Opinión
Las reflexiones del ex magistrado y ex fiscal general del Estado, José Manuel Maza
Uno de los referentes más relevantes de la justicia española, lo representa el fallecido José Manuel Maza.
Su aportación y contribución a una mejora del funcionamiento de la justicia, nos dejó un legado no ya en sus impecables resoluciones cuando fue magistrado de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, sino también, cuando se le nombró Fiscal General del Estado.
Las propuestas que manifestó había que abordar dentro de las instrucciones de los procesos penales y de los comportamientos del Ministerio Público, así como las actuaciones de la UDEF, UCO, etc., tenían como único objetivo mejorar la imagen de una justicia y sobremanera de un Ministerio Público al que la sociedad civil le había dado la espalda por falta de credibilidad e independencia.
Sería bueno, que alguien recuperara el testigo y legado de sus análisis.
En su comparecencia en el Congreso de los Diputados, manifestó:
“Que dada la jerarquía existente en el Ministerio Público, se puede revisar y reconsiderar actuaciones de los fiscales”.
“Los informes de la policía judicial, no deben determinar el curso de la instrucción. Deben ser los jueces y fiscales quienes marquen las pautas del proceso”.
“Habría de alguna manera que sancionar las filtraciones de los sumarios”.
“Una justicia lenta, no es una verdadera justicia”.
Su fallecimiento repentino, dejó huérfano a un poder judicial que necesitaba de alguien que afrontara y diera la cara para desterrar prácticas judiciales que estaban y que están causando una gravísima lesión a la imagen del poder judicial.
Los ataques que recibió, aparte de la idoneidad o no de nombramientos bajo su autoridad, fueron la mejor prueba, de que había elegido la ruta más adecuada para desterrar prácticas que distorsionaban los procesos judiciales.
*Jurista y Secretario General del Sindicato Manos Limpias.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:45
Don José Mauel MAZA, qepd, ha sido el único FISCAL GENERAL DEL ESTADO que hemos tenido en democracia.
Todos los demás lo han sido, sin excepción, del gobierno de turno correspondiente…
Ramiro
27/11/2018 at 16:08
Don José Mauel MAZA, qepd, ha sido el único FISCAL GENERAL DEL ESTADO que hemos tenido en democracia.
Todos los demás lo han sido, sin excepción, del gobierno de turno correspondiente…