España
Marlaska cuestiona que el acto de Alsasua fuera la forma más efectiva de defender a la Guardia Civil
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha cuestionado este lunes que el acto de Alsasua (Navarra) organizado este domingo por la plataforma ‘España Ciudadana’ fuera la forma más efectiva de defender a la Guardia Civil. El evento organizado este domingo por Ciudadanos, al que se sumaron PP y Vox reivindicaba el papel de la Guardia Civil y la españolidad de Navarra.
En declaraciones a COPE, Marlaska ha asegurado que el contexto que se vive en Alsasua, municipio en el que se condenó a ocho jóvenes por agredir a dos guardias civiles y sus parejas, hace que el acto no fuera la mejor manera de reivindicar al cuerpo en Navarra. «Quizás para defender a la Guardia Civil se pueden plantear acciones que no conlleven la posibilidad de crispación o incidentes», ha explicado, sugiriendo que se realicen acciones «en otro formato».
«Todo el mundo tenía el derecho a manifestarse, pero no se puede obviar que había una alta probabilidad de que los incidentes que ocurrieron pasaran», ha señalado.
En el acto se vivieron momentos de tensión e insultos por parte de un grupo de radicales. «Hay que tener cuidado en el contexto y en cómo defendemos realmente nuestras creencias, pensamientos e ideología», ha advertido el titular de Interior.
El encuentro se desarrolló con un fuerte despliegue de la Guardia Civil y la Policía Foral, ya que en las calles próximas se produjeron una movilización de protesta y se vivieron algunos momentos de tensión entre manifestantes y agentes.
La Guardia Civil permanecerá en Navarra
Preguntado por si el pacto alcanzado entre el Gobierno y el Gobierno foral de Navarra para el traspaso de la competencia de Tráfico afectará al número de efectivos de la Policía y la Guardia Civil, el ministro ha asegurado que continuará el mismo número de agentes en dicha comunidad.
«La Guardia Civil permanecerá cumpliendo las obligaciones previstas en la Constitución que es cooperar con la Policía foral», ha señalado, poniendo el acento en que las competencias están ya atribuidas a las comunidades de Cataluña y Vascongadas y existen sentencias favorables al traspaso en el caso de Navarra.
Tras recalcar que en la comunidad seguirá el mismo número de agentes, ha concretado que el acuerdo es en materia de tráfico «exclusivamente» y viene previsto en el derecho foral.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
