Sociedad
La Policía cubana reprime y arresta a participantes en la marcha gay no autorizada en La Habana
La policía cubana ha reprimido este domingo una tradicional marcha gay en La Habana prohibida por primera vez este año por las autoridades al considerar que podría «ser utilizada por fuerzas extranjeras para su propia agenda». Tres periodistas independientes han sido arrestados durante la celebración de la «Conga contra la homofobia y la transfobia», aunque algunas fuentes apuntan que el número de personas detenidas podría elevarse a siete.
«En un intento de seguir la marcha por Malecon la policía intervino y se llevó detenido de manera violenta a Boris González Arenas, a Óscar Casanella y a Iliana Hernández», ha relatado a través de Twitter la periodista Luz Escobar, del diario independiente 14yMedio.
La marcha partió del Parque Central con decenas de personas, atravesó el Paseo del Prado y llegó al Malecón, donde se congregaron los participantes y se produjeron los arrestos. «La tolerancia duró hasta Prado y Malecón. A partir de ahí se llevaron detenidos a los principales activistas», ha apuntado en un tuit Camilo Condis.
«Fue hermoso y si unos cobardes se encargaron de opacarla al final, arrestando a unos cuantos colegas, el sabor que nos queda es dulce. Los cubanos sí tenemos sangre en las venas y ellos, o se adaptan a que el espacio público es de todos o llegará el momento que tendrán que arrestarnos a todos», ha subrayado en la misma red social el activista Taylor Emilio Torres.
Actitud homófoba
Cada año el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigida por Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, organiza una marcha en la forma de una conga reivindicativa, pero este año el Ministerio de Salud Pública prohibió el acto.
«Las nuevas tensiones en el contexto internacional y regional afectan de manera directa e indirecta a nuestro país y tiene impactos tangibles e intangibles en el normal desenvolvimiento de nuestra vida cotidiana y en la implementación de las políticas del Estado cubano», apuntaba el CENESEX en un comunicado.
Posteriormente se han conocido incidentes de acoso policial en otras ciudades cubanas. Así, en Cárdenas, Matanzas, siete homosexuales fueron golpeados por un individuo con motivos homófobos. Avisaron a la Policía, pero los agentes les trató «sin respeto», ha explicado una de las víctimas en declaraciones a Radio Martí, con sede en Miami.
«Muy mala la actitud de los agentes del orden público, homofóbica, que denota la actitud homofóbica que tienen las instituciones del Estado», ha apuntado el activista del proyecto Babel Víctor Manuel Dueñas, residente en Santa Clara.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
