Opinión
«Malversación y saqueo socialista». Por Jesús Salamanca Alonso

Nunca en la política española se había producido un saqueo institucional como el cometido por los expresidentes condenados y toda su corte de corrompidos
Cada vez resulta más difícil arrancar una verdad a un político, sea del partido que sea, pero en el caso de pertenecer a la siniestra es más complicado aún. Ahí tienen el caso de Juan Espadas, que nunca responde a cuanto le preguntan, sino que divaga de manera torpe y absurda. No tengo dudas de que eso se verá reflejado en los resultados del 19J, además de que le acompaña un extenso currículum de corruptelas mientras estuvo en el equipo de los condenados expresidentes de la Junta andaluza.
Lo de las respuestas claras ante preguntas directas no va con los políticos de la vieja guardia y menos con los de la vieja escuela. Hagan una prueba y pregunten a los de la caduca escuela socialista o conservadora por el cambio climático, la educación, la sanidad, la inmigración ilegal, los fondos europeos, por poner unos simples ejemplos, y comprobarán que salen por los cerros de Úbeda y acaba en el campo charro. Lo de la transparencia no es para políticos, sean del palo que sean o lleven el pendón que lleven.
Recuerden cómo, durante los debates a seis de Canal Sur, coincidiendo con la campaña electoral de las elecciones andaluzas, Juan Espadas se salía por la tangente cada vez que la representante de VOX le mencionaba la «banda del WordPerfect» o le preguntaba si ya habían devuelto o pensaban devolver los 680 millones de los ERE que el Gobierno andaluz había robado a los andaluces, así como el montante correspondiente a la malversación tan extendida en el tiempo.
El representante del PSOE-A no tenía escrúpulos en decir que los parados estaban cobrando de la Junta. Pues faltaría. Pero lo que quería dar a entender era la confusión, sin más, porque no faltaron ciudadanos que pensaron que se refería a esa devolución pendiente. ¡Qué cara más dura, aun estando su «melocotona» en medio de la corrupción de la FAFFE! En EGMASA, empresa que presidió Espadas, se desviaron casi 22 millones, que ahora se investigan en pieza aparte.
Al candidato socialista le condiciona su pasado. Será imposible que alcance la presidencia de la Junta de Andalucía, ni siquiera con el «gran pucherazo» del que se sospecha que prepara el socialismo andaluz. ¡Ojo con lo que pueda estar pasando en Correos-Andalucía con el voto por correo! ¡Ojo al voto de los fallecidos que solo se levantan para votar cuando la siniestra está en el filo de la navaja! Si los otros partidos no están alertas, puede encontrarse todos en los tribunales. Sabido es que al PSOE lo mismo le da planchar huevos que freír corbatas, siempre que el beneficio final sea para él.
A pesar de la porquería democrática que el PSOE-A ha introducido en la campaña electoral (candidatura de Olona), los andaluces es imposible que olviden el mayor escándalo de corrupción de España que, incluso, hizo temblar al Gobierno español ante las autoridades de la Unión Europea. Nunca en la política española se había producido un saqueo institucional como el cometido por los expresidentes condenados y toda su corte de corrompidos, donde se mezclaron el robo, la traición, el desprecio a los parados, el sectarismo, la prostitución, la droga, las orgías sexuales, la malversación de caudales públicos y lo que pueda salir en los próximos meses. Los jueces serán quienes pongan negro sobre blanco y transparencia a tanta suciedad socialista y lo harán no tardando. La figura de Juan Espadas aún tiene la espada de Damocles sobre él.
Nunca mencionó Espadas que, a través de esa Fundación Andaluza, se tenían que haber devuelto casi 32.000 euros destinados a parados, pero se emplearon para pagar juergas y orgías en lupanares de tres provincias andaluzas y humillaciones a mujeres que se dedicaban a la prostitución. De ello abusaron numerosos altos cargos y sindicalistas andaluces. ¿Cuántos miles de euros se debe a cada parado? ¿Para también el PSOE-A a los muertos por votar?
Tras esa humillación a mujeres de moral distraída, que se ganaban el pan en condiciones humillantes, ¿qué credibilidad puede tener el PSOE cuando habla de abolir la prostitución? Los altos cargos «sociatas» hacían cola en Sevilla, Córdoba y Cádiz para consumir prostitución a costa del erario público.
Nunca entenderé que siga habiendo mujeres en Andalucía que depositen el voto en la urna de la corrupción socialista, el consumo de prostitución y la humillación a sus semejantes. ¿Dónde queda eso de la sororidad? Para quienes no manejen habitualmente este concepto, aclaro que la SORORIDAD es la solidaridad entre mujeres, sobre todo ante situaciones de discriminación sexual, así como ante actitudes y comportamientos achacables al sexo opuesto.
La citada abolición ya se intentó durante el franquismo y de poco sirvió, porque muchos socialistas y ciudadanos sin adscripción política siguieron haciendo uso de los lupanares, abusando y humillando a las mujeres, además de hacer caso omiso de la abolición de centros de tolerancia y otras medidas relativas a la prostitución.
Con esa abolición me estoy refiriendo al archiconocido Decreto-ley de 3 de marzo de 1956. Pero eso lo tratamos otro día.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






