Internacional
Le Pen no es elegible. Los usos políticos de la justicia
Diego Fusaro
Es un verdadero terremoto el que sacude Francia estos días, ya que el tribunal ha condenado a Marine Le Pen a cinco años de inelegibilidad, con efecto inmediato, comprometiendo así su candidatura a la presidencia por cuarta vez en 2027. Una votación para la que, cabe destacarlo, las encuestas la habían dado como favorita al menos en la primera vuelta. Así pues, con la condena, el sueño del Elíseo queda destrozado.
En esta cuestión debemos ser absolutamente claros. Si hubo irregularidades, entonces sin duda es justo que Le Pen pague. Pero la decisión de inelegibilidad no puede dejar de sorprender, por varias razones, todas ellas inquietantes. Mientras tanto, surgen sospechas de un uso político de la justicia, algo que no es nuevo y que los italianos conocemos muy bien. Parece que el caso de Rumanía ha sentado un precedente, como se suele decir: el propio Georgescu fue declarado inelegible no antes de la anulación de las elecciones rumanas que le habían visto triunfar unos meses antes. Lo dijimos inmediatamente: se ha abierto una ventana insidiosa de Overton, que ahora corre el riesgo de infectar a toda Europa. Por otra parte, también en Italia Carlo Calenda ha propuesto introducir un disparatado «escudo democrático» destinado a impedir la elección democrática de cualquiera que sea sospechoso de cualquier modo de ser cercano a Rusia o, en cualquier caso, a fuerzas no deseadas en Bruselas y Washington.
En resumen, sería oportuno preguntarnos seriamente qué sigue siendo democrático en la tan celebrada democracia europea, que cada vez parece más similar a una tecnocracia neoliberal basada en las finanzas y el imperialismo; una plutocracia neoliberal en cuyos espacios alienados se permiten elecciones democráticas, siempre que sólo ganen las fuerzas que previamente hayan jurado lealtad a Bruselas y Washington. La utilización de los tribunales para impedir que un candidato político, independientemente de su orientación, participe en las elecciones es una medida claramente política, que socava el funcionamiento de los procedimientos democráticos.
Pero hay que tener claro que el partido de Le Pen no es en absoluto antisistémico, siendo estructuralmente un partido liberal y por tanto orgánico al orden dominante, aunque en mucha menor medida que el partido de Macron, un producto in vitro de los Rothschild. Que pueda haber un uso político de la justicia es una duda legítima, también a la luz del caso de la señora von der Leyen, vestal del neoliberalismo financiero made in the UE. “Von der Leyen condenada por falta de transparencia en materia de vacunas: sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (en vísperas de la votación)”: este era el titular de “Il Messaggero” del 17 de julio de 2024. Pero, en ese caso, ¿no se aplicaba la inelegibilidad?
https://www.filosofico.net/diegofusaro/le-pen-ineleggibile-gli-usi-politici-della-giustizia/
Traducción: Carlos X. Blanco.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
