Sociedad
La plaga del Siglo XXI: Ricky Martin presentó una millonaria demanda contra su sobrino por extorsión
El cantante puertorriqueño, que había sido acusado de abuso por Dennis Yadiel Sánchez, le reclama una cifra impactante.
El cantante Ricky Martin presentó este miércoles una demanda contra su sobrino Dennis Yadiel Sánchez por extorsión, daños y perjuicios, solicitando una compensación que asciende al menos a 20 millones de dólares.
Esta demanda ante el Tribunal de Primera Instancia de la Sala Superior de San Juan llega después de que el pasado 21 de julio la corte archivara el caso contra el artista tras pedir su sobrino dejar sin efecto la orden de protección solicitada.
Contra el cantante pesaba una orden de protección en base a la Ley 54, que protege a las víctimas de violencia doméstica, y que había sido concedida en parte a principios de julio tras la denuncia de Sánchez.
Según la demanda presentada, el artista solicita al tribunal que “se le ordene al demandado Sánchez que se abstenga inmediatamente de comunicarse con el demandante y su familia, ya sea personalmente, telefónicamente y/o mediante las redes sociales”.
Ricky Martin presentó este miércoles una demanda contra su sobrino Dennis Yadiel Sánchez por extorsión, daños y perjuicios (EFE/Giorgio Viera)
También que la corte «condene a la parte demandada al pago por concepto de los daños reclamados, intereses, costas y honorarios de abogado», indica el texto difundido por Perfect Partners, la firma de relaciones públicas del cantante en Puerto Rico.
“El demandado Sánchez ha amenazado y extorsionado al demandante que a menos que se le compense económicamente, continuará con su campaña de asesinarle su reputación e integridad mediante imputaciones falsas y maliciosas”, agrega el texto.
La demanda alega que «las acciones temerarias, maliciosas y culposas de Sánchez fueron motivadas por el deseo de exponer al demandante al odio y desprecio de su fanaticada y de coartar sus oportunidades de negocio y destruir su reputación».
Dichas acciones causaron que le cancelaran al demandante contratos millonarios y proyectos artísticos presentes y futuros. Los daños pecuniarios se cuantifican en una suma no menor de 10 millones de dólares.
Además, han causado daños a la reputación del demandante que se cuantifican a la fecha de la presentación de esta demanda en una suma no menor de 20 millones de dólares.
Sánchez, de 21 años, alegó en su momento que mantuvo una relación sentimental con Ricky Martin durante siete meses
La demanda relata cómo Sánchez contactó en diversas ocasiones a Ricky Martin por WhatsApp e Instagram e incluso publicó su número de teléfono antes de pedir la mencionada orden de protección en su contra.
Además, tras archivarse el caso, volvió a amenazarlo. De acuerdo al texto, menos de un mes posterior a la vista judicial y tan reciente como los pasados 12 y 14 de agosto, Sánchez envió mensajes en Instagram al cantante.
Estos mensajes decían “Tío necesito tu ayuda” y “¿cómo estás?” respectivamente, lo que la demanda entiende como una “persecución y acecho que no tienen otra explicación que hacerle aún más daño al demandante”.
Sánchez, de 21 años, alegó en su momento que mantuvo una relación sentimental con Ricky Martin durante siete meses y que, tras la ruptura, su tío lo intimidó y se acercó en varias ocasiones a su hogar. Por su parte, el cantante siempre calificó las alegaciones de “completamente falsas”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
