial’ de España está sobrevalorado en un 16% con respecto al PIB ‘real’) y además destacando con anticipación que las reducciones de déficit prometidas por el gobierno español a la UE nunca se cumplirían.

Las ayudas previstas tendrían consecuencias de largo alcance en la magnitud del déficit público de España y en la sostenibilidad a largo plazo de su deuda. Como saben perfectamente, España depende completamente del programa de estímulo del BCE para no declararse en bancarrota. Sin embargo, la dinámica de incumplimiento de las reducciones de déficit prometidas por España parece no tener fin; Además, se ha acentuado en los últimos tiempos.

Hace dos semanas, el gobierno español presentó un Plan de Estabilidad para 2020-2021 a la Unión Europea; en él, se introdujo una caída del 9,2% en el PIB durante 2020 y una recuperación del 6,8% en 2021, más un déficit del 10,3% en 2020, cifras que son, por decir lo menos, pura ficción científica.

Comenzando con el PIB de España, nuestra estimación es una caída del 19,9%, basada en i) las cifras oficiales del primer trimestre (-5.2% o -20.8% aumentadas a la tasa anual), ii) los PMI para el segundo trimestre, con caídas a 7 y 8 en el sector de servicios (el peor de la historia), y iii) las previsiones para todo el año de las asociaciones de empleadores activas en los sectores más afectados (ver Anexo 1). Las industrias en el sector de servicios representan, con mucho, el componente más grande de la economía (alrededor del 68% del PIB y el 75% del empleo). Estas industrias son, en promedio, las más afectadas por la pandemia, y los ingresos perdidos desaparecen para siempre, no se difieren (menos consumidores que tienden a gastar menos). Por este motivo, no es posible una recuperación del 6,8% en 2021; Un crecimiento cero es nuestra estimación.

Anticipamos un aumento del 19,6% en el déficit de España a raíz de las necesidades financieras derivadas de la pandemia y un aumento brutal en los gastos corrientes propuestos por el gobierno español, que incluye un aumento gigantesco en el gasto en salarios públicos (6%). En resumen, un aumento sin precedentes en el tamaño del sector público español, que pasa del 41,9% al 51,5% del PIB de España. Además, el gobierno español considera que el interés de la deuda apenas aumentará de 25,000 a 29,000 millones de euros, en un contexto en el que se necesitarían al menos 380,000 millones de euros en realidad para la refinanciación y la nueva financiación.

Con respecto al empleo, se han perdido cerca de un millón de empleos entre el 12 de marzo y el 30 de abril, y además 3 millones de trabajadores están bajo un esquema de desempleo temporal («ERTE» en español). Teniendo en cuenta estos trabajadores desempleados temporales, España ha alcanzado un 34% de desempleo. Como se estima que uno de cada tres trabajadores temporales desempleados perderá su trabajo de forma permanente, podemos anticipar que el desempleo se estabilizará en un 24%. Las cifras de la Seguridad Social española también muestran que en un mes y medio 142,000 empresas han sido desmanteladas en España, y los trabajadores independientes han sufrido la mayor caída desde que se registran series estadísticas.

Finalmente, en la relación deuda / PIB, se realizan dos estimaciones, una con la deuda EDP y la otra con la deuda total, incluidos los pasivos no incluidos en la deuda EDP que ascienden a 350,000 millones de euros según el Banco de España. En resumen, la deuda EDP / PIB = 141% y la deuda total / PIB = 175%. Es imposible pagar esta deuda, por lo que España está obligada a suspender los pagos en 2021, y dado el tamaño de nuestra economía, 6.5 veces mayor que la de Grecia, España no puede ser rescatada. En nuestra opinión, la única opción realista para abordar este desafío es poner fin al modelo de regiones autónomas, que representa un desperdicio anual de aproximadamente 100.000 millones de euros.

Por esta razón, creemos que la financiación adicional requerida por España debe tener como condición «sine qua non»: el corte drástico en nuestro modelo administrativo regional que representa un desperdicio anual de alrededor del 10% del PIB. Solo las duplicaciones entre las Administraciones Públicas representan 36.000 millones de euros despilfarrados. En palabras del antiguo Ministerio de Finanzas: «dos millones de empleados públicos se han unido al servicio público a través de conexiones personales y no por méritos»,. Hay más de 3.000 empresas públicas en las administraciones de las regiones autónomas que son ineficaces. Asignar recursos adicionales a España sin condiciones implicaría la eventual salida del país del euro, y probablemente el fin del sistema del euro.

Por consiguiente, dejen caer al Gobierno de España aún cuando ello implique a corto plazo el progresivo deterioro de nuestras condiciones económicas. Sin la ética de la responsabilidad y el trabajo, España va a seguir siendo el Brasil del sur de Europa, una sociedad de festeros y parásitos al acecho siempre de las ayudas.

El futuro de España y el de la Eurozona está en peligro. No ayuden a consolidar una economía clientelar al servicio de los peores paradigmas de la sociedad, que es lo que conviene a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para consolidar su régimen bolivariano. Si les preocupa el futuro de España, dejen caer a Sánchez suspendiendo las ayudas previstas hasta la llegada de un nuevo Gobierno. Si comparten con nosotros la necesidad de que media España deje de parasitar a la otra media, entonces eviten que la reconstrucción económica española tenga que ser, una vez más, a costa del esfuerzo y el trabajo de millones de europeos.


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Armando Robles, en ‘Buenos días España’: «El Gobierno utiliza a la Policía para reprimir a los ciudadanos y afianzar su régimen»

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Lo único que les preocupa a los militares es conservar sus prerrogativas económicas sin comprometerse con nada. Esto al menos es lo que ha opinado el director de AN, Armando Robles, en el programa «Buenos días España», de Radio Cadena Española.

«Me sorprende que los mandos castrenses hablen de la defensa de nuestra Patria, estando como están a las órdenes de políticos traidores que están promoviendo la destrucción nacional», señaló Robles en el programa conducido y presentado por Santiago Fontenla.

«Cuando hablan de los enemigos de España, señalan Mogadiscio, Besmayah, Libreville y el Océano Índico. Y no es verdad. Los enemigos de nuestra Patria no están tan lejos. Los enemigos de España los tienen muy cerca y me extraña que no los hayan reconocido aún. En el Congreso de los diputados podrían reconocer a muchos de ellos. Están emparentados por línea consanguínea con aquel conde Don Julián que facilitó a los moros la invasión y destrucción de la España visigoda. Son los que no detectaron la supuesta malversación de fondos por parte de los procesados como líderes del golpe independentista en Cataluña. Son los que gobiernan gracias al apoyo de los separatistas que pretenden destruir nuestra Patria. Son los que visitaron al líder de Bildu, Arnaldo Otegi, en el caserío Txillarre y que luego dan la espalda a las víctimas del terrorismo. Son los que pasan por alto el sufrimiento y la persecución que sufren los no nacionalistas, que esperaban de sus militares el mismo interés que estos demuestran en las operaciones de salvamento de ilegales en aguas del Mediterráneo. Son del mismo partido que ordena a la Policía identificar a los españoles que llevan la bandera nacional en su coche. Son los que han arruinado el prestigio de la Fiscalía General del Estado sometiéndola a la lógica de sus pactos políticos con los separatistas. Son los que están acercando a cárceles vascas a miembros de la banda terrorista ETA a cambio del apoyo parlamentario del PNV. Son los causantes de la muerte por coronavirus de miles de ancianos españoles, los que en esta crisis han antepuesto el interés partidario a la salud de los españoles, los que han sembrado España de cadáveres y pobres. Esos son los enemigos de nuestra Patria. han llevado a cabo una gestión negligente que ha llenado de muertos los hospitales. Los altos mandos militares solo creen en el dinero. Que nadie espere nada de ellos», manifestó Robles.

Para Robles, la ampliación del estado de alarma tiene por objeto un cambio de régimen y lamentó que policías y guardias civiles hayan dado la espalda a los españoles al impedir las protestas y vigilar a los discrepantes en redes sociales, además de no perseguir las opiniones contrarias al Gobierno.

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«El Gobierno utiliza a Policía y Guardia Civil para reprimir a los ciudadanos y afianzar su régimen», apostilló.

TODO ESTO Y MUCHO MÁS, EN RADIO CADENA ESPAÑOLA:


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Cartas del Director

Armando Robles: «¿Por qué estoy harto de España y por qué preferiría no tener que llamarme compatriota de la mayoría de los españoles?»

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Excusen llamarme patriota. No lo soy. Para serlo tendría que amar y admirar a la población de la que emerge el concepto de España. Ni la amo ni la admiro. Digo más, preferiría no tener que llamarme compatriota de la mayoría de las personas con las que me cruzo a diario. De esta población, la derecha social me gusta todavía menos. Aceptaría encantado el pasaporte que me brindara un país como Estados Unidos. Incluso Corea del Norte. Allí al menos no ha llegado todavía el hedor de esta democracia herrumbrosa de quinquis, trileros, psicópatas y maleantes. Allí al menos se fusila bien. Reconozco que he llegado al límite estas semanas de coronavirus. La cobardía, la hediondez moral, la mediocridad, la materialidad, la incultura, la indignidad, la ridiculez, el poco o nulo vital de los españoles, puestos en evidencia las últimas semanas, han sido más que suficientes.

Excepto por media docena vacaciones que he cogido en mi vida, no he dejado de trabajar duro desde que tenía veintipocos años. No recuerdo en todo este tiempo haber estado enfermo, y si lo estuve no recuerdo que ello me impidiera cumplir con un horario de trabajo, que nunca bajó de las 12 horas al día. Nunca nadie me regaló nada, y he tenido que trabajar siempre muy duro para al menos alcanzar la posición de escribir u opinar lo que me sale del nabo sin tener que depender de ningún editor garrulo .

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Pero reconozco que empiezo a estar harto, muy harto de vivir en este país enfermo. Estoy harto de vivir a las órdenes de unos políticos que conforman el estadio moral más bajo de la sociedad.

Estoy harto de que estos días, la vida o la muerte, la salud o la enfermedad de miles de ciudadanos españoles dependa de unos dirigentes a quienes les ha importado más los cálculos electorales y los chanchullos de siempre que el interés colectivo.

Estoy harto de que ni aún cuando la salud de muchos dependiese de la llegada de material sanitario en buenas condiciones, nos hayamos librado de esa legión de pícaros, bribones, golfos, salteadores y corruptos que han sido y son el mejor exponente de los valores partitocrátios.

Estoy harto de esos españoles que han salido cada tarde a los balcones para bailar, cantar y batir palmas, mientras los tanatorios, los hospitales y las residencias se llenaban de cadáveres.

Estoy harto de que los españoles pasen de todo y traguen con todo. Por ejemplo, que los dirigentes añadan más incertidumbre al futuro poniendo al frente de la reconstrucción económica nada menos que a un socialista sin estudios que traduce en fracaso todo lo que toca, y a un líder comunista cuyo dato biográfico más sobresaliente es el de representante de la guerrilla de las FARC en las conversaciones de La Habana.

Estoy harto de un país que permite que haya test para los futbolistas y no para los sanitarios.

Estoy harto de que un vago o un ‘okupa’ tenga más derechos que las personas que aún conservan la ética de trabajo.

Estoy harto de una Policía que sanciona por llevar banderas españolas, que penetra en las iglesias interrumpiendo las homilías y desalojando a los fieles, que detiene a un pobre diablo por salir a la calle y permite a Pablo Iglesias saltarse la cuarentena. Estoy harto de esos patriotas de pacotilla a quienes el sueldo de esos policías les preocupa más que el de un trabajador del campo.

Estoy harto que se dé luz  verde a la ‘okupación’ ilegal de pisos mientras guardias civiles vigilan día y noche para que nadie entre en el chalecito del par de golfos de Galapagar.

Estoy harto de que mientras se prohíbe a los cristianos la entrada en los templos, el Gobierno autorice los desplazamientos fuera de sus localidades a las personas de religión musulmana con motivo del ramadán.

Estoy harto que cualquier ciudadano español vea cómo sus hijos, pese a prepararse concienzudamente, son incapaces de lograr un puesto de trabajo, mientras se permite que el más tonto de los españoles pueda ser elegido para gestionar y administrar el Tesoro o dirigir el destino de la nación.

Estoy harto la dictadura de género y la aberración del lenguaje inclusivo disfrazado de igualdad, que ha convertido el Parlamento español y el resto de administraciones públicas en una academia feminista de analfabetas funcionales.

Estoy harto de esa caterva de artistas progres subvencionados, y de esas continuas deposiciones cinematográficas al servicio de una sociedad partidaria, pornográfica y frentista.

Estoy harto de que la política tenga que salir al auxilio del arte, porque ese arte se ha prostituido tanto que es incapaz de vivir si no es a expensas de los políticos.

Estoy harto de que el ‘culebrón Merlos’ haya protagonizado más tertulias televisivas y más encendidos debates que la letalidad entre los mayores.

Estoy harto del poder que psicópatas y maricas ejercen sobre nuestras vidas. Estoy harto de que el futuro económico y la salud moral de nuestros hijos dependa de gente como ‘El Chepas’ y la cajera.

Estoy harto de que me digan que tengo que acoger y ayudar a los representantes de esos pueblos que comían larvas mientras aquí se construían catedrales.

Estoy harto de que me digan que debemos ganar menos para mantener a la legión de vagos, menesterosos, oenegeros, feministas y subvencionados de toda laya, con tal de que la izquierda no pierda su principal cantera de votos.

Pero sobre todo, estoy muy harto de la derecha social, porque debiendo tener conciencia de todas las cosas que provocan mi hartazgo, lo que hace es mirar para otro lado. Estoy harto de esa derechona friki y cobarde, cuyos confines ideológicos se limitan al ‘Viva España’ escobariano y al ‘Arriba España’ cuartelero. Estoy harto de esa derecha dominguera que no hace más que perder batallas, una tras otra. Estoy harto de esa derecha zafia, tópica, cainita, de argumentos epidérmicos y de andar con el pie cambiado. Estoy harto de esos patriotas postureros que exaltan a La Legión en su centenario y se olvidan de mencionar el nombre de su fundador.

Debo admitir que esa derecha, a trompicones entre el sainete y el Capitán Araña, vale menos que la izquierda, que ya es valer poco. La izquierda está ganando de calle la guerra que muchos creían haber ganado en el 39. Han conseguido sacar a Franco de su tumba, confinar la incorrección política  en el baúl del olvido, adoctrinar ideológicamente a la nación, introducirnos sus prejuicios, imponernos su visión maniquea de la historia, cambiar el nombre a nuestras calles, ideologizar la moral, pervertir el lenguaje, implementar la verdad oficial como un dogma de fe, oficializar sus preferencias éticas y estéticas, demonizar a nuestros héroes. Salvo este medio, ni siquiera se ha tenido el coraje de despedir a Billy el Niño con el respeto que ellos dispensaron al genocida Santiago Carrillo, enterrado en olor de multitudes. Por eso no distingo entre el PP y Vox, salvo en algunos detalles florales que en el fondo no alteran nada.

Un pueblo que ha perdido la dignidad hasta de pedir justicia para sus muertos, víctimas en muchos casos de la negligencia de este Gobierno, no merece ser reconocido como algo propio y cercano afectivamente. Pura razón natural tras 42 años de oligarquía partitocrática. Lo que tenemos es una masa adormecida, amorfa, hueca, vacía, grotesca, extremadamente manipulable… De ella no se podrá sacar nunca nada bueno, nada positivo. Al igual que otros europeos, pero en grado mucho mayor, los españoles han llegado al último capítulo de la decadencia y la degradación. Este es un organismo en putrefacción avanzado. La carne agusanada de este cuerpo es lo único que realmente se mueve y tiene vida.

Los representantes de ese pueblo son todavía peores. La Monarquía letiziana no sirve a los españoles. Los partidos sirven solo a sus dirigentes y financiadores. Las altas esferas judiciales sirven a los fuertes y se ensañan con los débiles. La cúpula de la Iglesia sirve a Satanás. Los medios de manipulación sirven al pesebre que les llena las alforjas con millones de euros. El sistema ha quebrado. El sistema es un inmenso campo moral de ruinas. Nos han arruinado y humillado, nos han dejado sin futuro. Las próximas generaciones de españoles pagarán dramáticamente los excesos de estos años.

Los españoles ya no sienten ni frío ni calor. Están tan cretinizados que admiten como corriente lo que en otra época habría provocado un levantamiento. Lo lamento, pero estoy harto, muy harto, de los españoles. Lo que me pide el cuerpo es otro pasaporte y mandar a la mierda el que ahora tengo.


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