Europa
Los disturbios en Francia alcanzan ya los 700 chalecos amarillos detenidos

Ya son al menos 700 las personas detenidas, de ellas 575 en París, durante la nueva jornada de movilizaciones de los chalecos amarillos en toda Francia, donde al menos 31.000 integrantes de estos movimientos han protagonizado el cuarto fin de semana consecutivo de protestas contra el Gobierno.
El secretario de Estado de Interior, Laurent Núñez, también ha informado de que las protestas de París involucran ahora mismo a unos 8.000 manifestantes que están participando en enfrentamientos con la Policía francesa. Unas 272 personas se encuentran en dependencias policiales parisinas.
En el octavo distrito de París se ha destacado un grupo de vehículos blindados que han llevado a los manifestantes a abandonar en calma la escena, pidiendo a voz en grito la dimisión del presidente del Gobierno, Emmanuel Macron. También se han registrado detonaciones en la calle Beaujon.
El Gobierno francés ha informado de cierta disminución en las movilizaciones, con 5.000 participantes menos en todo el país que el sábado pasado a mediodía. La Policía ha realizado numerosos controles , confiscando gafas de buceo, solución salina fisiológica y cascos protectores.En otros puntos del país, la Policía se ha incautado de bates de béisbol y bolas de petanca en propiedad de algunos de los integrantes de los retenes que los chalecos han vuelto a instalar en algunas autopistas, según fotos de las fuerzas de seguridad recogidas por el diario francés.
El primer ministro, Édouard Philippe, ha visitado el Ministerio del Interior a las 10.00 para dar su primera evaluación de la mañana ante el titular de la cartera, Christophe Castaner.
París, cerrada
Miles de agentes de seguridad de Francia se han preparado durante la madrugada para las nuevas protestas.La Torre Eiffel y otras importantes atracciones turísticas continúan cerradas. Por otro lado, la mayor parte de los comercios situados en el centro de la capital han reforzado sus protecciones y medidas de seguridad para evitar saqueos. El mobiliario urbano, por otro lado, ha sido retirado para prevenir que las barras de metal se utilicen como proyectiles.
Unos 89.000 policías han sido desplegados en todo el país. De ellos, unos 8.000 han sido destinados a París para evitar que se repita el caos del sábado pasado, cuando varios alborotadores quemaron automóviles y robaron tiendas en el famoso bulevar de los Campos Elíseos, además de rayar el Arco del Triunfo con mensajes dirigidos al presidente Emmanuel Macron. A través de las redes sociales, los manifestantes han descrito este fin de semana como el «Cuarto Acto» de un dramático reto a Macron y sus políticas.
Bloqueo de carreteras
Los «chalecos amarillos» llevaron a cabo numerosas acciones de bloqueos y cortes de autopistas y carreteras por todo el país, incluidos los dos principales pasos fronterizos con España en los dos extremos de los Pirineos.
El Centro Nacional de Información Vial (CNIR, Bison Futé) señaló en su página de internet una «manifestación social» en la autopista A63 a su paso por el País Vasco francés a la altura de Biriatou y otra en Urrugne, junto a la frontera española, en los dos sentidos de circulación.
La misma indicación se daba también en el peaje de Le Boulou, en la autopista A9 antes de entrar a España por Cataluña.También en la A9, había otro corte en los dos sentidos en los accesos de Narbona-Sur. Igualmente se impedía el paso a la A7 en Montélimar, Bollène y Orange.
En el suroeste, la circulación estaba bloqueada en la autopista A62 en el peaje de Agen, y en Burdeos desde la madrugada un centenar de manifestantes montaron una barricada a la que prendieron fuego para impedir el paso en la A10.Al norte de Lyon, el tráfico estuvo interrumpido en la A6 a la altura de Villefrance sur Saône.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






