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NO PODÍA SABERSE, PEPEROS: Dante Pérez, alcalde de Gimenells: «El PP tiene como objetivo normalizar el golpe de Sánchez»

Redacción

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«LAS ENCUESTAS ESTABAN HINCHADAS, LAS PAGÓ EL PP PARA APELAR DE AL VOTO ÚTIL EN DETRIMENTO DE VOX»

Dante Pérez es alcalde de Gimenells (Lérida) desde el año 2015, cuando llegó al consistorio con tan sólo 27 años y de la mano del PSC. Cuando en 2017 el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, envió a los alcaldes catalanes la orden de habilitar los colegios electorales para la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre, fue el único alcalde socialista que se negó a hacerlo.

Tras su salida de las filas socialistas, se unió al Partido Popular, una formación que también decidió abandonar en el mes de noviembre tras los contactos de su presidente, Alberto Núñez Feijoo, con los separatistas de Junts, aun cuando el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, estaba negociando con ellos la amnistía. Pérez recibe a LA GACETA en Gimenells para explicar por qué ha abandonado a los populares y por qué considera que se han convertido en el «PSC azul».

Empezó en la política con el PSC, ¿qué le identificaba entonces con ese partido que ha cambiado tanto en la actualidad? ¿Existe, como muchos defienden estos días, un PSOE bueno?

El PSOE no es el mismo que el que un día fue. Cuando entré en el PSC tenía 27 años, en esas edades uno todavía no es plenamente consciente de la realidad política de un país. Sobre todo en aquel momento. Creo que toda la sociedad española era mucho más inocente, mucho más ingenua que hoy en día. Y por supuesto yo también. Tengo que decir que me costó poco percatarme de lo que era el PSC. Yo tenía una tradición familiar en la que mi abuelo había sido republicano, había sido exiliado en Francia; además, mis abuelos venían de Almería, y el PSC en Cataluña siempre ha sabido jugar muy bien esa baza de paternalismo con los catalanes venidos en su día desde otras partes de España. Todavía hoy siguen votando al PSC en masa los que vinieron a Cataluña a buscarse la vida en la posguerra, entre ellos mis abuelos, la parte paterna. Lo hacen sin tener presente que el PSC muchas veces les ha utilizado como moneda de cambio.

Ese PSC parece haber asumido en la actualidad todas las máximas que defienden los separatistas…

El PSC, viéndolo en perspectiva, fue el origen de todo lo que ha pasado en Cataluña. Fue quien impulsó la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que era una una reforma inconstitucional, una reforma por la puerta de atrás, que se sometió a referéndum antes de pasar el filtro del Tribunal Constitucional, precisamente porque Zapatero había eliminado lo que era el recurso previo de inconstitucionalidad para que un referéndum no se sometiera a votación antes de pasar un filtro de legalidad. De ahí parte el conflicto, y de esos polvos, estos lodos. Y el PSC siempre ha hecho de comparsa del independentismo, eliminando toda posibilidad de alternativa en Cataluña. Por ejemplo con el Pacto del Tinell, por el que se excluía al PP de cualquier posibilidad de gobierno en Cataluña. Todavía sigue vigente ese cordón sanitario al Partido Popular. Por eso sorprende tanto que el PP se preste a pactar con el PSOE.

Es 2017 y en Cataluña se está dando un golpe de Estado y usted recibe una carta del entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y del vicepresidente, Oriol Junqueras, diciéndole que hay que habilitar los colegios electorales para celebrar ese referéndum. ¿Cómo vivió ese momento?

Como en todo proceso electoral, a todos los ayuntamientos llega una comunicación de la Generalitat solicitando la indicación de los colegios electorales en los que se va a celebrar la votación. Y eso pasó con el referéndum. Obviamente, yo no contesté. Dije públicamente que no íbamos a ceder ningún espacio municipal y así fue. Y eso conllevó bastantes presiones, no solamente por parte de gente del pueblo, sino por parte de todo el entorno del independentismo de la provincia. Lo recuerdo perfectamente, no era fácil pasear por Lérida capital sin que alguno te increpara; fue una situación realmente desagradable y tensa. Además, el propio Puigdemont, ese con el que Feijoo intentó buscar un acuerdo después de las elecciones, animó a los vecinos a que pararan por la calle a los alcaldes que se negaran a celebrar el referéndum y que, mirándoles a los ojos, les preguntaran por qué no les iban a dejar ejercer un derecho legítimo. Así estaba la situación y eso es Puigdemont.

En aquel momento decidió abandonar a los socialistas y unirse al PP, una formación de la que también se ha ido este año. ¿Existía entonces un PP que defendía a los catalanes que no existe ahora? ¿Qué ha cambiado, usted o el partido?

Cuando me fui del PSC, perdí la alcaldía por una moción de censura de los que habían sido hasta entonces mis compañeros de partido. Por una cuestión de patriotismo asumí un coste personal y político muy grande, y me entregué al proyecto del PP porque realmente pensaba que era la principal herramienta que teníamos para poner fin al independentismo. Y de hecho creo que algunas actuaciones del PP en 2017 fueron muy loables y valientes. Era una formación que, en aquella época, decía abiertamente, especialmente en boca de su actual presidente en Cataluña, Alejandro Fernández, que en el pasado se habían cometido errores, refiriéndose a los pactos con el nacionalismo, que nunca más iban a volver a repetir. Algunos me preguntaron entonces que por qué no me afilié a Ciudadanos, pero yo siempre tuve claro que no quería irme a un partido que podía terminar pactando con el PSOE. Eso es lo que he visto que ha pasado en el Partido Popular. Yo nunca llegué a pensar que después del 23 de julio Feijoo corriera a reunirse con Junts por Cataluña, poniendo como moneda de cambio a todos los catalanes no independentistas, y prefiriendo acabar con VOX que echar a Pedro Sánchez en su estrategia en las elecciones el 23 de julio.

Usted concurrió a esas generales como número uno por Lérida por el PP.

Yo me creí las encuestas. Yo sabía que era imposible obtener la representación o el acta de diputado en la provincia de Lérida si no se iba en una única candidatura por parte de todas las fuerzas de la derecha. Ellos me dijeron en ese momento que que no me preocupara, que las encuestas en todo caso daban que el diputado por Lérida salía, que se sumaba mayoría absoluta con VOX y que no era necesario un acuerdo preelectoral con VOX según las encuestas. Lo cual se ha demostrado que es falso. Esas encuestas estaban hinchadas, las pagó el Partido Popular, especialmente a Narciso Michavila, para apelar de esa manera al voto útil en detrimento de VOX, sabiendo precisamente que esa estrategia lo que facilitaba era que Pedro Sánchez siguiera gobernando.

Finalmente no se consiguió ese escaño, ¿qué cree que hubiese ocurrido en el caso contrario? ¿Hubiese sido usted tan crítico con el PP como diputado en el Congreso como lo es ahora como alcalde de Gimenells?

Si yo hubiese entrado en el Congreso de Diputados, de entrada, habría mayoría absoluta entre PP y VOX porque siempre que el diputado por Lérida ha salido para la derecha se ha sumado mayoría absoluta. El PP, sabiendo que las encuestas reales no eran las que se publicaban y que, por tanto, el acuerdo preelectoral era imprescindible para echar a Pedro Sánchez, prefirió acabar con VOX antes que con Sánchez. Eso lo cambia todo. Y yo, sinceramente, no era consciente en ese momento. Me dijeron que estaba asegurada la mayoría absoluta con VOX y yo lo creí.

Entiendo por sus afirmaciones que considera que el PP es más culpable que VOX de que Sánchez siga hoy en el Gobierno.

Totalmente. Y lo digo porque el PP nunca estuvo por el acuerdo electoral con VOX. El PP le pedía a VOX que no se presentara en provincias como Lérida con el argumento de que no tenían opciones de sacar representación. Esto podía ser cierto en mi provincia o en Barcelona, donde en las anteriores elecciones de 2019 se había sacado un mejor resultado que VOX. Pero no ocurre lo mismo en el caso de Gerona o en Tarragona, donde VOX quedó por delante del Partido Popular cuando todas las encuestas decían que eso no iba a ocurrir. Lo mismo pasó en las autonómicas de 2021. Todas las encuestas daban al Partido Popular por delante de VOX y al final VOX obtuvo 11 diputados y el Partido Popular tres. El PP nunca buscó un acuerdo justo o o factible con VOX, sólo le pidió que se retirara, que eso era como pedirles que se inmolaran. Obviamente VOX contestó que no y en esas estamos. Y por culpa de ello Pedro Sánchez sigue en La Moncloa.

¿Ha perdido toda esperanza en el PP? ¿Hasta qué punto cree que puede llegar ese colaboracionismo de Feijoo con Sánchez?

El PP podría parar, con su mayoría absoluta en el Senado, la ley de amnistía. ¿Qué pasaría? ¿Que inhabilitarían a esos cargos del Partido Popular? Pero en ningún caso podrían alterar las mayorías de la Mesa. El camino es buscar el conflicto institucional. Cuando te están dando un golpe de Estado, cuando Pedro Sánchez ha sacado de la cárcel a los que atacaron a España… ¿qué va a hacer Sánchez? ¿poner en la cárcel a quienes la defienden? Me refiero a aquellos miembros de la Mesa del Senado del PP que podrían parar la aprobación de la norma y no lo hacen por direcciones de partido que no se entienden si no es porque están, coloquialmente hablando, en el ajo.

Hay pocos miembros del PP que hayan sido críticos con la dirección tomada por Feijoo respecto a la relación del partido con Junts. Sin embargo, el líder del PP catalán, Alejandro Fernández, sí se mostró contrario a unas afirmaciones de Feijoo en las que aseguraba que los separatistas no eran «su rival». En su opinión, ¿qué debería ser Junts para el PP?

Alejandro Fernández contradijo a Feijoo cuando dijo que Junts no era su rival y Alejandro dijo que que sí lo era. Yo iría más lejos. Yo creo que Junts tiene que ser nuestro enemigo, el de todo español patriota que ame a España. Hay que declarar la guerra a esos partidos a nivel institucional y eso es lo que nunca va a hacer el PP. Yo admiro y aprecio a Manu Reyes, alcalde de Castelldefels, o a Xavier García Albiol, alcalde de Badalona. Pero más allá de eso, de que haya notas discordantes en el Partido Popular a nivel oratorio, la línea de actuación es una y está clara: no hacer nada en el Senado y no buscar el conflicto institucional en ningún lado.

Cuando anunció en X (antes Twitter) su marcha del PP, aseguró que se había sentido traicionado, pero también lanzó un mensaje de esperanza: «España ha despertado». ¿De verdad lo cree?

Sí, lo creo. Es verdad que hay una parte de la sociedad que todavía está un poco aletargada, también por la influencia de los medios de comunicación tradicionales, que afortunadamente cada vez tienen menos peso. Creo que los jóvenes en España han visto que hay alternativa al bipartidismo, una alternativa patriota o nacionalista. Yo creo que la clave es esa: el nacionalismo tiene que cambiar de bando. Y tiene que actuar de la misma manera; hay que llevar a España al conflicto institucional para conseguir volver a la España identitaria, de los valores tradicionales, para reforzar la unidad del país y acabar con el excesivo coste político que, en definitiva, es parte del mismo problema.

Esa alternativa juvenil tomó mucha fuerza en las protestas contra la amnistía que se celebran en Ferraz y que no respalda el PP. Las críticas de sus antiguos compañeros de formación a estas manifestaciones también le empujaron a abandonar el partido, según aseguró usted en X.

Es todo junto, es el engaño mediante las encuestas hinchadas para apelar al voto útil con fines partidistas, es el intento de acuerdo con Junts y también las críticas a los que se manifiestan en Ferraz de manera totalmente legítima y loable ante un tirano como es Pedro Sánchez. Estamos ya inmersos en un principio de dictadura, eso es innegable.

¿Es para usted legítimo el Gobierno de Sánchez? ¿Podemos calificar lo que está haciendo como un golpe de Estado?

No es en absoluto legítimo, y sí, se puede tildar de golpe de Estado.

Sus antiguos compañeros del PP no estarían de acuerdo con esas afirmaciones…

Ese es el problema. Ellos juegan también a la ventana de Overton para permitirle al PSOE cualquier maniobra de consolidación de esa dictadura. El Partido Popular siempre está ahí para allanar el camino.

Hablemos de X, una red social en la que es usted muy activo. Me gustaría comentar alguna de sus publicaciones, si me lo permite. Sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, asegura que «es más de lo mismo». ¿A qué se refiere?

Yo creo que es la Page del PP. De palabra a veces parece que contradice a Feijoo, pero de hechos nunca lo hace. En sus actuaciones está totalmente alineada con la política del Partido Popular de normalizar la situación. El problema es ese, el Partido Popular está por normalizar el golpe y eso yo creo que es, a día de hoy, innegable.

En otra publicación asegura que los populares son «traidores de España» y también los cataloga como el «PSC azul». ¿Mantiene estas afirmaciones?

Yo estoy convencido de que el Partido Popular está normalizando la situación, tiene como objetivo normalizar el golpe de Sánchez. ¿A cambio de qué? A cambio de migajas en forma de Comunidades Autónomas en las que el PP puede llegar a gobernar, que no dejan de ser meras gestorías, dejando para siempre al Gobierno de España en manos de Pedro Sánchez. El Partido Popular es una falsa oposición, es una oposición vendida a Pedro Sánchez.

Centrémonos en Cataluña. ¿Estamos a tiempo de parar ese camino que ha emprendido Sánchez para cumplir los deseos de los separatistas en relación a una futura independencia de la región?

La independencia a corto plazo no va a llegar. A Pedro Sánchez no le interesa porque sin Cataluña no le darían los números para gobernar España. Creo que a lo que van es hacia un sistema confederal, a una mayor autonomía. Es la mejor opción para ambos porque supone no asumir riesgos.

Lo que queda es hablar de su futuro político. Después de haber estado en el PSC y en el PP, hay quien piensa que el próximo paso para usted puede ser VOX.

Lo descarto completamente. Le puedo asegurar que, después de haber estado en dos partidos, de lo que menos ganas tengo es es de afiliarme a otro. No me verán en las listas electorales de VOX. Eso no quita que no pueda hablar de manera libre, porque además creo que mi testimonio es interesante. Tengo una trayectoria, que yo creo que nadie puede negarme, de patriotismo, tanto en el PSC como en el Partido Popular, que mantendré de ahora en adelante, yendo por libre y como independiente.

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España

El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!

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Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa

La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid

Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.

Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.

Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.

Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.

Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.

Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.

Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.

Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.

La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

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