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Europa

Merkel llama a luchar contra los gérmenes del antisemitismo y el racismo

AGENCIAS

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La canciller alemana, Angela Merkel, llamó este viernes a luchar contra los gérmenes del antisemitismo y del racismo, en un acto conmemorativo de los pogromos del 9 de noviembre de 1938 celebrado en la sinagoga central de Berlín.

«El Estado no puede mostrar tolerancia alguna cuando alguien es atacado a causa de su fe o del color de su piel. Trabajemos juntos para que algo como lo que ocurrió hace 80 años no se repita jamás», dijo Merkel, vestida de negro, en el acto conmemorativo.

Merkel definió el 9 de noviembre de 1938 como un momento clave que tuvo su desenlace en «la quiebra de civilización» que significó el Holocausto con sus seis millones de muertos y que también tuvo antecedentes que se deben considerar para sacar las lecciones necesarias.

«El 9 de noviembre de 1938 fue un día en medio de una serie de días en el que el nacionalsocialismo mostró su verdadero rostro. Mucha gente toleró o ejerció la violencia, los vecinos se convirtieron en criminales y con los pogromos se trazó el camino hacia el Holocausto», dijo.

Sin embargo, el proceso venía de antes y, como dijo Merkel, ya en la Edad Media había habido en toda Europa odio hacia los judíos con pretextos religiosos y en el siglo XIX empezó a gestarse un antisemitismo biológico que alcanzó ya gran intensidad durante la República de Weimar.

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Como ejemplos de ello, Merkel mencionó el asesinato del entonces ministro de Exteriores judío-alemán Walter Rathenau en 1922 y los pogromos de Hamburgo en 1923.

«Lo que al comienzo era algo penalizado por la ley empezó a ser tolerado y luego incluso empezó a ser una conducta deseada», dijo.

Tras 1945, con el fin de la II Guerra Mundial y la caída del nacionalsocialismo, las circunstancias cambiaron pero el antisemitismo no desapareció.

«Actualmente, tenemos otra vez una vida judía floreciente en Alemania, lo que es un regalo después de la catástrofe del Holocausto, pero también vemos antisemitismo, que a veces se expresa de manera abierta en la calle y en internet», dijo Merkel.

Ante ello, según Merkel, existe para Alemania la obligación de mantener vivo el recuerdo del 9 de noviembre y luchar contra las generalizaciones y las discriminaciones de grupos sociales y étnicos.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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