Sucesos
«Noticias de verdad» por Alvise Pérez
1. El Alto Tribunal de Londres embarga a España: Congela las cuentas del Instituto Cervantes, un Falcon y una embajada “catalana” por los impagos del Gobierno de España tras el arbitraje internacional por los recortes en las renovables (el fraude de Zapatero)
2. Las subvenciones electoralistas de Sánchez elevarán en 9 décimas el pasivo del Estado: 12.000 millones de euros directos y 400 en medios de comunicación para ganar las próximas elecciones.
3. Burger King España también se va fiscalmente del país: Lo hará a Jersey, aunque tendrá que pagar parcialmente impuestos en España en su expansión a las zonas rurales del país con 120 nuevos locales.
4. La Fiscalía archiva la investigación sobre los cánticos del colegio mayor Elías Ahúja de Madrid: El Gobierno politizó el proceso judicial para obtener rédito mediático.
5. Javier Tebas administra una empresa de los Macri investigada en Argentina por los Panama Papers: La relación del Presidente de LaLiga con un entramado societario de Fleg Trading LTD (una offshore en Bahamas) y la petición de dimisión del 2° mayor club de España complica mantenerse en el cargo.
6. Echenique se recupera de neumonía en el Hospital Universitario del Sureste en Arganda del Rey; un hospital de gestión privada que Podemos ha condenado.
7. La Junta Electoral alerta de que el voto por correo es sensible al fraude electoral: Alarma del posible doble voto, y de la nacionalización masiva ordenada por el Gobierno a nietos y sobrinos de exiliados.
8. Iberdrola vende el 80% de su negocio en Mexico: Evita así los 432 millones de euros en multas del Gobierno mexicano por violar la Ley de autosubastamiento, y AMLO lo vende como “un éxito de nacionalización”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
