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Salud

Las UCI de los hospitales se preparan para priorizar a los enfermos más «recuperables»

Redacción

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Los hospitales españoles se preparan para el peor de los escenarios: reservar los medios y esfuerzos terapéuticos para los enfermos con más capacidad de curación. Un centenar de jefes de servicio de Medicina Intensiva de hospitales de toda España, en colaboración con enfermería, han redactado un protocolo de actuación para saber cómo actuar durante la pandemia de coronavirus.

En la fase de posible saturación y avalancha de enfermos, el documento frece una escala objetiva que fija los criterios para ingresar en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y para beneficiarse del tratamiento de soporte vital (reanimación cardiopulmonar, intubación, respiradores…) a los enfermos con más opciones. «En situación de saturación o desbordamiento, es necesario priorizar la atención de los casos potencialmente más recuperables», indica el documento. El protocolo aconseja contar con médicos seniors, más especializados para realizar la selección de los enfermos (triaje) de la forma más fiable posible.

Sin criterio por edad

«Es recomendable la participación de una persona de estricta y de profunda formación en ética sanitaria», ya sea médico o de enfermería que asesore en el triaje «En circunstancias graves, la disponibilidad insuficiente de camas de UCI puede dar lugar a la ocurrencia de muertes potencialmente evitables, que pueden verse influidas por las decisiones de triaje (selección de enfermos por gravedad) obligatorio», indica el documento de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc). Los pacientes que no cumplan con los criterios de inclusión en la Unidad de Cuidados Intensivos permanecerán ingresados en las zonas de hospitalización convencional.

Los intensivistas son conscientes y, dejan constancia por escrito en su protocolo, que «en situaciones graves, la disponibilidad insuficiente de camas de UCI puede dar lugar a la ocurrencia de muertes potencialmente evitables» por las decisiones a las que obligará la selección de los enfermos en un triaje obligatorio.

La edad de los pacientes no aparece en el extenso protocolo como criterio para destinar un mayor o menor esfuerzo terapéutico, solo la capacidad de recuperación.

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Por colores

Esta se valorará con un cuadro que clasifica a los pacientes con tres colores. Los «rojos» tiene prioridad de ingreso en UCI, seguidos por los clasificados como «amarillos». Los enfermos clasificados como «azul/negro» permanecerán en el hospital, pero en una zona convencional no destinada para enfermos críticos, aunque objetivamente lo estén. En este caso no serán abandonados, recibirán cuidados paliativos y serán reevaluados entre 2 y 5 días después de ser clasificados.

El documento de los intensivistas advierte de que este procedimiento de colores conocido como SOFA «no ha sido validado en ninguna situación pandémica y se basa solo en la opinión de expertos».

Decisiones diarios

El coordinador de este plan de contingencia de los intensivistas, Pedro Rascado, resta dramatismo a las recomendaciones del protocolo. Son decisiones que se toman casi a diario, aunque pueden agudizarse ante una avalancha.

Rascado aseguró que los criterios de ingreso en UCI de un paciente con esta epidemia de coronavirus son los mismos que se toman cada día con respecto a los pacientes del resto de patologías. «No hay ninguna diferencia por tratarse de una nueva enfermedad o por haber sido declarada como pandemia. Se mantienen los criterios de priorizar la atención de los casos potencialmente más recuperables».

(ABC)

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Salud

Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

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Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.

Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.

Qué es realmente la terapia familiar

A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.

No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.

Cómo trabaja un centro como Sampai Salud

El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.

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Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.

La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.

Cuándo es útil buscar apoyo

Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.

Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.

No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.

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