España
La Ministra Celáa después de afirmar que «en absoluto los hijos son de los padres» presenta su proyecto para «educarlos en socialcomunismo»
Isabel Celaá se carga los indicadores de lo que deberían aprender nuestros niños y deja que los profesores se organicen como buenamente puedan. Celaá de un plumazo acaba con el trabajo de los profesores, miles de páginas de programaciones y un esfuerzo titánico por mejorar la calidad educativa.
Nicolás de Cárdenas.- Empezaba a echar de menos, que quieren que les diga, a la ministra de Educación, Isabel Celaá, que tiene el inestimable don de hacer apariciones estelares en los momentos menos oportunos y con las ocurrencias más insólitas.
Están los profesores, directivos y personal no docente de colegios e institutos agobiados por este difícil inicio de curso, con sus clases online y presenciales, con reajustes horarios y alumnos y profesores y alumnos confinados, con termómetros a las puertas de centros escolares, con los protocolos sanitarios en constante cambio, con la cámara que no funciona y no retransmite en directo las clases a los alumnos que están en casa, habilitando espacios nuevos para impartir clases y cerrando zonas comunes para evitar que los chicos se contagien, esperando a profesores sustitutos porque el de 4º de ESO de Matemáticas ha dado positivo…
Este es el día a día del docente o directivo o trabajador de un colegio o un instituto a día de hoy. Con sus 17 normativas diferentes. Pero no se preocupen que, para poner orden en este infernal inicio del curso escolar de 2020-2021 está la ministra de Educación.
¿Y con qué nos ha sorprendido esta semana doña Isabel? Pues con un Real Decreto aprobado en el Consejo de Ministros de esta misma semana.
¿Y qué dice tan urgente normativa para saltarse a la torera algunas medidas de la actual ley orgánica de educación (LOMCE)?
Pues la ministra, sin más, decide que se otorga el “carácter de orientativos” a los estándares de aprendizaje evaluables y también se autoriza la modificación de los criterios de evaluación y promoción para todos los cursos de educación primaria, secundaria obligatoria, bachillerato, y formación profesional, así como los criterios para la obtención del título de graduado en Educación Secundaria Obligatoria, el título de Bachiller, y las titulaciones correspondientes a la formación profesional.
Por último, se suprimen las evaluaciones de final de etapa de Educación Primaria y Secundaria obligatoria, que dejan de tener valor económico alguno.
Nadie lo entiende pero los lumbreras que redactan la normativa educativa que imponen a nuestros niños tienen que inventarse algo para sobrevivir
Para los no iniciados en la jerga pedagógica de las leyes educativas que padecemos desde hace más de tres décadas, los “estándares de aprendizaje evaluables” son una concreción de los criterios de evaluación que permiten definir los resultados del aprendizaje y que concretan lo que deben saber. Deben ser observables, medibles y evaluables y permitir graduar el rendimiento o logro alcanzado. Por ejemplo, un estándar de aprendizaje para Historia de 2º de Bachillerato es este: “Define el concepto de unión dinástica aplicado a Castilla y Aragón en tiempos de los Reyes Católicos y describe las características del nuevo Estado”.
Por su parte, los criterios de evaluación son “los referentes que se dan para poder valorar el grado de adquisición por parte del alumno de las competencias clave y de los objetivos de cada área de conocimiento y cada curso. Sirven para valorar capacidades, conocimientos, procedimientos y actitudes”. No se preocupe si no lo ha entendido. No es usted lento ni torpe ni poco inteligente. Nadie lo entiende pero los lumbreras que redactan la normativa educativa que imponen a nuestros niños tienen que inventarse algo para sobrevivir.
Pues los famosos criterios de evaluación son uno de los apartados esenciales del currículo educativo. Ejemplo de criterio de evaluación para Historia del Mundo Contemporáneo: “Establecer las etapas de desarrollo de la Segunda Guerra Mundial distinguiendo las que afectaron a Europa y las que afectaron a Japón y Estados Unidos”.
No me pregunten por favor cuál es la diferencia entre los criterios de evaluación y los estándares de aprendizaje porque no soy capaz de explicárselo después de quince años haciendo materiales didácticos para Secundaria y Bachillerato. Lo que es seguro es que los estándares de aprendizaje formaban parte obligatoria, por ley, de las programaciones de los profesores para impartir sus asignaturas.
Bueno, pues llega Celaá y de un plumazo se carga, vía Real Decreto, el trabajo de los profesores, miles de páginas de programaciones didácticas y un esfuerzo titánico por mejorar la calidad educativa, tal como tímidamente intentaba recuperar la LOMCE después de tres leyes socialistas infumables. Para remate, el decreto ley urgente suprime también otra medida derivada de la LOMCE: las evaluaciones de final de etapa de Educación Primaria y Secundaria obligatoria.
Pero no se pierdan la introducción al Real Decreto en el que la señora ministra fulmina el currículo educativo. Por ejemplo: “Se hace necesario asegurar unos niveles comunes de exigencia que garanticen la calidad de los títulos académicos…” Ojo al dato: “niveles comunes de exigencia”, en lenguaje Celaá, es rebajar… la calidad educativa.
Y, manténganse sentados, de ‘cum laude’ el autobombo reflejado en el BOE sobre lo que ha hecho en estos meses de pandemia, desde el confinamiento, el departamento que dirige doña Isabel: “Desde ese momento, el Gobierno, a través del Ministerio de Educación y Formación Profesional, en coordinación con el Ministerio de Sanidad y con todas las administraciones educativas, ha desarrollado una intensa actividad. En un primer momento, al suspenderse la actividad docente presencial, se produjo una rápida movilización para facilitar acceso a materiales educativos on-line, crear plataformas, poner en servicio con RTVE un programa de televisión educativa de 5 horas diarias de emisiones…”.
Pues es lo que hay, queridos amigos.
Casual o providencialmente ando estos días repasando una obra magistral, La buena y mala educación (Encuentro, 2011). La autora, Inger Enkvist, buena conocedora de los sistemas educativos de varios países recuerda que “la nueva pedagogía [en la que se basa la legislación educativa española desde la década de 1980 hasta la actualidad] no se centra en los conocimientos y los profesores pasan a ser simples organizadores de la jornada escolar”. Pues bien, lo que ha hecho Isabel Celaá es precisamente llevar al extremo la nueva pedagogía, cargarse los indicadores de lo que deberían aprender nuestros niños y adolescentes en cada materia escolar y dejar que los profesores se organicen como buenamente puedan. Eso sí, para garantizar “unos niveles comunes de exigencia”…
Señoras y señores. Nada es casual. Se trata de que las nuevas generaciones no sepan absolutamente nada, no sean capaces de hacer nada y dependan para todo de la Administración, o sea del Estado o del gobierno autonómico de turno. Bienvenidos al socialismo compadres.
España
El Papa pronuncia un acertado y contundente alegato con sus primeras palabras en España
El Papa acaba de pronunciar sus primeras palabras en España en el Palacio Real, un discurso elevado pero de hondo calado político que adquiere una relevancia especial por el momento de máximo descreimiento que vive nuestro país.
Recién llegado del aeropuerto en una comitiva oficial arropado por las 60 personas que conforman su séquito, León XIV ha llamado a superar las «ideologías prefabricadas» y la «narrativa polarizante» que se has instalado en España.
«Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación», ha dicho ante los Reyes, sus hijas y las autoridades congregadas para darle la bienvenida en su primera visita.
Un pueblo «apasionado»
Durante una intervención larga y llena de enjundia en la Sala de Columnas del Palacio, Su Santidad ha destacado «el vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra» y ha recordado con emoción el poso de fe que dejaron los grandes santos españoles. Desde el apóstol Santiago a Santa Teresa, San Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola, León XIV ha descrito a los españoles como «un pueblo lleno de pasión que ama la vida y lo manifiesta».
«El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad», ha continuado.
Los grandes ejes de este primer discurso en España han puesto de manifiesto que su Pontificado va a seguir la línea de su predecesor, el Papa Francisco. Con un estilo distinto pero una esencia melliza, el Pontífice ha vuelto a poner al ser humano en el centro de todo.
«Esta dimensión del ser humano es la razón por la que hay que proteger la libertad religiosa y de conciencia. Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia», ha asegurado.
Noches oscuras
Las «noches oscuras» como impulso y comienzo de algo que nace y que también concierne a los servidores públicos como facilitadores de ese amanecer: «Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma».
Con su primera encíclica recién publicada, «Magnifica Humanitas», y dedicad a la Inteligencia Artificial, el Papa de origen estadounidense ha vuelto sobre los peligros de un progreso mal enfocado y alienante. «Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse».
Al finalizar su intervención, ha querido León XIV hacer un reconocimiento de la línea seguida por el Gobierno en los conflictos internaciones. Un capote que sin duda sentará como un maná caído del cielo en Moncloa. «Expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos. Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana. ¡Que Dios bendiga a España!», ha concluido.
Reparar el daño
Antes de escuchar al Papa, ha sido Felipe VI quien le ha dado la bienvenida a nuestro país con unas palabras en las que ha reconocido la labor social de la Iglesia pero también y por primera vez se ha referido a los abusos sexuales en el marco de la Iglesia.
«Quiero destacar la enorme labor social de la Iglesia Católica, fruto del compromiso de los religiosos y las religiosas, los sacerdotes, los diáconos, los jóvenes que se implican en la vida de la parroquia, los voluntarios que ayudan en residencias, albergues, comedores y centros de acogida. Creo que me hago eco del sentir mayoritario de los españoles cuando reúno en Vuestra Persona mi reconocimiento y gratitud hacia todos esos hombres y mujeres», ha dicho el Rey.
Acto seguido, Don Felipe se ha manifestado sobre la lacra que ensombrece ese trabajo por los más pobres: «No puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial. Vuestra claridad y firmeza, que también quiero reconocer, son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido: lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto».
La visita del Papa León XIV a España ha comenzado con una solemne ceremonia de bienvenida presidida por los Reyes en Madrid, un recibimiento que ha escenificado la estrecha relación institucional entre la Corona y la Santa Sede y que tuvo además un marcado carácter histórico al tratarse de la primera visita de este Pontífice al país.
La Plaza de la Armería ha servido de escenario para los honores de Estado, con una formación de la Guardia Real, una salva de 21 cañonazos y la interpretación de los himnos de la Ciudad del Vaticano y de España. La llegada del Pontífice al Palacio Real ha tenido además un significado especial para la Familia Real. Junto a los Reyes han estado la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, que han tomado parte en uno de los actos de mayor relevancia institucional de la visita. Ha sido una nueva ocasión para ver a la Heredera asumir un papel destacado en representación de la Corona en un acontecimiento de alcance internacional.
Los Reyes, con sus hijas
Tras el desfile de honores y la revista a las tropas, el Papa ha mantenido un encuentro privado con los Reyes y sus hijas antes de saludar a las autoridades españolas. El momento central de la jornada se ha producido en el Salón de Columnas, donde Felipe VI y León XIV han pronunciado sendos discursos ante cerca de 250 invitados, entre ellos representantes de los poderes del Estado, miembros del Gobierno, presidentes autonómicos, dirigentes políticos, el cuerpo diplomático y la jerarquía eclesiástica española.
La visita de León XIV, que se prolongará hasta el próximo 12 de junio, ha supuesto la novena ocasión en la que un Pontífice viajaba a España desde el inicio de la democracia. Las ocho anteriores correspondieron a San Juan Pablo II y Benedicto XVI, cuyas visitas dejaron algunas de las imágenes más significativas de las relaciones entre España y la Iglesia católica durante las últimas décadas.
La Familia Real acompañará al Papa en varios de los principales actos de su estancia. Los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía asistirán el domingo a la multitudinaria misa celebrada en la plaza de Cibeles, mientras que la Reina Sofía participará el lunes en el homenaje a la Virgen de la Almudena. Don Felipe y Doña Letizia volverán a coincidir con el Pontífice el miércoles en la Basílica de la Sagrada Familia, antes de que el Rey le despida oficialmente el próximo viernes en Tenerife, poniendo fin a siete días de intensa actividad pastoral e institucional.
