Europa
La iglesia luterana de Suecia incluye a Greta Thunberg en los cursos de religión y la proclama «sucesora de Jesús»

JR. El personaje de Greta Thunberg ha sido incluido en los cursos de religión impartidos por la iglesia luterana a los niños suecos, donde les pide a éstos que se burlen de sus oponentes.
El medio de noticias Samhällsnytt informó que la activista climática de 16 años está presente en los planes de estudio infantiles. Se la describe como un “reloj despertador” que «nos permite discutir, hablar, y reflexionar sobre lo que le está sucediendo a nuestro mundo».
Según un estudiante, «Greta es prácticamente pintada como una santa». Los estudiantes tienen la tarea de hacer memes sobre Greta burlándose de sus oponentes y refutando las críticas que se le han dirigido. «En una tarea, se les pide que encuentren una imagen para ilustrar la frase: “Uno simplemente no se mete con Greta”, un guiño a un meme antiguo de Boromir de ‘El señor de los anillos’», informa Sputnik.
Según un responsable educativo vinculado a la iglesia luterana, incluir a Greta en las lecciones es importante para «ofrecer constantemente materiales didácticos que reflejen lo contemporáneo».
La izquierda ha exaltado a Greta como una especie de figura religiosa, pero dada su reciente aparición en un mural eminente en San Francisco, otros la ven como una líder de culto. Las iglesias en Suecia están haciendo sonar las campanas en su honor, mientras que el año pasado la Iglesia [luterana] de Suecia proclamó a Greta como “Sucesora de Jesús”.
La realidad sin embargo es bien distinta. Greta está sieno utilizada para impulsar una narrativa alarmista e histérica de un calentamiento global que ha sido refutado una y otra vez.
En vísperas de la llegada del catamarán «La Vagabonde» (propiedad de los youtubers australianos Riley Whitlum y Elayna Carausu) al puerto de Lisboa, con rumbo a la Conferencia sobre Cambio Climático (COP-25) en Madrid, se reveló una fotografía de Greta en el regazo de su madre, la mezzosoprano Sara Magdalena “Malena” Ernman Arvidsson en su casa holmiense (de Holmia, nombre latino de Estocolmo).
Ambas están sentadas en un sillón amarillo que responde al estilo del diseñador estadounidense Charles Eames, un arquitecto de interiores fallecido en 1978 y cotizadísimo para decorar los ambientes más chic.
Pero resulta que la pieza de mobiliario… fue fabricada con madera refinada (de árboles OBVIAMENTE talados) y piel de cuero (para el cual se tuvo que matar a varios animales criados en ganaderías, y tratar las pieles con químicos potentes y dañinos), y cuyo valor es de fríos 6.000 euros.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






