Opinión
«Margarita se irrita y Sánchez la discordia agita» por el Coronel Efrén Díaz Casal

Los hechos ocurridos el pasado martes 12 de octubre, día de la Hispanidad, no pueden ignorarse sin analizarlos detenidamente a fin de conocer a cuantos todavía nos desgobiernan.
En la fecha indicada, al llegar Pedro Sánchez, todavía presidente del Gobierno, a la tribuna presidencial del desfile de las Fuerzas Armadas, se han producido abucheos y gritos de “¡Fuera, fuera!”, junto a gritos de “¡Dimisión!” y pitadas, que se han extendido cuando la megafonía ha anunciado que recibía a Su Majestad el Rey.
Al acabar el acto, al despedirse los reyes de los mandos militares, han vuelto a oírse gritos de “¡Viva el rey!” e insultos a Pedro Sánchez que han arreciado con la marcha de los coches oficiales.
Es axiomático que donde quiera que vaya Sánchez le espera el mismo recibimiento, por lo que este año ha intentado sortearlo haciendo coincidir su llegada con la de los Reyes para hacerles compartir el abucheo a la vista de los españoles.
Ante estos hechos, Margarita Robles, todavía ministra de Defensa, ha manifestado que “el abucheo es una falta de respeto a España, al Ejército y al Rey”, agregando que “cuando uno no está de acuerdo con una opinión política, puede protestar, pero en un desfile de 2.500 personas por el día de España, que haya unas personas sin ningún tipo de educación es una falta de respeto absoluto, los abucheos son una actitud “muy cobarde”.
Esta es una prueba más de la totalitaria incontinencia verbal de Margarita Robles que todavía no se ha enterado de que, además de someterse periódicamente al control parlamentario, el pueblo soberano, en uso de su libertad de expresión, tiene todo el derecho del mundo para decirle cara a cara al presidente del gobierno en el momento y lugar que considere oportunos, lo que opina de su gestión al frente del Ejecutivo.
Asimismo la prójima en cuestión ha asegurado que los abucheos son “una falta de respeto a las Fuerzas Armadas donde todos ponen mucha ilusión para que luego llegue gente que no tiene nada que hacer a faltar el respeto”, concluyendo con “siento que en un país tan grande como España haya una minoría así”.
La infrascrita, con sus insultos, falta a la consideración que merece la ciudadanía que disiente de sus opiniones que le da lecciones de civismo, cumplimiento de sus obligaciones y preocupación por España, confundiendo con aviesas intenciones a los protagonistas de los abucheos a Sánchez que considera autores de una falta de respeto a S.M el Rey y a las Fuerzas Armadas, cuantificándoles en una minoría pues parece haberlos contado uno a uno.
Esta intrépida guerrillera, amparada en un batallón de guardaespaldas, se permite el lujo de representar el papel de abogada de causas perdidas al que nadie le ha llamado, tachando de cobardes a los que dicen verdades como templos compartidas por muchos españoles, pareciendo posible suponer que si le apetece comprobar el grado de veracidad de su agravio, no tiene más que convocarles al efecto.
Haría mejor doña Margarita preocupándose más por su presunta evasión de capitales, su posible vinculación con la aparente entrada ilegal del líder del Frente Polisario en España, Brahim Ghali el pasado mes de abril, sus mediáticos espionajes y amenazas a jueces, funcionarios, militares retirados… por disentir de su ideario y planteamientos, aboliendo de hecho con ello el derecho fundamental a la libertad de expresión.
El pasado miércoles 14 de octubre, en sede parlamentaria, Sánchez ha recalcado que «siempre que gobierna la izquierda hay abucheos e insultos” y ha criticado que el PP y Vox entiendan así la «convivencia y el respeto al orden constitucional».
Ante estos desatinos, resulta obligada la reapertura de la investigación policial, archivada sin resultado alguno, y las actuaciones judiciales pertinentes sobre las amenazas de muerte a través de cartas que contenían amenazas de muerte conteniendo 2 municiones de 7,62 mm. dirigidas al líder de Podemos y candidato de Unidas Podemos en vísperas de las elecciones a la Asamblea de Madrid de 2021, Pablo Iglesias, y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y conteniendo navaja, a la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, e idénticas actuaciones sobre los atentados en Madrid el 11 de marzo de 2004 con el resultado de 193 muertos y alrededor de dos mil heridos.
Es tan deplorablemente anecdótico como trágico que, además de que el peligro público en cuestión haga caso omiso de la reprobación popular, la izquierda sostenga que abuchearle es de antipatriotas al tiempo que alienta el odio a la Patria, tolera la quema de fotos del Rey y de la bandera nacional, o autoriza homenajes públicos a condenados por abominables delitos como ejemplos de libertad de expresión vigorizadores de nuestra democracia, estallando de ira cuando le dicen las verdades del barquero.
Los asistentes al desfile del día de la Hispanidad el pasado martes 12 de octubre que abuchearon a Sánchez no reprobaron a ninguna institución, le dijeron lo que deducen de sus dichos y hechos.
Es evidente que estos socialistas de hoy día ignoran la sentencia del viejo profesor Enrique Tierno Galván, también socialista “El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla”.
Efrén Díaz Casal
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






