Opinión
Llegan las Crónicas de la tiranía feminista, el libro para regalar estas navidades. Por Max Romano
Como siempre hay que barrer para casa y soy precisamente el autor, voy a recomendar el nuevo libro recién publicado por SND Editores, Crónicas de la tiranía feminista, que ya está a la venta.
Como mis otros libros y en particular Crónicas de un Occidente enfermo, esta obra es el resultado de varios años de trabajo y observación sobre la sociedad occidental y particularmente la española. Pero aquí me focalizo en un aspecto concreto aunque central: esa ideología feminista que propugna la guerra contra el hombre y el privilegio para la mujer. Especialmente para una particular clase de mujeres que podríamos llamar las parásitas del género.
Esta ideología que ha llegado a ejercer un dominio tiránico sobre nuestra sociedad; ha ocupado las instituciones, la justicia, la política, los medios. De ahí el título del libro que habla claro, algo que es muy necesario hoy en día, en estos tiempos del puritanismo de la mentira cuando produce escándalo llamar a las cosas por su nombre.
Y este libro es muy necesario precisamente hoy, ahora mismo incluso más que ayer; cuando la prepotencia feminista ha sido interiorizada por grandes sectores de la sociedad aborregada; cuando el gobiernuzo grotesco que nos aflige, entre otras muchas infamias, riega con millones sus chiringuitos del género estropeado y amenaza, con lengua viperina empoderada, el endurecimiento de la persecución judicial y legislativa contra el varón.
De todo esto se habla en Crónicas de la tiranía feminista, donde se parte de la introducción de la legislación feminista y la campaña histérica sobre la violencia de género, en tiempos de ese Enemigo del Varón que, hoy, se ha reciclado como payaso bolivariano en tierras americanas para legitimar lo indefendible.
Parte de estas Crónicas es un diario llevado durante esos años, que repasa y comenta aquella actualidad; cómo se fue cambiando la mentalidad de la sociedad, cómo los medios manipulaban y siguen manipulando, cómo se vivió y se vive ese mundo orwelliano de las nuevas brujas, desde el punto de vista de un varón que rechaza ser domesticado; un varón que no comulga con ruedas de molino, que se niega a ingerir el excremento que los domesticados ingieren sin pestañear, mientras repiten con sonrisa boba que es exquisita mermelada.
Un pasado reciente que se proyecta hoy y que sigue siendo actual. El lector en efecto, verá reflejado todo ello en lo que ve y vive cada día como comento en mis artículos sobre el tema publicados en El Correo de España. Una recopilación de esos textos, de la máxima actualidad, conforma la primera parte del libro.
Pero también muchas más cosas: una serie de Fundamentos de la masculinidad, que no pretende ser ningún tipo de decálogo sino una serie de propuestas y puntos de referencia; una colección de mini-monografías de Descontaminación mental donde se exponen a la luz algunas de las falsificaciones y manipulaciones feministas.
No falta naturalmente una discusión en cierto detalle de las bazofias legislativas como la Ley de Violencia de Género, la Ley de Igualdad, el Anteproyecto de Ley sobre la libertad sexual (la ley del sólo sí es sí); así como un repaso de la historia del feminismo y sus conexiones con las otras patas ideológicas del género estropeado: LGTB e Ideología de Género.
Veremos cómo desde un feminismo original, que podía tener su razón de ser, se han ido incorporando venenos ideológico-políticos, odio contra el varón, proyectos de destrucción de la familia e ingeniería social nefasta; para terminar en chaladuras cada vez mayores que son simplemente trastornos elevados al plano ideológico.
Se comentarán algunos libros importantes para quien se interesa al tema, se explorarán feminismos posibles alternativos al hediondo feminismo de las brujas de género, se discutirá sobre el pasado, el presente y el futuro; incluso hay una sección que trata de la ciencia ficción feminista, un mundo creo que desconocido para muchos lectores.
He intentado escribir un libro caleidoscópico, escrito en varios registros, como la misma sociedad y la experiencia humana.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
