Tribunales
La sentencia erosiona la investidura de Sánchez

Pedro Sánchez llegó al poder en 2018 a lomos de una moción de censura que justificó en la sentencia del “caso Gürtel”. Ahora, la de los ERE de Andalucía, el particular “vía crucis” judicial socialista, irrumpe en plena negociación de los apoyos de su investidura para revalidar ese poder. Entre el fallo de la Audiencia Nacional y el de la de Sevilla hay notables diferencias. El primero condenaba al PP como responsable civil a título lucrativo y aunque en los ERE no se investiga la financiación ilegal del PSOE ni los responsables actuales estuvieron inmersos en la trama, lo que hoy sentencia el tribunal tiene un efecto indubitadamente erosionador en el crédito del partido que aspira a formar gobierno. Los socialistas sortearon la eventualidad de que la sentencia se hiciera pública durante la campaña electoral, pero la dilación de los plazos para que no interfiriera en el resultado del 10-N ha hecho que coincida con la gestión de este mismo resultado para lograr un Ejecutivo.
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Por independiente de las contundentes penas, el fallo tiene también consecuencias políticas. Aunque Sánchez forzara en su día la renuncia al escaño tanto de Manuel Chaves (en el Congreso) como de José Antonio Griñán (en el Senado), lo cierto es que si la sombra de la corrupción se cierne ahora sobre las siglas del PSOE, el perjudicado será el líder socialista. En Ferraz dicen «estar tranquilos» porque este escándalo corresponde a una «época pasada» con la que Sánchez ya quiso marcar distancias desde el mismo momento en que se hizo con las riendas de la formación en 2014. «No me va a temblar el pulso a la hora de echar a un corrupto del Partido Socialista», dijo entonces. Sin embargo, en el PSOE andaluz el shock es total y califican la sentencia de «desoladora».
La primera arista de las posibles consecuencias de cara a la investidura es la reacción de Pablo Iglesias. El futuro vicepresidente que firmó hace justamente una semana el preacuerdo para un gobierno de coalición progresista que ambas formaciones someterán este fin de semana a sus bases ha publicado un mensaje en el que evita hacer sangre con los socialistas y se enfoca en que en el futuro no habrá corrupción, gracias a su llegada al poder. Las fisuras sí surgen dentro de su formación, donde Teresa Rodríguez sí se ha mostrado más beligerante exigiendo que «devuelvan lo robado». Despejada la incógnita sobre los morados, está claro que quienes a día de hoy se encuentran en el “no” a facilitar la investidura, se reafirmarán en esta posición. Un posicionamiento que hace, a su vez, que la vía de la izquierda sea la única a explorar de cara a la investidura, aunque esto suponga quedar en manos de los partidos independentistas. Es el caso de Ciudadanos y el PP.
El malogrado Albert Rivera ya interpeló directamente al presidente en funciones durante el debate electoral del pasado 4 de noviembre si estaba dispuesto a dimitir, en caso de que se diera una sentencia condenatoria en el “caso de los ERE”, y hoy ha vuelto a la escena pública a través de su cuenta de Twitter para recuperar esta petición. Un El PP, por su parte, están dispuestos a cobrarse una suerte de venganza para debilitar a Sánchez, mientras fortalecen en Andalucía a Juanma Moreno. Pablo Casado tendrá nuevos argumentos ahora para enrocarse en su postura de bloqueo, ante las voces dentro de su partido que demandan explorar un entendimiento con los socialistas.
España
El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie

El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»
Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes
El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.
Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general
El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».
«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»
Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».
Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».
Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».
La consulta de documentos, en el Supremo
Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.
El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.






