Salud
La ministra de Sanidad confirma que el brote de listeriosis afecta a toda España

Unas “cantidades mínimas” de la carne afectada por el brote de listeriosis llegaron también a Castilla-La Mancha y Tenerife, además de a Andalucía -donde se distribuyó la mayoría- y a las comunidades de Madrid y Extremadura.
Así lo ha confirmado la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, en declaraciones a la Cadena Ser, donde ha precisado que, además de los 80 casos de intoxicación en Andalucía y las dos sospechas de aborto, se ha confirmado un caso de listeriosis en Extremadura y hay otros cuatro en estudio en esta comunidad y la posibilidad de otro en Madrid.
La ministra ha dicho que en la lista de distribución del fabricante de Sevilla figuraba un envío a Catalunya, que no obstante no llegó a esta comunidad autónoma.
Carcedo ha asegurado que desde el pasado día 16 están activas en toda España la alerta de la red de vigilancia alimentaria, lo que se comunicó a todas las comunidades autónomas para que localizaran el producto y se retirara, y la red de alerta sanitaria de vigilancia epidemiológica para identificar los casos que afectan a la salud humana.
La titular de Sanidad ha dejado claro de que todos los lotes de la carne mechada de la marca “La Mechá” fabricados desde mayo están inmovilizados, y ha incidido en que ahora de lo que se trata es de detener el brote, tratar las enfermedades y luego ver dónde se produjo el fallo.
Carcedo ha insistido en que con esta bacteria sólo se puede contagiar de forma oral, por la ingesta del alimento y no de persona a persona.
Salud
Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.
Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.
Qué es realmente la terapia familiar
A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.
No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.
Cómo trabaja un centro como Sampai Salud
El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.
Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.
La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.
Cuándo es útil buscar apoyo
Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.
Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.
No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.






