Castilla y León
Los número dos y tres al Senado por Valladolid dejan Ciudadanos: «Es un buque a la deriva»
Los números dos y tres de la candidatura de Ciudadanos al Senado por la provincia de Valladolid han comunicado su decisión de no repetir en las listas de la formación naranja. Jesús Agustín San José y Pablo Pombo dejan también el partido. En su despedida han arremetido con dureza contra los vaivenes ideológicos del partido que en Castilla y León dirige Francisco Igea y contra el secretario de Organización y secretario general del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en las Cortes, Miguel Ángel González.
San José y Pombo han comenzado la comparecencia explicando que ellos vienen de la vida civil y que su estancia en política les ha costado dinero, por lo que su compromiso con el proyecto era «incuestionable». A día de hoy ven al partido como «un buque a la deriva», motivo por el que han puesto fin a su participación. «Venimos de la vida civil, de la empresa privada, y nos cuesta dinero estar aquí o estar en una Asamblea de partido. Pero lo hacíamos con toda la ilusión. Todo ello no quita que hayamos dicho hasta aquí. Ante familia y amigos no podemos seguir defendiendo este poyecto», ha asegurado Jesús Agustín San José.
Sin tapujos, San José y Pombo han señalado al secretario de Organización y secretario general del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en las Cortes, Miguel Ángel González, como el gran mal de la formación.
«Aquí hay un problema muy grave. Se llama Miguel Ángel, y maneja todo el partido. Todo lo que se hace, lo hace él. Si estás de acuerdo, estás con él. Si no eres su enemigo. No hay opción. O estás de acuerdo o estás fuera». ha denunciado el propio San José.
Los dos comparecientes han asegurado ser conocedores del malestar de otros afiliados, por lo que no descartan más dimisiones durante estos días. » Hoy hablamos en nombre de nosotros dos, pero sabemos que hay más gente pensando tomar esta misma decisión. El malestar se confirma en el boca a boca», ha matizado San José.
Ven a González como responsable, no de cometer pero si de no resolver el conflicto que generó el pucherazo de las primarias de la formación. «Si eres el coordinador, pasa un hecho grave y no eres capaz de investrigar, la culpa la tienes tú. Él tiene que saber lo que ha pasado, pero no lo quiere contar. Se ha intentado tapar de todos modos. Nos paran por la calle y nos dicen que, desde entonces, la credibilidad de la formación está por los suelos», han asegurado los dos comapecientes.
Afirman que ahora el partido se siente muy cómodo teniendo cuatro años por delante en la Junta y solo quieren al afiliado para hinchar globos y poner carpas. Tanto San José como Pombo han denunciado la falta de comunicación interna y la omnipresencia de la Ejecutiva Nacional, quien dictamina qué se hace y cómo se hace. Llevan seis años pidiendo un Congreso Provincial, pero nadie les ha parmitido hacerlo.
En este sentido, ambos han aprovechado para denunciar las presiones que la formación ejerció sobre concejales electos para beneficiar a Nuria Duque y Gema Gómez, diputadas provinciales en Valladolid.
«Internamente hay muy poca comunicación, no se facilita nada.Nosotros lo hemos llegado a llamar el Reinos de Taifas. Quieren que haya células del partido, pero sin comunicación. La Ejecutiva ordena cómo se actúa, todo viene impuesto desde Madrid», ha comentado Pablo Pombo.
Otro de los aspectos que le critican a la formación es el de la indefinición política por la que pasa el partido. «Sinceramente, no sé dónde estamos. Comenzamos como un partido de centroizquirda, luego nos unimos en Bruselas al grupo de los euroescépticos, más adelante hemos tocado la derecha, nos levantábamos liberales y luego éramos socialdemócratas. Ahora mismo no tengo clara la línea del partido, no la conozco», ha criticiado San José.
Concluyendo la comparecencia han animado a toda la gente válida que hay en el partido a que siga luchando, aunque han enfatizado que Ciudadanos es quien no les deja progresar, cortando su proyección. «Hay mucha gente válida a la que no dejan llegar. Les animamos para que luchen, pero podrían hacer más por la sociedad. No les dejan llegar. Creíamos que era diferente, y es más de lo mismo».
Para finalizar, Pombo y San José han asegurado que no tienen intención de unirse a otro partido. «Nos afiliamos con mucha ilusión. Ahora nos volvemos a casa con nuestras familias», han concluido.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
