España
¡No es una película de miedo, es la España real! PSOE y Podemos firman un preacuerdo con Iglesias de vicepresidente
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, habrían llegado a un acuerdo de coalición para formar gobierno, en el que el secretario general de la formación morada ocuparía una vicepresidencia. En apenas 24 horas ambos líderes han sido capaces de cerrar una rauda negiciación de apenas 24 horas para sacar adelante una investidura y un Ejecutivo.
En su comparecencia posterior a la reunión de ambos líderes en el Congreso, Pablo Iglesias ha informado de ese acuerdo para conformar un «gobierno de coalición progresista en España que combine la experiencia del PSOE con la valentía de Podemos».»Es un honor trabajar desde el gobierno de nuestro país para mejorar la vida de nuestros compatriotas, Sánchez contará con toda nuestra lealtad».
A continuación Pedro Sánchez ha insistido en que «va a ser un gobierno rotundamente progresista». «Nos corresponde superar esta situación de bloqueo,somos conscientes de la decepción que supuso entre los votantes progresistas la situación de bloqueo».
En cualquier caso la suma de ambas fuerzas no daría para formar gobierno, con lo que tedrían que contar con otras formaciones como Más País, PNV o regionalistas minoritarios. No se descarta que puedan pedir la abstención de ERC o Cs.
Los líderes del PSOE y de Unidas Podemos se han reunido este martes en el Congreso a las 13:45 horas. Pablo Echenique y Juan Carlos Monedero y representantes de las confluencias de Unidas Podemos acompañan a Iglesias, en esta cita con Sánchez y la delegación socialista.
Así, junto con Iglesias, Echenique y Monedero, de la dirección de Podemos, están en esa cuarta planta del edificio de ampliación del Congreso los diputados electos Jaume Asens, cabeza de lista de En Comú Podem, los gallegos Yolanda Díaz y Antón Gómez Reino, de En Común Galicia, y el secretario general del PCE y dirigente de IU Enrique Santiago.
Desde Podemos, dan por hecho que Iglesias estará dentro de ese Ejecutivo de coalición aunque insisten en que lo primero es pactar un acuerdo programático y después se hablará de los sillones.
Otro de los nombres que ha sonado como posible ministrable en un Gobierno de coalición con el PSOE es el diputado de Unidas Podemos y exlíder de Equo, Juantxo López de Uralde.
Las fuentes socialistas han indicado que desde el mismo lunes Sánchez e Iglesias han estado hablando sobre un preacuerdo de Gobierno de coalición.
Ha sido el propio Sánchez el que ha asumido el protagonismo de las conversaciones con Iglesias desde entonces, añaden las fuentes.
Un acuerdo que también ha confirmado el coordinador federal de IU, Alberto Garzón. «Hemos alcanzado un acuerdo para un gobierno de coalición entre Unidas Podemos y PSOE». «Gracias a toda la militancia que peleó que pudiéramos llegar aquí. Hemos demostrado que se puede», concluye el líder de IU en su Twitter.
También el líder de Más País, Íñigo Errejón, ha celebrado que haya un principio de acuerdo entre el PSOE y Podemos para un Gobierno de coalición y ha subrayado que su partido trabajará para que haya una mayoría.
«Nunca es tarde si la dicha es buena», señala Errejón en un mensaje en Twitter, en el que señala que los españoles han dado «una segunda oportunidad a un gobierno progresista para hacer un país más justo» y «hay que cumplir con ese mandato».
España
Europa se muere de «multiculturalismo». Matémoslo antes de que nos mate
Pierre Claire.- En 2001, el primer ministro neerlandés Wim Kok gobernaba un país que se enorgullecía de ser el laboratorio mundial del multiculturalismo. Un año después, Pim Fortuyn (sociólogo, antiguo marxista, figura de la ultra derecha neerlandesa que criticaba el multiculturalismo, la inmigración y el islam en los Países Bajos) fue asesinado por haber dicho que el modelo no funcionaba. El debate se cerró antes de empezar, estaba imposible discutir en el paraiso multicultural de Europa…
Ese es el problema central del multiculturalismo como ideología, porque ha vuelto imposible su propia evaluación. Criticar el modelo es estar contra la diversidad según los progresistas. Cuestionar sus resultados es abogar por el repliegue identitario, algo que a algunos les parece detestable y por lo que te insultan.
El multiculturalismo como hecho es interesante con sociedades compuestas por culturas distintas que coexisten, intercambian. El multiculturalismo como dogma es otra cosa con la afirmación de que todas las prácticas culturales valen lo mismo, que exigir una adaptación es una forma de opresión y que señalar las disfunciones equivale a racismo encubierto. Ese deslizamiento entre el hecho y la doctrina es el juego de manos intelectual del que nadie habla.
Es ese dogma el que produjo el escándalo de Rotherham, en el Reino Unido, dónde durante quince años, más de 1.400 jóvenes fueron víctimas de redes organizadas de abuso sexual, bandas de captación formadas principalmente por hombres paquistaníes. Los trabajadores sociales lo sabían. La policía lo sabía. Los cargos electos locales lo sabían. Nadie actuó, por miedo a ser acusado de racismo. El informe oficial de 2014 lo dijo con todas las letras. No fue un fallo de información. Fue un fracaso moral sistémico, producido por una ideología.
El mismo mecanismo explica lo que pasó en Colonia, en diciembre de 2015, con cientos de agresiones sexuales en la Nochevieja, deliberadamente minimizadas durante días por las autoridades alemanas. No por incompetencia, pero por cálculo político. Admitir los hechos amenazaba con estigmatizar a una comunidad. Asi, se silenciaba a las víctimas, y las feministas no decían nada porque los delincuentes no eran los buenos.
La izquierda no puede hacer este balance. Reconocer que el multuculturalismo sin limite produce zonas sin ley, comunidades impermeables a los valores liberales, mujeres abandonadas por el feminismo oficial porque sus verdugos pertenecen a una minoría protegida, sería repudiar treinta años de política identitaria. Un repudio del que ningún partido de izquierda es todavía capaz.
Y sin embargo los hechos se acumulan. En Francia, diversos estudios documentan el retroceso de la convivencia mixta, de la libertad vestimentaria femenina y de la práctica religiosa extrema en ciertos barrios, por la presión comunitaria. En Suecia, la violencia de bandas ha alcanzado cifras récord, concentrada en barrios donde la integración había sido declarada exitosa durante décadas.
La integración exitosa no es el borrado de las culturas. Es la adhesión compartida a una base común de derechos y deberes, que se aplica a todos sin excepción cultural. Exigir el respeto de ciertas valores y leyes no es un crimen racista, sino algo normal…
El verdadero racismo (el que la izquierda no ve) está en el silencio. Tratar a comunidades enteras como menores morales a quienes no se puede aplicar los mismos estándares que al resto no es benevolencia, es condescendencia disfrazada de virtud.
La igualdad real empieza por la exigencia igual. No por la exención permanente.
