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Europa

Los inmigrantes del Open Arms serán reubicados en España, Francia, Alemania, Portugal y Luxemburgo

Redacción

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Los inmigrantes que estaban a bordo del barco Open Arms serán reubicados en España, Francia, Alemania, Portugal y Luxemburgo, según ha confirmado este miércoles la Comisión Europea, que ha insistido en que está «preparada» para comenzar a coordinar este proceso pero no ha querido detallar cuántas personas serán enviadas a cada país. Rumanía, que también mostró su disponibilidad a acoger a algunos de los migrantes a bordo del barco de la ONG española, no recibirá finalmente a ninguno de ellos porque la reubicación ha quedado cubierta con las plazas ofrecidas por los otros cinco Estados miembros y su oferta se reserva entonces para futuros casos.

Bruselas, por tanto, comenzará a coordinar el proceso de reubicación de los migrantes que han desembarcado en la isla italiana de Lampedusa tan pronto como sea posible, para lo que están en contacto con las autoridades italianas pertinentes. «Los compromisos de reubicación de los cinco países se mantienen y estamos preparados para iniciar este proceso», ha explicado la portavoz del Ejecutivo comunitario Natasha Bertaud en la rueda de prensa diaria de la institución.

Bruselas, no obstante, ha preferido no detallar cuántos inmigrantes viajarán a cada país en virtud de estos compromisos y ha remitido a las autoridades nacionales de cada uno de los Estados miembros para esgrimiendo que son ellos los que deben facilitar las cifras.

Tampoco ha querido valorar la posibilidad de que la ONG Proactiva Open Arms pueda ser sancionada y se ha limitado a señalar que la Comisión no hace comentarios sobre organismos judiciales españoles.

En cualquier caso, Bruselas ha celebrado que las personas que estaban a bordo de la embarcación hayan podido desembarcar finalmente en Lampedusa y estén ahora recibiendo los cuidados médicos necesarios. También ha apelado a los Estados miembros para que muestren «el mismo espíritu de solidaridad» para acoger a los 365 inmigrantes y refugiados que siguen todavía a bordo del Ocean Viking.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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