Sociedad
Millones de usuarios de Big Tech migran hacia plataformas alternativas
BLes– Luego de los sucesos de las últimas semanas en los que se evidenció que las principales plataformas como Google, Facebook y Twitter poseen un poder incalculable a través de la censura y el monopolio en el mercado, pareciera que millones de consumidores reflexionaron al respecto y comenzaron a migrar hacia plataformas alternativas como DuckDuckGo, MeWe, Signal, Telegram y Parler.
La alternativa de Google, DuckDuckGo, acaba de superar los 100 millones de búsquedas diarias. La alternativa de Facebook, MeWe vio un aumento reciente de 2,5 millones de nuevos usuarios. Signal y Telegram están ganando una popularidad exponencial, ambas son aplicaciones de mensajería que ofrecen una forma de solucionar las funciones de mensajes de Twitter y Facebook, informó recientemente el medio Breitbart.
Por su lado, la plataforma Parler surgió como una alternativa conservadora a Twitter ante el aumento sostenido de censura en el contenido de los usuarios y grandes líderes conservadores como el expresidente Donald Trump, quien padeció una auténtica persecución cibernética de sus discursos, ideas y comentarios.
Durante bastante tiempo parecía que sería imposible que existan alternativas a las Big Tech, dado que no surgían firmas nuevas que manejen números considerables y que mantengan crecimientos sostenidos.
La nueva realidad estaría demostrando que sí es posible un cambio y que los grandes monopolios no tienen nada asegurado, y si bien las plataformas alternativas se encuentran realmente lejos de alcanzar en números de usuarios o búsquedas a las monopólicas Big Tech, sin embargo por primera vez se están observando alternativas en franco ascenso.
Para mencionar un ejemplo, en los servicios de mensajería, Facebook y WhatsApp han experimentado una caída importante en las nuevas descargas, y muchos usuarios recurren a alternativas centradas en la privacidad como Signal, Telegram y Safe Chat.
Solo en la última semana, las descargas de WhatsApp cayeron más de 2 millones entre el 5 y el 12 de enero en comparación con la semana anterior. En comparación, Signal registró 17,8 millones de descargas, mientras que Telegram registró 15,7 millones durante el mismo período.
Telegram afirma que ha alcanzado los 500 millones de usuarios. Signal dice que una avalancha de “millones y millones de nuevos usuarios” los hace “agregar nuevos servidores y capacidad adicional a un ritmo récord todos los días de esta semana sin parar”.
Signal is experiencing technical difficulties. We are working hard to restore service as quickly as possible.
— Signal (@signalapp) January 15, 2021
Safe Chat es otra de las recientes aplicaciones que tanto por sus prestaciones como por su sistema de extrema seguridad ha conseguido un número de descargas récord en los últimos tiempos.
Son dos los motivos principales los identificados hasta el momento para explicar la masiva migración en las redes sociales. Por un lado la privacidad, las nuevas reglas impuestas preocupan a los usuarios que desconfían cada vez más de la seguridad y temen ser robados o espiados a través de las plataformas.
En segundo lugar, y no menos importante, está la cuestión política que se evidenció sobre todo durante los últimos meses y con más fuerza las últimas semanas. Apple, Google, Amazon, Facebook y Twitter están eliminando sin ningún tipo de tapujo los contenidos e ideas conservadoras que se publican. También están callando las voces de los líderes de estos movimientos lo que genera aún más desconfianza porque pone en evidencia la tendencia represiva.
Tal es el caso de Donald Trump, quien siendo presidente de los Estados Unidos fue bloqueado sin razón lógica alguna de todas las redes sociales, las cuales eran utilizadas como su principal fuente de comunicación con seguidores de todo el mundo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
