España
Más ministros-gentuza: La Ministro de Justicia, Pilar Llop, se reúne con la embajadora de EEUU y no le dice a su propio equipo para qué, porque no se fía
Pilar Llop parece que no confía demasiado en su equipo. La ministra de Justicia no da explicaciones a nadie dentro de las filas de su departamento, nadie sabe demasiado bien lo que hace ni por qué lo hace. Lo que único que parece conocer su equipo es dónde está la titular de Justicia o con quién se ha reunido, pero los motivos de estos encuentros quedan reservados, y nadie sabe mucho acerca de ellos. Durante este miércoles 2 de noviembre, Pilar Llop se ha reunido con la embajadora de Estado Unidos en España, Julissa Reynoso, en la sede de la embajada. Nos hemos puesto en contacto con el equipo de gabinete de la ministra de Justicia para conocer todos los detalles de este encuentro, pero la única contestación recibida ha sido que no conocían los motivos del encuentro, así como tampoco los temas que en él se iban a tratar. Es decir, que Pilar Llop no confía demasiado en los miembros de equipo y prefiere mantener ciertos asuntos en secreto sin que nadie conozca demasiados detalles al respecto.
En la página de La Moncloa aparece recogida la agenda oficial de los ministros que componen el Gobierno, en ella se detallan los actos a los que van a acudir o las reuniones que van a mantener. Durante este miércoles, la ministra de Justicia, Pilar Llop, ha asistido a un encuentro que resulta, cuanto menos, sorprende. Se trata de la embajadora de Estados Unidas en España, Julissa Reynoso, quien ha decidido hacer un hueco en su agenda a la política española y abrirle las puertas de su sede. Sin embargo, todos los detallen de este encuentro son todo un misterio, no solo para muchos políticos sino el propio equipo de la titular de Justicia.
PILAR LLOP HA MANTENIDO UN ENCUENTRO CON JULISSA REYNOSO EN LA EMBAJADA DE EEUU EN ESPAÑA
El equipo de gabinete de Pilar Llop, según han asegurado, no conocía los motivos de la reunión, así como tampoco los temas a tratar dentro de las paredes de la sede de la embajada de Estado Unidos en España, que es donde se ha llevado a cabo el encuentro. Y no solo eso, sino que su única respuesta ha sido que era necesario esperar a que concluyera el encuentro para conocer todos esos detalles. De esta forma, parece que Pilar Llop no se fía demasiado de los miembros de su departamento y prefiere mantener en secreto ciertos aspectos de su agenta.
Sin embargo, no deja de resultar extraño este encuentro dado que Julissa Reynoso y, sobre todo, Wendy Sherman, subsecretaria de Estado de EE UU, tuvieron un papel clave en el acercamiento de España a Marruecos. Y es que, estos dos altos cargos estadounidenses presionaron al Gobierno que lidera Pedro Sánchez para que aceptara, entre otras cosas, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Por ello, resulta sorprendente que haya decidido reunirse con la ministra de Justicia de España. Aunque probablemente los motivos que llevan a Pilar Llop a asistir a este encuentro son para lavar su imagen de cara a Pedro Sánchez, dado que sabe de la obsesión del presidente con este país y todo lo que tenga que ver con él.
Y dado que su imagen quedó desprestigiada con la dimisión de Carlos Lesmes y la situó en la lista de candidatos a abandonar el Gobierno en la próxima crisis de enero, ha decido mover ficha. Está gastando los últimos cartuchos que le quedan para salvar el cargo y mantenerse al frente del Ministerio de Justicia hasta el final de la legislatura. Así, su idea ha sido acercarse a la embajadora de EEUU en España, porque sabe de la obsesión de Pedro Sánchez con el país que lidera Joe Biden.
PILAR LLOP ESTÁ TRATANDO DE LAVAR SU IMAGEN FRENTE A PEDRO SÁNCHEZ QUEDÓ MUY DESPRESTIGIADA CON LA DIMISIÓN DE LESMES
La dimisión de Carlos Lesmes ha ahondado en el desprestigio de la ministra de Justicia, Pilar Llop. El ministerio que dirige la magistrada tiene una función que Llop no está desempeñando bien: ser los ojos y los oídos del Gobierno en el Consejo General del Poder Judicial y en el Tribunal Supremo. Tanto es así que, desde hacía meses, el ministro de Presidencia de Gobierno, Félix Bolaños, estaba intentando cubrir las carencias de Pilar Llop sin demasiado éxito ante la incapacidad de la ministra de tender puentes con el CGPJ. El problema ha llegado con la dimisión de Lesmes. Pese a que todos estaban avisados, la ministra no tenía ni la menor idea de que el presidente del Supremo pretendía dimitir ese domingo por la tarde-noche, dejando al Gobierno en una posición complicada. El presidente, Pedro Sánchez, ya tiene claro que Llop es incapaz de desempeñar su función. Si la ministra estaba en el punto de mira, ahora se ha puesto en una posición más delicada, según fuentes socialistas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
