España
Más competencias para Cataluña y un nuevo Estatuto vasco: la factura del nuevo Gobierno de Sánchez e Iglesias
Poco a poco, Pedro Sánchez ha logrado encontrar apoyos para la futura sesión de investidura. Su principal aliado será Unidas Podemos, formación con la que el PSOE compartirá Gobierno, pero los partidos nacionalistas también jugarán un papel clave a la hora de auparle al poder. Entre ellos, destacan PNV, que ya le ha dado el sí, y ERC, que está cerca de dárselo. El camino hacia el Ejecutivo progresista se allana, pero… ¿a qué precio?
El hoy presidente en funciones deberá hacer múltiples concesiones a sus socios para ser ratificado en el cargo. Son esas peticiones de obligado cumplimiento las que más preocupan a muchos españoles en estos momentos: podrían tener un perjuicio serio para el país antes o después. Veamos, partido a partido, algunos aspectos en los que tendrán que ceder Sánchez y el PSOE.
Unidas Podemos
Este lunes se ha conocido el programa del Gobierno de coalición entre el PSOE y el partido liderado por Pablo Iglesias. Sánchez y su equipo han tenido que ceder al respecto del alquiler (se podrá regular de forma pública a partir de ahora). También en cuanto a la subida de impuestos para los ricos. Sin olvidar la derogación de la reforma laboral de 2012, que llevó a cabo el PP (por completo).
También habrá cambios en la factura de la luz (acabar con la sobrerretribución, ante todo) y se ha renunciado a la despolitización de la justicia y RTVE. Por otro lado, se deroga la Ley de Seguridad Ciudadana (‘ley mordaza’). Además, habrá más impuestos para las empresas y se traspasarán a Cataluña las competencias pendientes del Estatut, entre otras medidas.
PNV
El acuerdo alcanzado con los nacionalistas vascos se ha dado con la condición de que en 2020 se transfieran las competencias estatutarias pendientes a País Vasco. También con el ánimo de que se impulsarán “a través del diálogo entre partidos e instituciones las reformas necesarias para adecuar la estructura del Estado al reconocimiento de las identidades territoriales”.
Un nuevo Estatuto vasco, promover “la representación internacional de Euskadi en el ámbito deportivo y cultural” y el traspaso de las competencias de tráfico a Navarra son otros aspectos a tener en cuenta.
ERC
El reconocimiento de la inmunidad de Oriol Junqueras por parte de la Abogacía del Estado es la principal petición que los republicanos catalanes hacen al PSOE y Sánchez para dar su sí. Los socialistas han admitido ya todas las anteriores: el formato de la negociación entre partidos (tres a tres), suavizar el lenguaje relativo a Cataluña, retomar el diálogo con Torra y organizar una mesa de Gobiernos “de igual a igual” para resolver el problema catalán.
El resto
Los nacionalistas canarios (Nueva Canarias sobre todo; no está clara la posición definitiva de Coalición Canaria) pedirán que se tenga en cuenta su Régimen Fiscal Especial, más financiación y que se cumplan los presupuestos. Por su parte, el Partido Regionalista de Cantabria supedita su apoyo a no hacer “concesiones a los partidos independentistas por encima de la Constitución y el respeto a las leyes”.
Más País no pondrá trabas al Gobierno de PSOE y Podemos: sus peticiones de sueldo mínimo que evite la competencia fiscal entre Comunidades y de escalonar los impuestos para las rentas más altas se cumplirán. Eso sí, el partido de Íñigo Errejón también pidió rebajar la edad de voto a los 16 años.
Tampoco debería haber problemas para que Compromís, entre las formaciones más próximas al sí en la investidura, esté del lado de la coalición progresista. Atender las reivindicaciones territoriales y cuidar las políticas medioambientales y sociales, como demandaban desde Valencia, está en la agenda del Gobierno de izquierdas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
