España
Nos deja un español insigne y ejemplar: Muere con las medallas puestas el policía Billy el Niño, azote de terroristas y marxistas subversivos
Fue un luchador incansable por el orden y el principal azote de terroristas y comunistas empeñados en quebrar la paz social que disfrutaba España hasta la llegada de la democracia.
Fue un modelo de español cabal, de padre ejemplar y de policía vocacional comprometido con su tiempo. Policía de graníticos principios, contaba en su haber con la detención de decenas de etarras y marxistas subversivos, que ayer como hoy, pretenden imponernos una dictadura comunista. El odio que siempre le profesó Pablo Iglesias es sin duda su mejor carta de presentación y la certificación del bien deber cumplido.
Le describen como torturador los mismos que apoyan las torturas y crímenes contra la oposición en Venezuela y Cuba. La cobardía de muchos españoles consiste en creer que el orden y la paz social se consiguen dando manga ancha a los más criminales y depravados. Por eso era odiado y temido por los rojos de forma inversamente proporcional a la admiración y respeto que por él sintieron siempre los españoles de bien. Para que España prosperara tanto y fuera un isla de prosperidad y decencia en medio de las procelosas aguas europeas, era menester la presencia de hombres corajudos, abnegados y comprometidos, a quienes tocó la tarea de hacer el trabajo sucio e impedir la destrucción absoluta de cualquier atisbo de decencia, que es lo que siempre ha perseguido la izquierda. [SIGUE MÁS ABAJO]
Murió con las medallas puestas
La muerte por coronavirus le ha sorprendido en paz con Dios y consigo mismo. Es imperio destacar que siempre actuó conforme a las leyes que tenía que defender frente a la insurrección marxista. Hoy nos ha dejado. El expolicía Antonio González Pacheco, Billy el Niño, ha fallecido por coronavirus este jueves en un hospital de Madrid, según fuentes policiales.
Debemos también destacar que Fernández Pacheco ha muerto con todas sus condecoraciones. El PSOE se había comprometido a retirar las cuatro medallas que le habían sido otorgadas y que incrementaban en un 50% su pensión. Pero el trámite quedó pendiente.
En febrero de este año la Mesa del Congreso dio el visto bueno a que se publique el expediente de la concesión de dichas medallas tras una petición de EH Bildu, aunque se rechazó hacer pública la “hoja de servicios” del expolicía –así lo aconsejaban los letrados de la Cámara, al considerar que no es legal revelar el historial de un funcionario–, algo que apoyó Unidas Podemos en la segunda ocasión que el asunto se consideró y que reclamaba la formación proetarra. En un primer momento el partido morado, en el ojo de la polémica, rechazó que se hiciera pública esa hoja de servicios, pero luego enmendaron su posición y se disculparon. [SIGUE MÁS ABAJO]
Tras las críticas de ERC, PNV y Bildu, el portavoz del grupo parlamentario UP, Pablo Echenique, explicó que su voto se debió a las “dudas jurídicas” que planteaba la solicitud del abertzale Jon Iñarritu y prometieron cambiar su postura en la siguiente votación.
El vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha asumido este jueves que es “una vergüenza” para la democracia y también para el Ejecutivo que el “torturador” Billy El Niño haya fallecido “sin haber sido juzgado, con todas sus medallas y privilegios intactos”. “Es una vergüenza para la democracia y también para nosotros como Gobierno. Pido perdón a sus víctimas, luchadores por la democracia y la justicia. Porque fuisteis, somos”, ha escrito Pablo Iglesias en las redes sociales tras el fallecimiento del expolicía de la brigada político y social.
Un lamento al que se han unido a través de las redes sociales varias voces de Podemos, IU y Anticapitalistas y también Más País.
Así, en febrero el Congreso envió al Gobierno la petición para la desclasificación del expediente que sirvió para la concesión de las medallas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se mostró convencido en febrero de que se le podrían retirar las medallas concedidas gracias a la nueva Ley de Memoria Histórica que había presentado el PSOE en el Congreso.
Esta fue una de las exigencias de Unidas Podemos desde la moción de censura que aupó a la Presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez. Grande-Marlaska abrió entonces un procedimiento para estudiar la retirada de las medallas, un asunto que retomó tras la investidura en enero y la formación del Gobierno de coalición. Si ese procedimiento tiene lugar será a título póstumo. El exagente ha muerto con las medallas puestas.
Descanse en paz este español ejemplar.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
