Europa
La escuela Priory de Sussex (Inglaterra) llama a la Policía para imponer a sus alumnos nuevos uniformes “de género neutral”

Cada vez con mayor fuerza comienzan a levantarse en Europa pequeños movimientos de ciudadanos libres que resisten contra la amenaza totalitaria de la ideología de género y del pensamiento políticamente correcto.
Esto ha ocurrido en la Escuela Priory de la localidad británica de Lewes, situada a 150 kilómetros de Londres, en el condado de Sussex, donde la dirección del centro ha tenido que recurrir a la Policía para conseguir que centenares de alumnos, apoyados por sus padres, acataran la nueva normativa de la escuela en relación al uso de uniformes. Las nuevas directrices, “absolutamente ridículas, según numerosos ciudadanos”, exigen que para adaptarse a la imposición del “género neutral”, todos los estudiantes, chicos y chicas, vistan únicamente con pantalones para poder entrar en el centro educativo.
Como protesta, numerosos alumnos, tanto chicos como chicas, vistieron con faldas para reclamar “libertad” para elegir su uniformidad. Ante el conato de resistencia, los responsables de la escuela no dudaron en llamar a las fuerzas de seguridad, que “actuaron como gorilas”, según numerosos presentes en el acto. “La Policía británica ya no detiene a los delincuentes, a los terroristas, a los islamistas”, explicaba un padre. “Ahora detiene a niñas que quieren vestir faldas. En eso ha quedado convertido nuestro país”.
Un conocido presentador de televisión, Piers Morgan, conductor del popular programa “Good morning Britain”, cuyo hijo acude al centro escolar motivo de la polémica, ha explicado en Twitter que “hablando como un ex alumno del Priory, me gustaría decir que esto es absolutamente ridículo, y que los padres y estudiantes que protestan tienen todo mi apoyo”.
Según The Sun, la diputada local Maria Caulfield explicó que estaba «muy perturbada» al ver a las alumnas rechazadas por la Policía y sin poder entrar en clase por no vestir pantalones. El diputado Tim Loughton, que también asistió a la Escuela Priory cuando era niño, ha explicado que «la corrección política enloquecida nos ataca nuevamente nuevamente”.
Durante horas, decenas de niños y niñas han deambulado por la calle sin poder entrar al centro escolar.
Según han recogido diversos medios de comunicación, Cressida Murray, una de las madres que ayudó a organizar la protesta junto a su hija Libby, señaló que la reacción de la escuela fue “escandalosa”. Otro padre ha explicado que “pregunté a la dirección si el uniforme es más importante que la educación de mi hijo, y no respondieron. Por favor, dejen a las niñas ser niñas y a los niños ser niños».
(La Tribuna del País Vasco)
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






