Opinión
Los intocables del régimen del 78
1º.- La Jefatura del Estado.
2º.- Poder Judicial.
3º.- Sector financiero.
4º.- Sindicatos
5º.- Medios de comunicación.
6º.- Presidentes de Gobierno
7º.- IBEX 35 y las grandes constructoras.
1º.- La Jefatura del Estado, representada en su momento por el Rey Emérito, es el máximo exponente de la impunidad y de la quiebra del principio constitucional de que la Ley es igual para todos.
El uso de fondos públicos utilizados por el CNI, para tapar actuaciones presuntamente delictivas del Emérito, como son las casos de Bárbara Rey y de Corinna, dejan en clara evidencia la impunidad de la Jefatura del Estado.
Como la sombra de la Jefatura del Estado, es alargada, esa impunidad, alcanza a la hija del Emérito con la única condena de beneficiaria a título lucrativo.
2º.- Dentro del sector económico los banqueros gozan casi de impunidad. Los casos de Mario Conde y Rato, representan excepciones, en un sistema corrompido por las preferentes, cláusulas suelo, condonaciones a partidos políticos y sindicatos, cesiones de crédito, abuso en las comisiones en los apuntes bancarios, etc.
3º.- Dentro del Poder Judicial, el CGPJ y los jueces tienen doscientas varas de medir diferentes.
La impunidad, salvo casos excepcionales como los de Baltasar Garzón y Santiago Vidal, es la norma general. No se ha abordado el escándalo de los jueces de la mercantil.
La concesión del tercer grado a Oriol Pujol con solo dos meses en prisión, o los 33 jueces catalanes que firmaron un manifiesto independentista, sin que el CGPJ actuara.
El cambio de criterio arbitrario del Tribunal Supremo en el caso de los gastos en las hipotecas y recientemente el caso de la Ministra Dolores Delgado encubriendo y no persiguiendo unos hechos delictivos, todo ello ha quedado impune.
4º.- Los sindicatos del 78, CC.OO y UGT, representan otro clamoroso caso de impunidad, en sus máximos dirigentes. Los ERES y los Cursos de Formación son hechos tan graves y delictivos, que sus dirigentes tendrían que estar procesados e ilegalizadas sus formaciones.
5º.- A los medios de comunicación, se les permite todo tipo de injurias y calumnias. Vale todo para ellos, la libertad de expresión está por encima de la verdad, del rigor informativo y de la dignidad de la persona.
La publicidad y las subvenciones les hacen rehenes de la verdad y de la independencia.
6º.- Los casos de Felipe González con la X de los Gal y de Pedro Sánchez pactando con los independentistas, ratifica la falacia de que todos los españoles somos iguales ante la Ley.
7º.- La sanción económica que la CNMC ha impuesto a las siete grandes constructoras españolas y los principales bancos por amañar los concursos públicos, a pesar de la denuncia del Sindicato Manos Limpias ante la Fiscalía General del Estado, de hasta 5 delitos, quedará asimismo impune.
“Poderoso Caballero es Don Dinero”.
Los siete intocables del régimen del 78 son los dueños y señores que están por encima de la Ley y de la Constitución.
Jurista y secretario general del sindicato Manos Limpias
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
