Opinión
Los grandes peligros del relativismo moral socialista que se impone en nuestros tiempos
Siempre les resultó problemático justificar que sus profetas, intelectuales y políticos fueran de todos clase burguesa.
El relativismo nunca se extendió tanto ni se entendió peor que en estos tiempos. Todo conocimiento científico, por ejemplo, es relativo a la información conocida –y paradigmas– del momento. Y variará con el avance de la ciencia. De eso no se deduce lógicamente que no exista la verdad. O que sea inalcanzable. Pero eso postula el actual relativismo como –paradójico– absoluto. Y es para imponer la negación de toda posibilidad de certeza moral.
Algo muy peligroso –y justamente por eso lo propagan, quienes lo propagan– porque el hombre común es capaz de crímenes atroces, sin sentir culpa, cuando los realiza bajo una autoridad en la que aprendió a confiar irracionalmente.
Pero no somos incapaces de descubrir imperativos morales, absolutos y verdaderos, en nuestra propia naturaleza. Tan capaz es el hombre común de obedecer la autoridad criminal como de rebelarse contra su opresión. Ambas cosas han ocurrido una y otra vez en la historia. Pero el relativismo –especialmente como se lo entiendo hoy en día– niega la posibilidad de tales imperativos. Y adopta al positivismo moral y jurídico. Moralidad y Ley serán hoy, única y exclusivamente, voluntad del soberano. En democracia moral será lo que la multitud desee.
Ley lo que los legisladores decreten. Sea lo que sea. Y eso defienden, de una u otra forma, todos los socialistas –incluida la tan influyente como ultra elitista agenda socialista difusa de nuestros tiempos, generalmente denominada globalismo– porque ¿cómo sino podrían establecer cualquier forma de socialismo, si su pretensión última fue y será crear un hombre nuevo, es decir, cambiar la naturaleza de la especie humana por la fuerza, en una o dos generaciones?
Joseph Ratzinger –papa emérito Benedicto XVI– explicaba como cardenal prefecto de la “Congregación para la Doctrina de la Fe” en 2004 que:
“El relativismo puede aparecer como algo positivo, en cuanto invita a la tolerancia, facilita la convivencia entre las culturas reconocer el valor de los demás, relativizándose a uno mismo. Pero si se transforma en un absoluto, se convierte en contradictorio, destruye el actuar humano y acaba mutilando la razón. Se considera razonable solo lo que es calculable o demostrable en el sector de las ciencias, que se convierten así en la única expresión de racionalidad: lo demás es subjetivo. Si se dejan a la esfera de la subjetividad las cuestiones humanas esenciales, las grandes decisiones sobre la vida, la familia, la muerte, sobre la libertad compartida, entonces ya no hay criterios. Todo hombre puede y debe actuar solo según su conciencia. Pero “conciencia”, en la modernidad, se ha transformado en la divinización de la subjetividad”
Y Ratzinger –nos guste o no– es uno de los más notable teólogos y filósofos realistas de nuestros tiempos. Pero no es necesario ser creyente para entender los peligros de ese relativismo moral. La cumbre de la filosofía racionalista –nos guste o no– la alcanzó una filósofa realista rigurosamente atea con su filosofía objetivista del siglo XX. Y Ayn Rand explicaba que:
“La supervivencia del hombre requiere la guía de valores conceptuales obtenidos a partir de un conocimiento conceptual. Pero el conocimiento conceptual no se obtiene automáticamente (…)”
“(…) Un ser que no sabe automáticamente qué es verdadero y qué es falso, tampoco puede saber automáticamente qué es correcto y qué es incorrecto, es decir qué es bueno para él, y qué es malo. Sin embargo necesita de éste conocimiento para poder vivir. No está exceptuado de las leyes de la realidad, es un organismo específico, con una naturaleza específica, que requiere acciones específicas para mantenerse con vida.
No puede lograr su supervivencia por medios arbitrarios, ni con actos efectuados al azar ni por ciegas urgencias, ni por casualidad, ni por capricho. Es su naturaleza la que determina qué requiere para sobrevivir, y esto no queda sometido a su arbitrio. Lo que sí está sometido a su elección es si lo descubrirá o no, si habrá de elegir las metas y valores correctos o no. Es libre de efectuar una elección errada pero no de tener éxito a través de una mala elección (…)”
“(…)Es libre de evadir la realidad, de desenfocar su mente y trastabillar a ciegas a lo largo de cualquier pendiente que le plazca, pero no es libre de evitar el abismo que se niega a ver. El conocimiento, para todo organismo consciente, es un medio de supervivencia: para una conciencia viviente todo es implica un debe. El hombre es libre de elegir no ser consciente, pero no es libre de escapar a la pena que merece la falta de conciencia: la destrucción. El hombre es la única especie viviente que tiene el poder de actuar como su propio destructor (…) y ésa es la manera en que ha actuado a lo largo de la mayor parte de su historia.”
Y no deja de ser curioso que el socialismo en sentido amplio –y el neo-marxismo como su principal corriente radical contemporánea– sean absolutamente relativistas hoy en día, porque el viejo marxismo no era relativista en ese sentido. Su teoría clasista del conocimiento lo parecía –y ha terminado por serlo– pero no lo era originalmente.
El marxismo era una variante clasista del racismo, y así como los racistas sostenían que las diferentes razas tenían diferentes capacidades mentales y con ello diferentes percepciones de la propia realidad, unas mejores que otras, los marxistas sostenían claramente –y todavía sostienen, pero de manera relativista y difusa actualmente– que es la pertenencia a una clase social la que determina la capacidad de compresión de la realidad del individuo. Siempre les resultó problemático justificar que sus profetas, intelectuales y políticos fueran de todos clase burguesa.
Pero sus supuestas leyes deterministas de la historia pretendían ser objetivas y verdaderas, en sentido realista. Que finalmente adoptaran un relativismo absoluto para inventarse clases oprimidas transversales, dialécticas materiales cruzadas e infinitos relativos “proletariados” revolucionarios –como conejos del sombrero del mago– muestra cómo el relativismo inevitablemente oculta absolutos encubiertos especialmente perversos.
Guillermo Rodríguez.
Guillermo es profesor de Economía Política en el área de extensión de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila, en Caracas, investigador en el Centro Juan de Mariana y es autor de varios libros.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
