Opinión
Momento decisivo para Yolanda Díaz. Por Jesús Salamanca Alonso

«Las presiones de Pablo Iglesias al Movimiento Sumar para que su barragana vaya de número dos por Madrid, no va a condicionar a Yolanda en su proyecto. A Murcia o nada»
Ya le gustaría a Yolanda Díaz tener un currículum como el de Yanis Varoufakis: economista, catedrático universitario, político, escritor y autor de varios libros de economía y política, además de líder del nuevo partido MeRA25. Toda una joya de la economía teórica y que llevados a la práctica sus conocimientos en Grecia condujeron al fracaso, al caos y finalmente a su dimisión del Gobierno de Alexis Tsipras, tras haber sido elegido consejero del Consejo de los Helenos.
El párrafo anterior es un dato a tener en cuenta para quienes no están familiarizados con el mundo de la política extranjera, ni de los personajes que han intentado enderezarla en Grecia, aunque hayan fracasado, caso de Yanis. Nada que ver esa trayectoria de formación y titulaciones del catedrático griego con la falsificación de estudios de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno de extrema izquierda e izquierda extrema, conocido como socialcomunismo. Cuando accedió al Congreso de los Diputados, doña Yoli no dudó en presentar un currículum con numerosas falsificaciones de estudios que no había realizado y que, en dos casos, ni siquiera existían en las universidades españolas. Todavía pueden verlo en internet.
Ha llegado la hora decisiva de la vicepresidenta y ministra, veremos si su programa del Movimiento Sumar no trae atajos, falsedades, errores de bulto y trampas al más puro estilo comunista. Nuestra vicepresidenta se va a enfrentar a sus primeras elecciones generales como candidata y lo hace con un proyecto político sin rematar; el adelanto electoral le ha roto el calendario previsto tanto para el programa como para saber qué formaciones aglutinará el Movimiento Sumar. Veremos si, por primera vez, eso de sumar no acaba restando. Sin duda, al PSOE puede mermarle brutalmente los votos, incluso de su propia red clientelar alimentada en forma de chiringuitos y regando dinero público, que sería mucho más provechoso para los colectivos más vulnerables y para la investigación científica en su más amplio sentido.
El problema mayor que observo, entre los varios que saldrán estos días, es que afronta su primer proyecto de coalición con excesivos partidos o formaciones asalvajadas y con tintes antidemocráticos. A ello se une la radicalidad y el caos que suele acompañar a los pequeños partidos de la siniestra política española. «Espero que se estrellen antes de que sea una realidad ese nido de grillos, que solo buscan aposentar sus posaderas en alguna institución que les garantice un sueldo que, en la mayoría de los casos, no tuvieron hasta que descubrieron la política como activistas. Jamás habían trabajado, ni contribuido a las arcas del Estado», en palabras de Pedro Sánchez, prevaricador presidente del Gobierno socialcomunista.
Yolanda Díaz será líder de cartel y, a partir de ahí, no faltarán problemas de encaje en las listas, egoísmos descontrolados y afán de figurar. Bien es verdad que, si quieren fracasar cuanto antes, no hay mejor encaje que poner en las listas a Irene Montero, persona que genera un claro rechazo, desprecio e insultos por naturaleza tras su abandono a miles mujeres y menores, junto con la rebaja de penas a agresores sexuales y violadores, además de su machismo descontrolado, su hipocresía homofóbica y su carácter neurótico. Otra que haría perder votos a chorro sería Alejandra Jacinto, ridícula y degenerada exparlamentaria de la Asamblea de Madrid, cuyo monotema de Tomás Díaz acabó por asquear hasta a los disidentes de Hundidas Podemos y que ahora se verá en los tribunales, ya perdida su inmunidad parlamentaria, por calumnias y mentiras conscientes, dado que Tomás e Isabel fueron exculpados por la fiscalía española, la europea y los tribunales españoles.
Las bases del movimiento Sumar no ponen problemas a las formaciones que pretenden coserse dentro, con excepción de Hundidas Podemos. Pretenden desechar a quienes harán perder votos y confianza en sus listas. Belarra va a ir a Navarra para no hacer más daño en Madrid; de Irene Montero no quieren ni oír hablar, no la quieren en las listas: es una rémora, gafe, xenófoba, engreída, hipócrita y falsa para sus compañeros, además de acomplejada que usa mecanismos de compensación. Yolanda solo le ofrece ir cabeza de lista por Murcia o abandonar; Rodríguez PAM irá en las listas de Pontevedra o nada; Verstrynge, Echenique y demás «ganado» comunista, no lo quieren en el Movimiento Sumar. Sin duda es un buen filtro el que está haciendo Díaz, y lo está haciendo a tiempo, según me contaba esta misma mañana un fijo en las listas y cuya identidad no revelaremos para no dañarlo políticamente.
Los plazos mandan. El reto está ahí. Tan solo los problemas con Belarra se han apaciguado porque la navarra se ha humillado ante Yolanda Díaz, por ella y por su barragán. Ni oficio, ni beneficio, pero hay que vivir del erario público como sea. Esa estupidez que llaman Agenda 2030, y que exigía primarias abiertas a Yolanda, se ha callado como un muerto. No se atreve a abrir la boca. Peligra en exceso su sueldo, su poltrona y sus prebendas. Tan solo el momento de cerrar el proyecto político, concluir las listas y acordar el lugar y orden de los candidatos culminará el reto del que hablamos.
El PSOE podría no llegar a los 85 diputados. Dos encuestas dan una horquilla de 28-31 diputados al Movimiento Sumar, si llega a fraguar. Con resultados así pintarían bastos en la extrema izquierda y en la izquierda extrema, con lo que serían irreconciliables. A día de hoy, esa izquierda insultadora y vengativa con alta carga de odio se queda muy lejos de la derecha en intención de voto. A Sánchez le va a saltar otro asunto de prostitutas y diputados en plena campaña electoral y compra de votos que se ocultaron para sacarlos en otro momento. Lo que faltaba: Villén reconoció al juez que sí iban a prostíbulos en Andalucía, pero él solo fue diez veces. ¡Éramos pocos…! Y Tito Berni haciendo campaña para el okupa, Sánchez.
El hecho de que la izquierda –en su versión extrema, sectaria y reaccionaria– no toque poder ya es una ventaja para poner orden y soluciones en el país, además de eliminar toda legislación ideológica, sectaria y mugrienta que ha parido la siniestra en estos cuatro últimos años. Habrá que empezar por rescatar la malversación y la sedición para volver a plasmarlas en el Código Penal. Marruecos ya prepara y fleta cientos de pateras para hundir los proyectos de Pedro Sánchez, salvo que éste pague los compromisos contraídos tras la exposición del «Pegasus».
Las presiones de Pablo Iglesias al Movimiento Sumar para que su barragana vaya de número dos por Madrid, no van a condicionar a Yolanda en su proyecto que, dicho sea de paso, no quiere en él a la que vuelve a casa «sola y borracha».
Irene Montero ni a Murcia puede ir de cabeza de lista porque los murcianos contestan sin remilgos con eso de que «Irene Montero al estercolero», remedando lo que ella dijo en su día de Felipe VI: «¡Los Borbones a los tiburones!». Las cañas se han vuelto lanzas.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






