España
La república era esto

Salvador Sostres.- La república era esto. Las supuestas sonrisas han acabado ardiendo como siempre Cataluña ha acabado despertando de la ensoñación de que es un pueblo pacifista. Sangre y fuego, violencia estéril, muy mediocre en forma y fondo, que nunca la llevó a conseguir más sino a perder lo que tenía. Se repite la Historia. Se repiten los errores. Se repite la derrota.
Éste ha sido siempre el fin de trayecto del catalanismo político cuando enloquece en el “todo o nada”. Los inconscientes de Convergència y Esquerra dejando las calles en manos de estos vándalos son los inconscientes de la Lliga confiando en que la FAI sería más catalanista que asesina, hasta que comprobaron su error en las cunetas de la Rabasada, con un tiro en la nuca.
La destrucción y la violencia de estos energúmenos no llevará a absolutamente nada. Agitación “afterwork”, escandalosa pero muy estúpida, sin un propósito realizable, que sólo crea alarma y rechazo, y desde luego esta vez han perdido el relato. Si el 1 de octubre algunos creyeron que podrían cambiar las cosas, y en algún momento llegó a parecerlo, ayer nadie quería cambiar nada y sólo fue una jornada de esfínteres abiertos.
Las hogueras de anoche en Barcelona no fueron ninguna revuelta popular sino los cafres de siempre con sensación de barra libre, los delincuentes habituales alentados por su Govern en lugar de ser perseguidos y detenidos como ocurriría en cualquier democracia estable. Las barricadas y las hogueras que se vieron en el Ensanche es la locura final de un movimiento que se ha quedado sin ideas y sin camino y que ya sólo vive de evacuar los residuos.
Desde la zona noble de la ciudad se veían subir al cielo deprimentes columnas de humo negro: alguien quiso compararlas con la Semana Trágica, pero lo que entonces tuvo un objetivo claro, ayer era sólo el altercado por el altercado, dirigido desde Waterloo y azuzado por San Jaime. La república era esto y aunque son incidentes deplorables hay que agradecer que por fin se hayan mostrado cómo son en todo su esplendor. Lo de ayer es lo que yo he tratado de explicar a mis amigos independentistas “de buena fe” -no me dejan ya más remedio que, la buena fe, tener que entrecomillarla-, y que es lo que va a condenarles no sólo a la derrota y a la frustración sino a dolorosas consecuencias personales. Lo de ayer es lo que siempre acaba pasando cuando el nacionalismo abandona el pragmatismo y se le va la mano.
Las imágenes tenían algo de dramático pero eran el principio y el fin de lo que mostraban. No hay fondo, no hay estrategia, no hay inteligencia, no hay valentía para nada más que no sea quemar plásticos y jugar a hacerse el revolucionario atacando a la Policía. Puede que las cosas empeoren antes de mejorar, esta noche o la del jueves, pero sobre todo el viernes y el fin de semana. El independentismo verá lo que hace, verá cómo cuida su imagen cada vez más deteriorada, y esta vez entre sus propias bases, y verá hasta qué punto quiere perjudicar al conjunto de los catalanes con actuaciones que todo el mundo sabe, y ellos los primeros, que más allá de las aparatosas molestias, no conducirán a nada.
Ayer fue un día más o menos normal en Barcelona. Los cuatro estudiantes que cortaban algunas carreteras se tapaban la cara pero no para atacar a la Policía sino porque estaban las televisiones obteniendo imágenes y no querían que sus padres les vieran haciendo pellas y les soltaran dos bofetadas al volver a casa. Todo estuvo calmado hasta que a partir de las 9 -indignación afterwork, esto son nuestros revolucionarios- empezó la fiesta de final del día, que acabó a la hora en que los muchachos se retiraron sobre las 2 para ir a dormir, que hoy hay que ir a trabajar. Nada: hasta Dry Martini cierra más tarde.
Esto era la república y sus sonrisas: si alguien pensó que con esta gente y con estos pasos se podía construir un Estado, yo entiendo que “sediciosos” es la manera educada que el juez Marchena ha encontrado de decirles a todos ellos: “sois unos imbéciles de remate”.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






