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Salud

La sanidad pública tiene casi 5.000 camas menos que en 2010

Redacción

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camas esta noche en los pasillos de Urgencias del Hospital de Toledo

El Sistema Nacional de Salud (SNS) contó en 2016 con 4.917 camas menos en funcionamiento con respecto al año 2010, lo que supone una reducción del 4,26 por ciento (115.426 frente a 110.509), según un informe de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO), elaborado con los últimos datos oficiales del Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El análisis del sindicato hace un recorrido histórico, pormenorizando por comunidades autónomas, de una serie de cifras de la sanidad pública española, como gastos e inversiones, conciertos, empleo o listas de espera. A la vista de este informe, CCOO ha reclamado un acuerdo de financiación autonómica que «permita incrementar los ingresos y que garantice la sostenibilidad del sistema sanitario», y que también palie las «diferencias abismales» entre comunidades autónomas.

«Ahora mismo, todos los ciudadanos de España no tienen las mismas posibilidades. Las diferencias son abismales entre comunidades en categorías como gasto o listas de espera quirúrgica», ha criticado en rueda de prensa el secretario general de FSS-CCOO, Antonio Cabrera.

Entre los datos expuestos por el sindicato, el gasto farmacéutico ha subido un 14,2% en el conjunto de las comunidades autónomas desde el año 2014 con respecto a los últimos datos, recogidos en 2017. Así, España ha pasado de los 18.537 millones de euros a los más de 21.000. «España es es el país de Europa con el mayor gasto farmacéutico. Las subastas de fármacos, como se plantearon en Andalucía, son una solución a estos datos. Tanto el Gobierno como las CCAA deben planteárselo», ha reclamado.

Otro de los puntos que critica el sindicato es que «sistemáticamente, los presupuestos sanitarios no cubren los gastos realizados». En el periodo 2010-2016 (último dato disponible), la suma del gasto sanitario de las comunidades fue mayor que la suma de sus presupuestos durante todos los años.

En total, se han gastado 31.027 millones de euros más de los presupuestados en esos seis años. Cuatro regiones han gastado el equivalente a ocho presupuestos en siete años: Murcia, La Rioja, Baleares y Comunidad Valenciana. «Una gran parte de esta diferencia entre presupuesto y gasto va a la deuda. Están presupuestando a sabiendas de que van a gastar más, por lo que no vale nada de lo debatido en los parlamentos», critican desde CCOO.

Gasto en salud por persona

Según datos del INE, 2017 fue el año de la serie con mayor gasto en salud por persona. Ese gasto tocó suelo en 2013, con 343 euros, y ha ido creciendo progresivamente, hasta alcanzar los 394 euros. En el último año, se registra una gran diferencia entre comunidades, tanto en gasto medio por persona como en renta media por persona. La horquilla en gasto medio está entre los 488 euros de Vascongadas y los 301 de Extremadura. El rango de renta media va de los 14.397 euros de los vascos a los 8.250 de los extremeños.

Calculando qué porcentaje de la renta se destina a gasto en salud, el sindicato alerta de que las que tienen una renta más baja gastan porcentualmente más. Andalucía tiene el porcentaje más alto en gasto en salud sobre renta, con un 4,14%; le sigue Murcia, que ocupa la segunda posición (4,13%).

Listas de espera

Para el sindicato, los datos sobre listas de espera plantean «serias dudas» respecto a la equidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), con grandes diferencias entre comunidades. Las cinco que tienen los peores datos en tiempo medio de espera para operarse y en porcentaje de pacientes que esperan más de 6 meses son Canarias (177 días y 34,2%), Castilla-La Mancha (163 días y 36,4%), Cataluña (148 días y 29,7%), Extremadura (146 días y 27,9%) y Murcia (96 días y 16,8%).

La distancia de esas comunidades con las que lideran los datos en cada una de esas estadísticas es «elevadísima»: 127 días y 36%. Por ejemplo, el número de días de tiempo medio de espera en País Vasco, Madrid y La Rioja ronda los 50 días, y el porcentaje de pacientes que esperan más de medio año no llega al 1% en esas tres comunidades.

12.000 camas sin utilizar

Con respecto al número de camas disponibles en centros del SNS, el número de instaladas ha bajado de las 125.280 en 2010, al 122.484 en 2016, lo que supone una variación negativa de 2.796 (2,23%). Además, casi el 10% del total de camas no está en funcionamiento: 11.975. Si contamos solo las que están habilitadas, hay 2,38 camas por cada 1.000 habitantes, mientras que en 2010 eran 2,51.

Las diferencias entre comunidades, de nuevo, son resaltables. Mientras que Extremadura y Castilla-La Mancha cuentan con un 10% de camas en funcionamiento menos que en 2010 (9,67% y 8,64%, respectivamente), Murcia o La Rioja han sido las que más han incrementado sus cifras (10,45% y 18,13%, respectivamente).

De mayor a menor, así clasifica el resto de CCAA: Castilla y León (-7,36%), Cataluña (-7,07%), Galicia (-6,86%), País Vasco (-4,92%), Madrid (-4,85%), Comunidad Valenciana (-4,57%), Cantabria (-3,48%), Andalucía (-2,65%), Canarias (+0,28%), Asturias (+0,30%), Aragón (+1,36%), Baleares (+2,45%) y Navarra (+7,3%).

Más mujeres

En el apartado de empleo, en 2016 había 5.605 personas más trabajando en centros sanitarios públicos que en 2010, aunque existen diferencias entre personal sanitario y no sanitario. Mientras que ha crecido el número de especialistas, fisioterapeutas o facultativos (12.137 más), los datos en personal de oficio o administrativos son notablemente más bajos (6.532 menos).

Además, 13 comunidades cuentan en 2018 con el porcentaje de mujeres más alto de su serie histórica. De este modo, La Rioja es la comunidad con el porcentaje de mujeres más alto (79,99%), mientras que Andalucía es la que tiene el más bajo (70,07%).

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Salud

Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

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Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.

Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.

Qué es realmente la terapia familiar

A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.

No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.

Cómo trabaja un centro como Sampai Salud

El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.

Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.

La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.

Cuándo es útil buscar apoyo

Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.

Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.

No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.

 

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