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España

Los españoles desprecian la República y aumenta el apoyo a la Monarquía de Felipe VI, según encuesta de «La sexta». Bofetón navideño para Podemos y su troupe

Redacción

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El apoyo a la monarquía sube al 54,3% y la república caería al 30,3% en un referéndum, según sondeo de La Sexta.

El 67,1 rechaza incluso la posibilidad de ese hipotético referéndum, que solo apoyan mayoritariamente los votantes de Podemos.

Un 54,3% de españoles apoyaría la monarquía constitucional en un hipotético referéndum frente al 30,3% que haría lo propio con la república, según una encuesta publicada este miércoles por La Sexta, lo que supondría un desplome de un 13,5% de los partidarios de prescindir de la figura del Rey.

El barómetro de la cadena revela un aumento desde el mes de septiembre de más de 20 puntos porcentuales en el apoyo a la Corona, subiendo de un 34,3% al 54,3% de españoles. Por el contrario, los defensores de la república habrían pasado del 43,8% al 30,3%.

EL 67,1 EN CONTRA DE UN REFERÉNDUM

En cualquier caso, esta hipotética votación para decidir sobre el modelo de estado es ampliamente rechazada por la población, ya que un 67,1% de los encuestados no cree que sea necesario hacer un referéndum. Tan solo los votantes de Unidas Podemos, con un 88,7%, muestran su respaldo a esta posibilidad.

Son los votantes de Vox los que se muestran más en contra de celebrar una votación (97,1%) seguidos de los del PP (94,9%) y los de Ciudadanos (87%). Los votantes del PSOE son los más indecisos: un 57,9% no cree que sea necesario y un 42,1% si se muestra partidario del referéndum.

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VOX DA UN NOTABLE ALTO A LA MONARQUÍA Y EL PSOE LA SUSPENDE

El rechazo a la votación coincide con el apoyo a la monarquía, y es que es el electorado de Vox el que más respalda esta opción con un 95,6% de sus electores, seguido de cerca por el 94,2% de los votantes del PP y el 74,1% de Ciudadanos.

Los votantes de Unidas Podemos son los que respaldan de forma más contundente la república con un 88,7%, mientras que entre los socialistas el apoyo a la república (44,7%) supera al de la monarquía constitucional, con un 36,1%.

Por edad, la franja de 18 a 35 años apoyaría mayoritariamente la monarquía en un 48,1%, mientras que los ciudadanos de 36 a 54 años validarían el actual sistema con un 55,4%. Por último, los españoles de 55 a 75 años aprobarían la monarquía con un 58,1%. Por género, el 55,3 % de los varones y un 53,3% de las mujeres apoyarían la monarquía.

En cuanto a la valoración, los ciudadanos aprueban a la monarquía con un 5,03 de nota frente al 3,56 que logra la república. Por orden, los votantes de Vox (8,28) y PP (7,13) dan a la Casa Real un notable frente a los de Ciudadanos, que otorgan una nota peor (6,24).

Por su parte, los votantes socialistas suspenden a la monarquía con un 4,19 y son los votantes de Podemos los que ofrecen la valoración más negativa, con tan solo un 1,51 de nota media. En el caso de los votantes del PSOE, éstos valoran mejor la república con un 4,41, mientras que los de Unidas Podemos le otorgan un 7,21.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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