Europa
Llamar al asesinato de niños blancos, ahorcando a sus padres, «apenas» cuesta en Francia 5.000 euros

Llamar al asesinato de niños blancos, ahorcando a sus padres, «apenas» cuesta en Francia 5.000 euros. Con remisión de pena. Esa es la condena con que el Tribunal Correccional de París «castiga» al rapero Nick Conrad (35 años), francés de raza negra, autor de un clip audiovisual (autoeditado) titulado «Ahorcar a los blancos», que desató un escándalo el otoño pasado.
«Entro en las guarderías, mato a los bebés blancos, atrapadlos rápido y colgad a sus padres. Descuartizadlos para pasar el tiempo», señala Conrad en una de sus estrofas, colgadas en un vídeo en internet el pasado 17 de septiembre de 2018 y que provocaron una oleada de críticas en Francia.
El ministro del Interior, Gérard Collomb, consideró “abyectos” los ataques del cantante y ordenó a la policía la retirada del contenido en internet y otros canales.
El rapero se ha defendido diciendo que se han sacado de su contexto sus palabras y que el controvertido vídeo musical “es una ficción”. “Este clip tenía como primera vocación trazar la historia del pueblo negro. Es un espejo, una respuesta a las injusticias vividas por mi comunidad desde la esclavitud”, explica Conrad en una entrevista publicada por Le Parisien, en la que dice haberse inspirado en su experiencia personal como negro y en lo que observa como artista.
Racismo antiblanco
El presidente del partido conservador francés UMP (Union pour un mouvement populaire), Jean-François Copé, declaró hace tres años que, debido a la multitud de razas y etnias que se desarrollan en el país, se da un fenómeno de racismo antiblancos, en el que franceses de raza blanca son discriminados por otros franceses con diferentes orígenes, religión o color de piel.
De hecho, este es el tema del libro ‘¡Blanco de mierda!: crónica de un odio inexistente’, de Gérald Pichon, publicado hace dos años en Francia. Según el autor, muchas personas, de raza blanca, no se atreven a denunciar este racismo por miedo a, precisamente, ser ellas tachadas de xenófobas. Gérald no se queda ahí: el autor también afirma que el verdadero motivo de la acción de algunas organizaciones declaradas “antirracistas” no es otro que el odio a la raza blanca.
España
Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






