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Europa

La policía austriaca desmantela un plan terrorista de Estado Islámico para atacar mercados navideños en varios países europeos

Redacción

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Un mercado de navidad en Viena

La policía de Austria ha desmantelado un plan terrorista elaborado por tres miembros o simpatizantes de Estado Islámico que pretendían atacar en fechas navideñas varios mercados populares, no solo en Viena y Salzburgo, sino también en otros tres países europeos. El líder del grupo es un checheno de 24 años que ya tiene antecedentes penales por pertenecer a una organización terrorista y que actualmente está en prisión. El plan comenzaba con una fuga organizada desde fuera por otros dos chechenos de 25 y 31 años y seguía con una serie de atentados que arrancaban en Austria y seguían en Alemania, Francia y Luxemburgo.

Según la agencia austriaca APA, los tres hombres disponían ya de un detallado plan para penetrar en el sistema de seguridad de la prisión de Hirtenberg. Posteriormente, querían llevar a cabo un ataque explosivo en el mercado navideño en la Stephansplatz de Viena, para el que contaban ya con el material explosivo. Todo debía suceder en el período comprendido entre Navidad y Año Nuevo. Posteriormente, tenían programados otros ataques en Salzburgo y en el extranjero.

Las fuerzas de seguridad austriacas, sin embargo, recibieron una información anónima de los planes del sospechoso principal y establecieron una operación de seguimiento que se extendió poco después a los dos sospechosos restantes, hasta que contaron con las evidencias necesarias para su detención, que ha tenido lugar la semana pasada. El líder del grupo ha sido ya transferido a una prisión de alta seguridad. Estaba en prisión por un intento de viajar a Siria y unirse a la milicia terrorista ISIS y a eso se sumarán ahora los cargos de intento de atentado terrorista.
Tres años de la tragedia de Berlín

El poder judicial austriaco ha clasificado el caso para no comprometer a las fuentes informantes. No hay decisión por el momento de amentar las medidas de seguridad en los mercados navideños austriacos ni alemanes, ya de por sí elevadas. Este año se cumplen tres desde el atentado contra el mercado navideño de la Breitscheidplatz de Berlín, hoy protegido por bolardos de hormigón, con las calles adyacentes cerradas y con parejas de policía patrullando del a mañana a la noche.

Todos los visitantes tienen presente que el 19 de diciembre de 2016, en este mismo mercadillo, el islamista Anis Amri embistió con un camión de 40 toneladas. Doce personas perdieron la vida y unas 70 resultaron heridas. La apertura de otros mercados de Navidad de Berlín ha estado en el aire hasta el último momento precisamente por el peligro de nuevos ataques. A principios de mes, los servicios de información internacionales han lanzado una alerta ante la posibilidad, de que grupos yihadistas traten de atentar en distintas ciudades europeas en estas fechas. Se trataba de una alarma basada en análisis y datos objetivos que indican que Daesh lleva tiempo planificando una gran acción criminal y que encuentra en los mercados navideños el doble objetivo de atacar los valores de la religión cristiana y los intereses de occidente. Las mismas fuentes concretan que Daesh ha marcado como centro de su diana los países que habían formado parte de la Coalición Internacional que participó en la guerra de Siria e Irak. Serían ataques autogestionados por células independientes y “lobos solitarios”, a los que la organización imparte unas consignas generales en función de las que operan.

Ante la posibilidad de atentados se han reforzado los servicios de información y control de los retornados de Siria e Irak y se blindan los mercadillos

Tras recibir los datos que indican la posibilidad «alta» de que se intenten atentados contra los mercados navideños, las Fuerzas de Seguridad de los distintos países europeos han puesto en marcha una serie de medidas que incluyen desde refuerzos de los servicios de información, para el monitoreo de los «retornados» de Siria e Irak, al blindaje de los mercados navideños, para evitar que los vehículos puedan acceder a los recintos. Estas medidas preventivas han permitido abortar otros planes terroristas.

Ayer, el Tribunal Superior Regional de Hamburgo sentenció a cinco años y nueve meses de prisión, una pena superior a la que pedía el equipo de fiscales, a Songül G., mujer de 41 años y acusada de introducir terroristas en Alemania cuyos planes eran también los de atentar contra mercados navideños. «Quería ayudar a traer el terror a Alemania», dijo la juez Wende-Spors en la lectura de la sentencia, «este tribunal no alberga ninguna duda de que estaba a punto de acoger y guiar a un simpatizante de Estado Islámico para facilitar que pudiese cometer aquí un atentado». «No es usted tan ingenua como ha tratado de decirnos aquí» se dirigió a la condenada, que a lo largo del juicio alegó que había actuado por «ingenuidad» y «propaganda pérfida». Más bien, actuó «con un espíritu altamente conspirador y desde su convicción islamista radical».

Songül G., de Bremen, se convirtió al Islam en 1999. Tiene tres hijos de dos, ocho y 16 años de tres padres diferentes. En 2015 se radicalizó a través de grupos de chat islamistas en los que abogaba por el «califato» de Estado Islámico y deseaba sistemáticamente «la muerte de los incrédulos». En su ordenador han sido hallados vídeos instructivos que muestran cómo los niños tienen que cortar las cabezas o disparar en la cara de los infieles».

(ABC)

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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