España
Marlaska compró vehículos “low cost” para la Guardia Civil y todoterrenos de gama alta para la Policía marroquí
[E]l pasado mes de noviembre, en plena crisis migratoria en Canarias por la avalancha de pateras cargadas de personas que llegaban al puerto canario de Arguineguín en unas condiciones límite, el Ministerio del Interior, que dirige Fernando Grande-Marlaska, anunciaba el gasto de 8.651.500 millones de euros (IVA incluido) en la compra de 130 todoterrenos con rejillas protectoras, aire acondicionado, garantía y manual de instrucciones en francés, entre otras características, para la Policía de Marruecos.
Se trata de 130 todoterrenos de la marca Toyota Land Cruiser y valorados en 37.500 euros (sin IVA). Un anuncio que produjo el malestar de las asociaciones de la Guardia Civil. Desde la AUGC denunciaron el agravio comparativo que esta decisión provocaba sobre los agentes españoles, que acusan una falta notoria de medios, agentes, vehículos y materiales para combatir la inmigración irregular, tanto en Canarias como en el resto de costas españolas. Y es que esa licitación se producía «en el marco del proyecto Apoyo a la gestión integrada de fronteras y de la migración en Marruecos, con garantía técnica y provisión de entrega en Rabat, y servicio de formación en mantenimiento de los vehículos y posibilidad de aportación de mejoras sobre estos».
La Asociación Unificada de Guardias Civiles denunciaba así el mal estado de sus vehículos oficiales, a los que comparaba con «auténticas tartanas», y que en algunos casos llegan a sobrepasar los «400.000 kilómetros». Una situación que conlleva un «evidente riesgo tanto para los agentes que deben desplazarse en ellos como para el resto de la ciudadanía», según relataban desde la AUGC.
Y por si alguien tenía duda, otra de las asociaciones, JUCIL, dejaba una muestra de lo que viven a diario.
Pues bien, a raíz de estas denuncias, el Grupo Parlamentario VOX quiso saber con qué medios había dotado el ministro del Interior a la Guardia Civil y la respuesta no deja a nadie indiferente. De entrada, confirman las sospechas de los agentes que denunciaban que sus “todoterrenos” eran “low cost” frente a los marroquíes.
«El Dacia modelo Duster se encuentra homologado dentro del Acuerdo Marco 14/2017 de la Dirección General de Racionalización y Centralización de la Contratación (DGRCC), en el subtipo Todo Camino pequeño, por lo que entra a competir en valoración final con el resto de los homologados en dicho subtipo, siendo destinados a diferentes unidades según necesidades». Esta es la respuesta parlamentaria de Interior a la pregunta de Vox. Sin embargo, lo que no señala es que el valor de estos “todocaminos” de los agentes apenas llega a los 15.000 euros, la mitad de lo que cuesta cada uno de los que entregó a la Policía marroquí.
La opción más barata
Por tanto, desde Interior optaron no solo por la opción más barata sino también por una de las menos seguras, ya que las actuaciones de los guardias civiles no pueden compararse con las de un ciudadano normal, justo para lo que está pensado este tipo de vehículos.
¿Es un coche preparado para funciones policías y dará la protección y la seguridad necesaria a los agentes en situaciones de riesgo, accidentes o cuando sean embestidos por narcotraficantes o delincuentes?
Hay que recordar, que en 2018, la Dirección General de la Guardia Civil mandó al Campo de Gibraltar un ‘nuevo’ contingente de vehículos para que los agentes pudieran combatir el narcotráfico en la zona. En concreto, envió seis Nissan del modelo Patrol, con más de dos décadas de antigüedad y cientos de miles de kilómetros sobre sus ruedas. “Nos han mandado chatarra que pone en riesgo nuestras vidas”, denunciaba entonces la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC).
(La Razón)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
