Opinión
Los fondos europeos traen cola y preocupación. Por Jesús Salamanca Alonso

Acaba de decir el senador Feijóo a «Antonio» Sánchez que serán sus últimos presupuestos; de ahí el patente nerviosismo del presidente y sus huestes. Ven perder el dornajo demasiado pronto.
A la izquierda prebendada –empezando por Más Madrid y sus teatreros, además de corrompidos líderes– le ha faltado tiempo para decir que era un «fake» lo del aviso de congelación de los fondos europeos por parte de Bruselas si no se cumplían los criterios fijados por Bruselas. Apenas lo han lanzado a las redes sociales se han dado de bruces con la realidad.
La catastrófica gestión de dichos fondos por parte del Gobierno socialcomunista y la inexistencia de un mecanismo de control serio han sido los motivos para comprobar si se han cumplido los objetivos cuando el Gobierno vuelva a solicitar dinero de los citados fondos. A ese interesado desmentido también han contribuido las «hojas parroquiales» de la izquierda que pululan por el ámbito digital.
El Ministerio de Hacienda sabía que lo estaba haciendo mal porque ya había tenido dos avisos anteriores; eso ha llevado a María Jesús Montero a relevar a la gestora de los mencionados fondos. Bruselas ha acabado harta del mentiroso, Pedro Sánchez, además de la falseadora, Nadia Calviño, y las tomaduras de pelo por parte del desgobierno español. La «Chiqui» no ha tenido más remedio que quemar a Rocío Frutos, ineficaz responsable de los fondos europeos, y poner a calentar, hasta que se queme, a otro enchufado del Gobierno socialista, Jorge Fabra. A ver cómo reaccionan ahora «LoPaís», «LoPlural» y otros conocidos «Lo». ¿Y «Maldita.es» con esos pelos?
No ha tardado el Gobierno de Díaz Ayuso en denunciar la infrafinanciación de la Comunidad de Madrid en los Presupuestos Generales del Estado. Otras comunidades autónomas y organismos varios también han denunciado al Gobierno español por la dejadez demostrada, la arbitrariedad en el reparto de fondos y el desprecio a las empresas: éstas se han encontrado con todo tipo de trabas para que renunciaran a la petición de ayudas; ahora nos falta por saber qué pretendía hacer el Gobierno socialista con el dinero que no se dedicaba a proyectos por el desistimiento de las empresas.
A ver qué dicen ahora los sindicatos clasistas, que también han recibido dinero para sus sedes, trafulcado y oculto detrás de proyectos corruptos, falseados y falseadores. Tal vez sea el momento de que el sindicato Solidaridad comience a llamar a las cosas por su nombre y a los sindicatos de clase por el suyo, sin descartar que salgan a la luz las travesuras laborales de sus pringados líderes.
La presidenta madrileña se va a tirar al ruedo y pedirá explicaciones al mentiroso Sánchez: «¿Podrá explicar el presidente del Gobierno por qué da el doble de financiación a Cataluña?» Salta a la vista que Madrid tiene una reducción del 11,3% de las inversiones en infraestructuras en los PGE. Para carreteras recibirá Madrid un 155,75% menos que Cataluña. En lo que se refiere a cercanías, solo invertirán 39 millones en Madrid, frente a los 694 millones en Cataluña.
Y a todo esto, Madrid es la única comunidad que ha devuelto el dinero adeudado a Hacienda. Las demás ni lo han intentado, a día de hoy. Recuerdo a los lectores que Cataluña debe cientos de millones conseguidos por el FLA y trapicheos varios a cambio de votos, competencias autonómicas, indulto a los golpistas y planes conjuntos para dañar a la monarquía. Ahora, la ministra Montero ha prometido a ERC condonar a esa comunidad destrozada cerca de 1.300 millones de euros. Evidentemente, Bruselas no podía pasar por ese aro de mangoneo, tonteo y claro latrocinio.
A grandes rasgos, el Gobierno español invertirá en Cataluña, durante 2023, un 92,3% más que en la Comunidad de Madrid. Todo ello es debido a la necesidad imperiosa de contar con los votos independentistas, nacionalistas, golpistas y catastrofistas (CUP) de esas formaciones de Tabarnia y Tractoria. Sánchez ve que llega su final y se acerca el rechinar de dientes. En el Senado acaba de decir Feijóo a «Antonio» Sánchez que afine porque serán sus últimos presupuestos, lo que ha llevado al nerviosismo del mentiroso presidente y al desconcierto de las huestes socialistas. Ven perder el dornajo y lo ven demasiado cerca.
Supongo que el presidente contará con que tiene que dar muchas explicaciones incómodas: desde la muerte de casi 200.000 personas durante la pandemia, pasando por la ilegalidad del encierro de la población en sus domicilios hasta la formación de la sociedad con los herederos de la banda de asesinos etarras a la que tanto «besa» el rey de los «fakes», Marlasca. Hay excesivos temas pendientes como para que Sánchez duerma tranquilo. De momento, la calle ya le ha sido vetada, pero es que –una vez fuera del Gobierno—también le serán vetados los interiores y será perseguido hasta el catre. Acabarán haciéndole los perrillos sus propios «cuervos». Al tiempo.
Sabe Pedro Sánchez que los tribunales no le van a pasar ni una y Marruecos le va a «sangrar» a costa de las fechorías cometidas en esas tierras por su media naranja, a quien hoy se le ha dado una cátedra en la Complutense sin tener la titulación requerida, ni la formación necesaria. Comenzaron falsificando una tesis doctoral (de ahí lo de “Doctor cum fraude») y acabarán metidos de lleno en plena trama de Marruecos contra este Gobierno ruin y teatrero.
Es fácil adivinar el nefasto y peligroso plan de Sánchez para Cataluña. Es el mismo plan que ya ensayó el gafe, Rodríguez Zapatero: se trata de aprobar ilegalidades con el fin de alargar su mandato. Posteriormente ya les tocará hacer cumplir la ley a quienes lleguen al Gobierno y al Constitucional. El resultado no es otro que ver a todo el mundo engañado y cabreado.
«Hay una profunda decadencia en Cataluña», acaban de decir los empresarios. Será difícil mantener este nivel de degradación para una comunidad a la que varios países de la UE recomiendan no visitar, tanto por los exagerados niveles de delincuencia como por las agresiones entre los propios grupos de independentistas furibundos y las frecuentes «guerras» organizadas y autorizadas entre grupúsculos antisistema.
Tampoco es entendible que Pedro Sánchez, el mentiroso, garantice la “estabilidad” para que sigan pisoteando todos los derechos de y en la escuela catalana, además de en la universidad. Se supone que esa «estabilidad» lo es para seguir sumiendo a Cataluña en una profunda crisis institucional y en la ruina económica en que ya está convertida. Confieso que Cataluña está a falta de la aplicación de un 155 riguroso y vigilado que garantice la defensa y las libertades de ese 50% de población amenazada, represaliada y humillada.
Tengo muy claro que ERC sigue pinchando a la burra e incendiando el Parlamento catalán, a la vez que el PSC se postula como necesaria muleta. Todo se soluciona con cesiones económicas y Pedro Sánchez no dudará en obligar a sus diputados a ir sin calzones al «Parlamento» catalán, de forma que no tarden en ponerse mirando a Cuenca ante cualquier orden del independentismo, el golpismo o el catastrofismo de la CUP.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






