Internacional
Nos gustaría saber si la gente ya se ha enterado de qué va Putin: Los rusos erigen OTRA VEZ una estatua de Lenin en una ciudad ucraniana ocupada
La estatua del viejo asesino y genocida había sido retirada en 2015. Putin NO QUIERE «desnacificar» nada, y tampoco tendría derecho a hacerlo. Lo que quiere es VOLVER a la URSS
Los invasores rusos han erigido una estatua de Vladímir Lenin en una ciudad ucraniana ocupada por sus tropas casi siete años después de que Ucrania retirara una escultura dedicada al exlíder soviético en la misma localidad, como parte de los esfuerzos de ‘descomunización’.
La ciudad de Henichesk, situada en el Mar de Azov, en la provincia de Kherson, al norte de la frontera con Crimea, fue ocupada por las fuerzas rusas tras la invasión comenzada el pasado 24 de febrero. Unas fotos publicadas el lunes en las redes sociales muestran una nueva estatua de Lenin frente al edificio del ayuntamiento. En lo alto del edificio puede apreciarse una bandera rusa.
Yuri Sobolevsky, diputado regional ucraniano de Kherson, confirmó la erección de la estatua en una publicación en Facebook. “Los orcos en la región de Kherson continúan sus experimentos para retroceder en el tiempo”, escribió Sobolevsky, usando el término con el que se refieren a los soldados rusos, informó CNN.
“Banderas rojas, monumentos de la era soviética”, señaló el diputado, “su motivo es absolutamente transparente: están [actuando como parásitos] sobre los sentimientos nostálgicos de la población”, dijo Sobolevsky.
La estatua original de Lenin de Henichesk fue derribada por orden del ayuntamiento el 16 de julio de 2015, informó el mismo medio.
Desde que comenzaran las protestas contra Viktor Yanukovych en 2013, que desembocaría en la guerra del Dombás meses después, las estatuas de Lenin que poblaban las ciudades ucranianas han sido el objetivo de los ucranianos. Para muchos de ellos, Lenin representa un símbolo de la ocupación soviética y, por tanto, de los lazos con Rusia.
En diciembre de 2013, los manifestantes ‘proeuropeos’ derribaron la estatua del primer dirigente de la Unión Soviética en la capital del país, Kiev. Desde entonces, cientos de estatuas, calles, y símbolos comunistas han sido el objetivo de los ucranianos, en lo que ha pasado a llamarse ‘descomunización’ del país, que estuvo ligado a la URSS hasta 1991.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
