Sucesos
«Las noticias del día» con Alvise Pérez
Las noticias de verdad:
1. Iceta se muestra incapaz de explicar por qué contrató a la hija de un alto cargo del PSC (Pere Navarro) tras una supuesta entrevista de 15 minutos a puerta cerrada. La chica cobrará de todos los españoles 43.200€ durante 3 años.
2. Interior encarga el escrutinio de las elecciones a INDRA pese a que no presentaron a tiempo la documentación exigida por Ley. El trato de favor de Marlaska se consuma tras convertirse PRISA en el 3° mayor accionista de INDRA, por detrás el propio Gobierno vía SEPI (25,2%) lo que supondría un claro conflicto de interés en cualquier otro concurso público y viola toda credibilidad en el sistema electoral español.
3. Diciembre de 2022 se convierte en el año con más mujeres muertas de la historia de España, y los datos anuales empeoran pese al presupuesto récord del Ministerio de Igualdad.
Los datos de asesinatos relacionados con procesos de divorcios y denuncias falsas siguen ocultándose y podrían demostrar el perverso efecto de la LIVG en tales cifras.
4. La nº2 de Griñán (Martínez Aguado) ha entrado esta mañana en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra. No ha alegado enfermedad alguna.
5. La ONG de Ábalos que recibió de sí mismo más de 5 millones de euros públicos fue fundada por el cerebro de la trama corrupta del PSOE valenciano cuyo tesorero ha confesado financiación ilegal ante la UCO. La demanda de Ábalos contra Alvise Pérez incluía “injurias” sobre las afirmaciones del analista contra esta ONG que dos años después se han demostrado ciertas.
6. Feijóo considera “inmoral” el cheque cultural de Pedro Sánchez idéntico al que él mismo aprobó en 2021; El líder del PP olvida que la Xunta presidida por él aprobó un programa idéntico de 4 millones de euros y descuentos del 50% para “favorecer el fortalecimiento del sector” (sic)
AYUDA A ALVISE:
Ante el hostigamiento judicial y mediático, donaciones, guerra cultural y escudo judicial:
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
