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Europa

Los suecos están huyendo

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Por Judith Bergman.- Hay movimiento entre los suecos. Los problemas en muchos municipios están llevando a los suecos a marcharse a otras zonas con menos problemas socioeconómicos. El asunto ha llamado la atención recientemente de los grandes medios suecos.

Véase la pequeña y pintoresca localidad de Filipstad (10.000 habitantes), por ejemplo. La televisión sueca realizó hace poco un documental sobre la ciudad, que sufre una crisis económica y existencial.

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«Estamos experimentando un intercambio de población. Pueden pensar lo que quieran de eso… Pero es simplemente una constatación de los hechos que estamos viviendo y con los que tenemos que lidiar», dice Jim Frölander, responsable de integración del Ayuntamiento de Filipstad. Entre 2012 y 2018, 640 nativos suecos abandonaron la ciudad, y 963 personas de origen extranjero se mudaron a ella. Los que se marchan son personas en edad de trabajar (20-64), lo que significa que los ingresos del municipio están menguando, exacerbando así la crisis económica de la ciudad.

El mayor influjo de inmigrantes llegó durante la crisis migratoria de 2015. Filipstad, según el documental, fue uno de los municipios que recibió el mayor número de inmigrantes respecto al porcentaje de su población. Claes Hultgren, líder del municipio, escribió en el último informe financiero de Filipstad:

«En Filipstad, hay unos 750 adultos de Siria, Somalia, Eritrea, Afganistán e Irak (…) En este grupo, el paro y la dependencia son muy altos, mientras que los niveles educativos son muy bajos. Este grupo corre el riesgo de acabar en una exclusión eterna que ya está sobrecargando la economía municipal.»

Hultgren explicó que muchos de los recién llegados no están cualificados para entrar en el mercado laboral.

«Son quizá demasiado viejos y analfabetos, o tienen un nivel educativo muy bajo. Debemos aceptar que habrá algunas personas que necesitarán el apoyo de la sociedad para su subsistencia.»

Según el documental, hay un 80% de paro entre los residentes extranjeros no occidentales de la ciudad, a pesar de la grave falta de profesores y enfermeros. En diez años, el gasto de Filipstad en asistencia social ha aumentado un 200%; desde los 10 millones de coronas (1 millón de dólares) en 2009 a casi los 30 millones (3,1 millones de dólares) en 2018. La proyección para 2019 es de 31 millones de coronas suecas (3,2 millones de dólares). Este año, Filipstad no tiene los 30 millones de coronas en su presupuesto.

Filipstad no es ni mucho menos el único municipio sueco que está experimentando estos problemas.

Como consecuencia de aceptar tantos inmigrantes en un periodo de tiempo relativamente corto, no sólo durante la extraordinaria crisis migratoria de 2015, sino en general entre los años 2012-2017, los ayuntamientos están luchando contra el alto paro, el aumento de la pobreza infantil y un aumento del gasto en asistencia social, según Frölander.

«Se vuelve mucho más visible en los municipios pequeños. No se puede aislar [el problema] en un suburbio y después [fingir] que «todo va como siempre», porque afecta al conjunto de esa sociedad y eso es lo que va a pasar en toda Suecia, también».

Frölander insiste en que él no está contra la inmigración y que piensa que los inmigrantes son «buenas personas».

Cada cuarto municipio y cada tercera región, según un informe de la Asociación Sueca de Autoridades Locales y Regiones (SKL), tuvo un déficit presupuestario en 2018, escribió hace poco la periodista Lotta Gröning en un artículo de opinión en el periódico sueco Expressen. Se supone que los ayuntamientos van a recibir 5.000 millones de coronas (517 millones de dólares) adicionales al año durante tres años, pero Gröning escribe que esa cantidad no es ni mucho menos suficiente, ya que siguen «faltando» 22.000 millones de coronas (2,27 miles de millones de dólares).

«Simplemente, no hay suficiente dinero para los colegios y la atención [médica], el núcleo del Estado del bienestar socialdemócrata. La ola de refugiados supuso una tremenda presión, sobre todo en los municipios más pobres, y ahora el coste de la asistencia social está aumentando. Además, la población está envejeciendo, y a esto se suma una próxima recesión (…)

«Las críticas [al Gobierno] no sólo proceden de los políticos locales, también del exlíder del partido [Socialdemócrata] Göran Persson, que advierte de la posición vulnerable de los ayuntamientos. El presidente de LO, Karl-Petter Thorwaldsson, también miembro del comité ejecutivo del partido, advierte a Stefan Löfven [primer ministro] de la crisis de los ayuntamientos y exige que se actúe (…)»

Los suecos están marchándose de sus pueblos y ciudades por otros motivos también, como la falta de seguridad personal. Las noticias frecuentes de violencia de bandas, agresiones, disparos, artefactos explosivos y coches incendiados han pasado factura. El 31 de agosto, Aftonbladet publicó un reportaje sobre Emma Zetterholm, que decidió irse de Malmö con su familia después de haber vivido 18 años en la ciudad. «Sigo amando Malmö, pero mi familia y yo no podemos vivir aquí», le dijo al periódico. «La violencia se iba acercando cada vez más a mí, a mis familiares, a mis amigos y compañeros».

Hace seis años, Zetterholm se mudó a una zona idílica con villas antiguas. Pero muy pronto, las noches se llenaban de coches incendiados, disparos y explosiones. Había abierto un club nocturno ilegal en la zona y el ruido que lo rodeaba —explosiones y disparos— duraba toda la noche. Los vecinos que se quejaron recibieron amenazas verbales y les tiraron piedras a sus ventanas. Un día, un hombre fue asesinado a plena luz del día, cerca de un parque infantil lleno de gente. Otras veces, los niños casi reciben balazos que habían atravesado las ventanas.

Zetterholm explica que sentía que la situación de su familia era extraña, pero que seguía intentando convencerse a sí misma de que no era peligroso. Dice que se siente «horrible» al ser parte de una tendencia donde las clases medias blancas con estudios huyen de las áreas problemáticas.

«He intentado defender Malmö —dijo—, pero cuanto más tiempo pasa, más te das cuenta de que no mejora, de que al final vas a acabar perdiendo tu capacidad de recuperación». Al menos diez familias se han marchado de la zona, dijo, y muchas se han ido al sur de Suecia.

Muchos suecos están marchándose de sus ciudades, pero algunos han decidido abandonar el país directamente. El 4 de septiembre, se produjo una explosión delante de un edificio de apartamentos en Malmö. La explosión se oyó en muchas partes de la ciudad. Un vecino danés del barrio, Magne Juul, le dijo al Kvällsposten que después del último bombazo, está considerando volverse a Dinamarca después de haber vivido 15 años en Malmö.

El exministro de Trabajo Sven Otto Littorin, que ahora vive y trabaja en Dubái, escribió hace poco en su página de Facebook:

«No puedo decir que lamente la decisión de haberme mudado al extranjero. Hemos venido a un país con una de las tasas de delitos denunciados más bajas del mundo. La pregunta es si uno se atreve y quiere a volver [a Suecia].»

Littorin, que también fue secretario del Partido Moderado, se vio obligado a escribir su nota después de leer sobre un chico sueco que había sufrido maltratos y robos y cuya vida estaba amenazada por las pandillas, mientras las autoridades suecas le dicen que no lo denuncie a la policía porque «empeoraría» las cosas para él. «Fue uno de los textos más viles que he leído en mucho tiempo», escribió el exministro sobre la historia.

«Como padre, te enfadas, te desesperas… El resultado es que aquellos que pueden y se lo pueden permitir, se mudan. De Uppsala o Saltsjö Boo. A una parte más tranquila de la ciudad o al extranjero. Los que no tienen las mismas oportunidades [para mudarse] se quedan donde están. Es devastador…»

Suecia, sin embargo, como ha documentado la Oficina Central de Estadísticas de Suecia, está entre los países con el mayor porcentaje de residentes que experimentan problemas en las zonas donde viven. En 2017, según la Oficina Central de Estadísticas de Suecia, «en torno al 13% de la población de Suecia experimenta problemas con la delincuencia, la violencia o el vandalismo en sus propias áreas residenciales. Es uno de los porcentajes más altos de Europa». En comparación, los demás países nórdicos se situaban entre los países con los porcentajes más bajos de la población que experimenta dichos problemas en sus propias áreas residenciales. En Noruega, alrededor del 4% experimenta problemas con la violencia, la delincuencia y el vandalismo. Los porcentajes correspondientes para Dinamarca y Finlandia eran del 8% y el 6% respectivamente.

No es de extrañar, pues, que muchos suecos opten por abandonar sus casas, o buscar ciudades suecas que funcionen mejor, o directamente otros países.

(Gatestone Institute)


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Internacional

Así se perdió Francia para los franceses: la criminal complacencia con el Islam en las escuelas

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En Francia bulle una guerra de baja intensidad que pretende radicalizar la escuela. El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, reveló que tras la decapitación del docente Samuel Paty, el pasado 6 de octubre, se registraron 800 "incidentes" islamistas en los centros educativos del país. En la imagen (Bertrand Guay/AFP, vía Getty Images), el colegio donde fue asesinado Paty, en Bois-d'Aulne, Conflans-Saint-Honorine.
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«A diferencia de usted y de tantos otros, coronel, Mila jamás se someterá», escribió el padre de la adolescente francesa al director de su academia en una carta publicada por Le Point. El 18 de enero de 2020, Mila O., una chica de 16 años, hizo comentarios insultantes sobre el islam durante un directo que estaba llevando a cabo desde su cuenta de Instagram.

En los comentarios, un chico musulmán le pidió una cita, pero ella le rechazó porque es gay. Entonces, él la acusó de racista y la llamó «sucia lesbiana». En un airado vídeo grabado nada más concluir el directo en el que fue insultada, Mila respondió diciendo que ella «odia la religión».

Mila prosiguió: «El Corán es la religión del odio; sólo hay odio ahí… El islam es una mierda». Desde entonces, ha recibido unos 50.000 mensajes y cartas con amenazas de violación, degollamiento, tortura y decapitación. Y ha tenido que saltar de un centro educativo a otro.

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Una vez más, Mila se ha visto sin centro al que acudir. En una red social, accidentalmente dio el nombre de su nueva academia militar y la dirección enseguida la excluyó por ser una potencial amenaza para la seguridad de los estudiantes. «Devastado por tanta cobardía», escribió el padre de Mila. «Ni siquiera el Ejército puede protegerla y permitirle seguir con su formación académica. ¿Qué podemos hacer nosotros, sus padres? Para nosotros, esto es una película de terror».

¿Ni siquiera el Ejército francés puede protegerla? «Tiene 17 años y vive como la redacción de Charlie Hebdo, en un búnker. ¡Esto es insoportable!», declaró el abogado de Mila, Richard Malka.

Pocos días después, Caroline L., profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de Aix-Marsella, recibió incontables amenazas de muerte por «islamófoba». El fiscal de Aix-en-Provence abrió una investigación por «insultos públicos por pertenencia a una religión». ¿Su delito? Caroline L. dijo lo siguiente a sus estudiantes:

No hay libertad de conciencia en el islam. Si has nacido de padre musulmán, eres musulmán para toda la vida. Es una suerte de religión transmitida por el sexo. Uno de los mayores problemas que tenemos con el islam, pero desgraciadamente no el único, es que no reconoce la libertad de conciencia, lo cual es absolutamente estremecedor.

El instituto Pierre Joël Bonté de Riom (Puy-de-Dôme) fue clausurado el 11 de enero por «insultos y amenazas de muerte» al profesorado. «Hemos decidido cerrar el centro por los insultos y amenazas de muerte, para proteger a los estudiantes y al personal docente», manifestó un portavoz. Pocas horas después, una profesora de Toulouse, Fatiha Boudjahlat, pidió protección policial tras recibir amenazas de consideración.

En 2015, el Estado Islámico proclamó que había que atacar las escuelas francesas y alentó a sus seguidores a «matar a los profesores»Según el experto en islamismo Gilles Kepel, «para los partidarios del isñam político, la escuela se ha convertido en un bastión que asaltar».

En un artículo en L’Express se señalaba trágicamente que los centros educativos son objeto de violentas campañas islamistas en todo el mundo. En 2014, 132 jóvenes murieron en un mortífero ataque islamista contra una academia militar de Peshawar (Pakistán). Entre 2009 y 2012, el Talibán paquistaní atacó 900 escuelas, según un informe de la ONG International Crisis Group. La premio nobel de la paz Malala Yusafzai, conocida por su lucha por la instrucción de las niñas, fue disparada en la cabeza por un talibán en Swat (Pakistán). Boko Haram, responsable de numerosos ataques en Nigeria, reivindicó el secuestro de 276 chicas en Chibok. En un ataque de islamistas afiliados a Al Qaeda contra la Universidad Garissa de Kenia fueron asesinados 142 estudiantes. En Burkina Faso se han clausurado más de 2.000 escuelas.

En Francia bulle una guerra de baja intensidad que tiene por objeto radicalizar la escuela. Aunque muchos musulmanes no apoyen semejante transformación, el asalto parece haber empezado en 1989, año del bicentenario de la Revolución Francesa y de la publicación en el Hexágono de la novela de Salman Rushdie Los versos satánicos. En Creil, un centro educativo denegó la admisión a tres estudiantes por llevar el velo islámico. Las autoridades francesas trataron de rebajar la tensión mediante el diálogo y el apaciguamiento. No obstante, en un llamamiento publicado por Le Nouvel Observateur y firmado, entre otros, por Alain Finkielkraut y Elisabeth Badinter, varios intelectuales denunciaron el «Múnich de la escuela republicana».

La islamización de la escuela francesa está alcanzando un ritmo vertiginoso. En 1989, el grito fue «¡Profesores, no capitulen!». Desde entonces, algunos de los que se han negado a capitular lo han pagado con la vida.

En octubre de 2020, Samuel Paty, profesor de Historia, fue decapitado por un terrorista checheno por cumplir con su trabajo: instruir a sus alumnos en el respeto a los valores fundacionales de las sociedades occidentales y a las palabras que presiden sus escuelas (libertad, igualdad, fraternidad) debatiendo sobre la libertad de expresión y mostrándoles las viñetas de Mahoma publicadas por Charlie Hebdo.

«La convivencia es una fábula», escribió Alain Finkielkraut tras la decapitación de Paty. «Los espacios que pierde la República son espacios conquistados por el odio a Francia. Los ojos se han abierto, las pruebas ya no pueden seguir siendo ocultadas».

El ministro francés de Educación, Jean Michel Blanquer, reveló que tras la decapitación de Paty se produjeron 800 «incidentes» islamistas en los centros educativos del país.

En el Battières de Lyon, donde Paty empezó su carrera, un docente fue amenazado físicamente. Este profesor de Geografía e Historia había dado una clase sobre libertad de expresión siguiendo el programa de la asignatura. Entre otras cosas, dijo que Emmanuel Macron no es «islamófobo». El padre de uno de los alumnos –de quinto grado– fue a verle y lo desafió delante de testigos. «Fue explícito y muy intrusivo acerca de lo que se podía decir y no se podía decir en las clases», dijo uno de ellos. Conmocionado, el docente fue dado de baja por enfermedad y se le pidió que cambiara de centro.

En un instituto de Caluire-et-Cuire, cerca de Lyon, un estudiante amenazó a un profesor con «cortarle la cabeza». En Gisors, una chica distribuyó entre sus compañeros una imagen de la decapitación de Paty. En Albertville, Saboya, la Policía amonestó a cuatro escolares de diez años y a sus padres porque dijeron en clase que «ese profesor merecía morir». En Grenoble, un extremista musumám fue detenido por amenazar con decapitar a un profesor de Geografía e Historia llamado Laurent que sale en la TV. «Te cortaré la cabeza», le dijo. Laurent estaba preparando un vídeo de homenaje a Paty. En la escuela Pierre Mendès France de Saumur, un estudiante le dijo a su profesor: «Mi padre te decapitará».

Es imposible elaborar una lista exhaustiva de incidentes. Ocurren todos los días.

Una encuesta reciente da cuenta de los niveles de autocensura entre los profesores franceses. Para evitar episodios como esos, la mitad de los docentes admite que se autocensura en clase. Mediente el miedo, el terrorismo y la intimidación, el islamismo está cosechando lo que sembró.

Cómo permitimos al islamismo penetrar en la escuela es el título del libro que acaba de publicar Jean-Pierre Obin sobre el auge del islamismo en los centros educativos franceses. Obin, exinspector general de educación, coordinó en 2004 un informe sobre las manifestaciones de afiliación religiosa en los centros. No era el primer informe de un insider. Bernard Ravet fue, durante 15 años, director de tres de las escuelas más problemáticas de Marsella. En su libro ¿Director de colegio o imán de la República?, Ravet escribió:

El fanatismo lleva golpeando las puertas de decenas de centros desde hace más de diez años (…) Ha invadido el espacio físico de la República, centímetro a centímetro, imponiendo sus signos y parámetros.

El filósofo francés Robert Redeker escribió en 2006:

El islam trata de imponer sus normas en Europa, abrir las piscinas a determinadas horas sólo para las mujeres, prohibir la caricaturización de su credo, exige un menú especial para los niños musulmanes, combate por el uso del velo en la escuela, acusa de islamofobia a los espíritus libres.

Su artículo en Le Figaro se titulaba «¿Qué debería hacer el mundo libre ante la intimidación islamista?». Pocos días después, empezó a recibir amenazas de muerte. «No puedo trabajar y me he visto obligado a ocultarme», afirmó. «De alguna manera, los islamistas están consiguiendo castigarme en el territorio de la república como si fuera culpable de un delito de opinión».

Debimos haber prestado más atención a ese primer caso. Fue el primero en una ya larga serie de ataques contra profesores y centros educativos franceses. Catorce años después, Samuel Paty ha pagado con su vida, un profesor universitario acaba de recibir protección policial y otro ha tenido que abandonar su centro por amenazas. Si los extremistas consiguen intimidar a los colegios y universidades franceses, ¿por qué no van a poder someter a toda la sociedad?


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Internacional

‘Ley de la libertad’: Polonia comenzará a multar la censura de las Big Tech

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El viceministro de justicia de Polonia, Sebastian Kaleta, habló con Breitbart sobre la implementación de la ‘ley de la libertad’ la cual le permitirá al gobierno polaco multar la censura de las Big Tech cuando esta sea detectada.

“Cada vez que se utilice un algoritmo para limitar el alcance, se informará al usuario si se está limitando su alcance y por qué”, explicó el viceministro.

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El gobierno polaco designó una Junta de Libertad de Expresión que tendrá el poder de ordenar a las compañías de redes sociales restablecer las publicaciones censuradas luego de que los usuarios lo denuncien.

“El proceso de utilizar algoritmos para suprimir determinadas opiniones, siempre que no infrinjan la ley polaca, [será] regulado” y “si las plataformas de redes sociales infringen esta ley, serán multadas”, afirmó el Sr. Kaleta.

El viceministro argumentó que la decisión del gobierno de legislar a las Big Tech responde a que estas compañías se han convertido en un monopolio y fuera de ellas, la gente pierde la habilidad de comunicarse.

“Los propietarios de las compañías de redes sociales no dirigen un negocio cualquiera. Las grandes empresas tecnológicas son ahora monopolios”, dijo Kaleta, que para ilustrar su punto realizó una analogía.

“Imagínate que Alexander Graham Bell decidiera quién puede hablar por teléfono y que Thomas Edison decidiera dónde deben usarse las bombillas”, preguntó el viceministro.

Censura y persecución política, el marxismo de nuestros tiempos

Durante los 4 años de la administración Trump, Facebook, Twitter, Youtube y Google, jugaron un enorme rol en la censura o shadowban (censura invisible, solo el creador del contenido ve sus publicaciones) de las voces conservadoras, de los logros del expresidente y de cualquier contenido considerado políticamente incorrecto.

Para demonizar a Trump cualquier noticia positiva, era reportada como negativa por los medios de comunicación principales, poniendo a un gran segmento de la sociedad en contra de otro.

En los últimos meses de Trump en la Casa Blanca, la censura escaló a tal punto que el expresidente perdió su habilidad de comunicarse con los estadounidenses. De igual modo, aquellos que intentaban hacer eco de los dichos de Trump, también sufrieron censura, aun cuando muchas de estas personas viven de las redes sociales.

Habiendo sido ocupados y sometidos por los soviéticos, el gobierno conservador polaco actual, tiene un buen entendimiento de lo que sucede en el mundo en torno a la censura de las redes sociales y a aquellos que persiguen a los conservadores.

“La presión de la izquierda radical ha pasado de la corrección política blanda a una fase mucho más dura, la de la cultura de la cancelación… [es] muy preocupante, y recuerda más a las normas bolcheviques que a las democráticas”, dijo el viceministro.

Luego de que Trump dejara la Casa Blanca, los demócratas, “celebridades” de Hollywood y personajes famosos, iniciaron una ola de cancelación contra el expresidente y los republicanos que mostraron su apoyo.

Cuentas bancarias cerradas, personas despedidas de su trabajo, donaciones canceladas, e incluso leyes de la actual administración denominando “terroristas” a los estadounidenses que fueron al Capitolio aquel fatídico 6 de enero.

“Las señales de la izquierda son claras: si no estás de acuerdo con nosotros y nos criticas, el “sistema” que hemos creado no sólo hará que te despidan, sino que limitará tu acceso a determinados servicios y productos”, explicó el Sr. Kaleta que llamó a las personas detrás de esta tendencia “neo-marxistas”.

Álvaro Colombres Garmendia


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Internacional

La suprema estupidez y pertinaz cretinismo de la izquierda «progre»: No ver, no escuchar y no hablar del supremacismo de la izquierda

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Los académicos de la Universidad de York han eliminado la imagen de los tres monos sabios de una conferencia de historia del arte por considerar que los personajes representan un «estereotipo racial opresivo».

Todos conocemos el símbolo de los Tres Monos Sabios, ¿verdad? Hay hasta emojis de ellos. Uno se tapa los oídos, otro, los ojos, y el tercero, la boca, una viejísima exhortación a no prestar oídos al mal, no verlo y no hablarlo. Sabiduría oriental de esa que tanto gustaba a los progres de los sesenta y setenta del pasado siglo.

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Bueno, pues es horriblemente racista y debe desaparecer. Los académicos de la Universidad de York han eliminado la imagen de los tres monos sabios de una conferencia de historia del arte por considerar que los personajes representan un «estereotipo racial opresivo». Veremos cuánto duran los emojis.

Tengo para mí que la corrección política es, entre otras cosas, un medio de desactivar el sentido del humor. Se ponen tan serios, tan trágicos, que da cosa reírse en su cara cuando, en realidad, es la reacción de cualquier persona sana y normal ante sus «más difícil todavía», ante las pruebas de este concurso público de a ver quién dice la mayor estupidez. Y, del mismo modo, estoy convencida de que si respondiéramos colectivamente como nos pide el cuerpo y soltáramos la carcajada, todo el edificio se vendría abajo y podríamos tener una vida aproximadamente normal.

¿A qué «estereotipo racial opresivo» se refieren? Tengan, al menos, el valor de decirlo, para que veamos que son ustedes los últimos racistas de peso y cargo de nuestro tiempo

Pero nadie lo hará. La espiral de virtud es una proyección de estatus y poder, y siempre hay que adelantar por la izquierda para quedarse en el mismo sitio, demoliendo nuestra civilización y sentido común en el proceso.

A ver, señores académicos, que los tres monos en cuestión proceden de la cultura japonesa, un símbolo muy popular en el pueblo japonés entre los años 1185 y 1392. Cuéntennos, augustos próceres del saber, ¿a qué «estereotipo racial opresivo» se refieren? Tengan, al menos, el valor de decirlo, para que veamos que son ustedes los últimos racistas de peso y cargo de nuestro tiempo.

Porque, admitámoslo, el antirracismo de este palo es el último racismo con pase oficial. La ola de antidiscriminación es la cosa más brutalmente discriminatoria, igual que la ‘diversidad’ consiste en aplastar la variedad.

Veamos el caso. Lo único que se nos ocurre para juzgar «estereotipo racial opresivo» este de los tres monos es la identificación de los negros con simios. Y eso, naturalmente, es la prueba evidente de que el único criterio que importa, la única cultura que cuenta, es la nuestra, la de los blancos y, afinando aún más, la del varón heterosexual anglosajón.

«Los académicos neoyorquinos demuestran, una vez más, que en su afán de ser más antirracistas que nadie son los más repulsivamente racistas»

Porque es de cajón que esos monos fueron introducidos por una cultura para la que los negros, sencillamente, no existían, con lo que difícilmente podían pensar en ellos al representarlos. Más: en Occidente, donde no hay monos en la naturaleza, atribuyen a este animal rasgos simbólicos completamente diferentes que en Oriente. Aquí, «hacer el mono» no es exactamente un halago. En Asia, en cambio, es un animal sabio, lleno de connotaciones positivas. En China, el Mono es un signo zodiacal de gran fortuna. Como lo es, por ejemplo, el cerdo, otro animal que en nuestro entorno occidental equivale a un insulto.

Ahora, imagine que se le llama a alguien «león», o «águila». Es poco probable que se ofenda, ¿verdad? Porque nuestra cultura asocia cualidades positivas a esos animales, de un modo completamente arbitrario, porque «perro», un animal tan leal, inteligente y simpático, es un terrible insulto.

A lo que voy: los académicos neoyorquinos demuestran, una vez más, que en su afán de ser más antirracistas que nadie son los más repulsivamente racistas. Primero, viendo una asociación imposible en un antiguo símbolo asiático y, segundo, despreciando por completo cualquier visión cultural que no sea la suya propia, por la que juzgan a todas las demás.

Recuerden bien esto, porque es lo que quieren decir en realidad con «multicultural»: imponer los prejuicios occidentales procedentes de la Ilustración a todas las demás culturas, dejando de ellas la espuma: gastronomía y folclore ocasional.

Es por eso mismo que solo los varones blancos y heterosexuales tienen méritos y deméritos personales, individuales. En mujeres, no blancos y de sexualidades alternativas, su mayor mérito, como estamos viendo en los comentarios sobre el gabinete formado por el presidente Joe Biden, es que tengan esos rasgos que aún se consideran exóticos.


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Europa

La náusea infinita y el vómito que no cesa. Lavado de cerebro sobre los géneros falsos: Polémica película de la BBC le enseña a los niños que existen más de 100 géneros

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Una nueva producción audiovisual educativa para niños de nueve a doce años está generando polémica dado su contenido que afirma que existen más de 100 géneros de sexo y además enseña a los niños que ser transgénero es una forma de ser “felices”.

La película de la BBC titulada “Identidad: comprensión de las identidades sexuales y de género” se ofrece en el sitio web del mencionado medio como parte del “paquete de educación sexual y relaciones” que se financia mediante fondos públicos.

De acuerdo con el Daily Mail, actualmente la mayoría de niños en edad escolar se ven obligados a llevar a cabo sus estudios en línea debido a las cuarentenas impuestas, impidiendo el acceso a las aulas.

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La película muestra a los niños pequeños confundidos preguntando a adultos sobre sexualidad y género, mientras que a estos se les dice que las identidades de género incluyen ‘bigenero’, ‘género queer’ y ‘pansexual’.

Una sección del largometraje muestra el momento en el que un alumno pregunta cuántas identidades hay, y su profesora Kate, una maestra designada como RSE (Relaciones y Educación sexual) responde a él y otro niño que hay muchas identidades de género, resaltando que ahora hay más de 100.

El lanzamiento de la película se antepuso a la guía publicada por el gobierno de Reino Unido del año pasado en la cual se aconseja a las escuelas que tengan cuidado con enseñar sobre temas sexuales a los niños.

“Los recursos utilizados para enseñar sobre este tema siempre deben ser apropiados para la edad y estar basados ​​en evidencia”, señaló el anuncio, mientras que los maestros “no deben reforzar estereotipos dañinos, por ejemplo, sugiriendo que los niños pueden ser de un género diferente en función de su personalidad”.

Por su parte, la BBC justificó los propósitos de la cuestionada producción argumentando que más de 50 profesores habían participado en la consulta e indicaron que el sitio web de la BBC Teach estaba formalmente establecido, agregando que debido a la naturaleza sensible del tema, se recomendaba a los profesores revisar el contenido antes de verlo con sus alumnos.

Al respecto, la diputada del Partido Conservador de Reino Unido, Jackie Doyle-Price, señaló: “Decirle a los niños que hay más de 100 géneros es una tontería y es potencialmente dañino, ya que corre el riesgo de normalizar algo que es extremadamente raro”.

La producción audiovisual no aborda en ningún momento la actual preocupación que encierra el incremento en el número de niños que afirman querer cambiar de género.

Tampoco toma en cuenta las polémicas intervenciones médicas a las que se someten algunos niños transgénero, como los fármacos bloqueadores de hormonas no probados cuyo uso ha sido efectivamente prohibido por un reciente fallo del Tribunal Superior, según el Daily Mail.

El mismo medio antes citado informó que el centro Tavistock del NHS que ofrece a niños servicios en cuestiones de género, fue calificado la semana pasada como “inadecuado” por una entidad de vigilancia tras descubrir que el personal no llevaba registros básicos de los niños que recibían tratamientos hormonales básicos.

Respecto a la película promovida por la BBC, el comentarista de radio Darren Grimes, expresó a través de su cuenta de Twitter: “Si estas son las ideas de la BBC sobre “educación”, entonces, francamente, prefiero que no se molesten”.


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