Economía
El Banco de España estima un desplome económico sin precedentes en el segundo trimestre

No existen precedentes próximos al desplome actual de la economía española, según los datos presentados por la dirección General de Economía y Estadística del Banco de España, que ha revisado sus proyecciones macroeconómicas para el periodo 2020-2022.
El segundo trimestre de 2020 será recordado, en términos económicos, como el peor de la historia desde que existen registros detallados y series estadísticas comparables. Entre abril y junio, la economía española habrá perdido un 16% en el escenario más optimista y un 21.8% en el uno intermedio, definido como de recuperación gradual.
Estas cifras llegan tras la constatación de que en el primer trimestre, con apenas 15 días de incidencia de las medidas anti Covid-19, el PIB descendió un 5.2% en términos intertrimestrales, un caída muy superior al mayor descenso observado durante la Gran Recesión, cuando llegó a bajar un 2,6% en el primer trimestre de 2009.
No obstante, el Banco de España advierte de que todo está pendiente de un gran número de incertidumbres, sobre lo que ha ocurrido en las últimas semanas y lo que pueda ocurrir en las próximas.
Las previsiones del Banco de España para todo 2020 tampoco son halagüeñas, aunque vienen acompañadas de sentimiento optimista de que a partir de 2021, la recuperación de la economía española sería más vigorosa que la de los países centrales de la Unión Europea, aunque no queda claro si esos mayores crecimientos compensarían las caídas previas también mucho mayores.
Para todo 2020, los expertos de Banco de España estiman que la economía podría caer entre un 9% y un 15,1%, con el porcentaje del 11,6 como previsión central.
¿Cómo será la recuperación?
Todo dependerá de si existe lo que llaman “recuperación temprana”, “recuperación gradual” o “escenario de riesgo”.
En el primer caso se contempla un escenario en el que es posible evitar rebrotes significativos de la enfermedad, que las medidas económicas logran evitar la destrucción de empresas y que el aumento del paro es también temporal y no genera desempleo de larga duración.
La “recuperación gradual” no descarta nuevos brotes epidémicos, aunque mucho menos virulentos, lo que provocaría daños persistentes en el tejido productivo, sobre todo en los sectores más expuestos a la interacción social.
Por último, el “escenario de riesgo” contempla rebrotes epidemiológicos importantes, “con confinamientos estrictos adicionales y un coste económico elevado, así como tensiones de liquidez que derivarían en problemas de solvencia, que se traducirían en destrucción de empresas, paro de larga duración y mayor coste de financiación”.
Los expertos del Banco de España prevén que la tasa de desempleo, al final de 2020, oscile entre el 18,1 y el 23,6%, frente al 14,1% del cierre de 2019. Eluden una cuantificación, pero advierten que en esos porcentajes no estarían incluidos los trabajadores afectados por ERTEs, con independencia de cuál sea su situación al cierre del año.
Las altas tasas de desempleo se mantendrían en los ejercicios posteriores, con un umbral bajo del 18.4% y 17.1% para 2021 y 2022, mientras que en el peor escenario –y menos probable- las cifras se irían hasta el 24,7% y 22,4”%.
Mucho más optimistas son las previsiones de crecimiento de la economía, que se recuperaría entre un 6,9% y un 9,1% en 2021, para entrar en lo que podría ser una senda de normalidad en 2022, con crecimientos de un 2,4% o 2,1%, lo que permitiría volver e incluso superar los registros de PIB anteriores a la pandemia, si se cumplen las mejores previsiones.
Quedaría, eso sí, la incógnita de cuánto tardaría la economía española en volver a restablecer la distancia perdida con respecto a otros países de la Unión Europea.
El informe presentado por el Banco de España también advierte de que la “enorme incertidumbre actual no permite descartar escenarios de riesgo más desfavorables”.
Los dos grandes agujeros negros de la economía española, además del paro, serían, también en la “nueva normalidad”, el déficit y la deuda pública.
El déficit, que en 2019 fue del 2,8% de PIB, oscilaría en 2020 entre el 9,5% en la mejor hipótesis y el 14% en la peor, con un 11,2% como opción intermedia. En términos absolutos, aunque el Banco de España no lo detalles, podría significar entre 110.000 y más de 150.000 millones de euros.
El gran problema es que se mantendría muy elevado en los años siguientes, hasta el punto de que en 2022 todavía estaría entre el 4,8 y el 8,7%, es decir, porcentajes muy alejados del máximo del 3% -en casos especiales- que siempre fijaron como referencia por las autoridades de Bruselas. Algo similar ocurriría con la deuda pública, que este año bascularía entre el 114,5 y el 126,7%. Podría bajar hasta una horquilla del 112,5% ó 118,7% en 2020, pero podría llegar al 131,8 en el peor escenario. En cualquier caso, en términos absolutos –el Banco de España tampoco ofrece esta cifra-, la deuda alcanzaría la cifra de 1,4 billones de euros.
El Banco de España, por último, estima que la caída de la economía española será mas intensa –hasta 3 puntos- que en el conjunto del área del euro, aunque la recuperación posterior también tendrá mas intensidad.
Los expertos del Banco de España destacan varios factores que explican el mayor impacto de la pandemia en la economía española:
1.-Confinamiento más prolongando e intenso en España que en la media de los países de la Unión Europea
2.-Una estructura sectorial más orientada a servicios con relaciones sociales elevadas, como el turismo
3.-Un peso más elevado de las pymes en la estructura productiva
4.-Mayor temporalidad en el mercado de trabajo
5.-Respuesta fiscal –ayudas públicas- algo menor que en el promedio de la Unión Europea. Lo peor, en teoría, ha pasado, por fin, pero las consecuencias económicas de la pandemia sobre todo en paro, déficit y deuda, tardarán en superarse.
Economía
El auge del juego online: claves para entender un sector en plena revolución

Introducción
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El futuro apunta a una mayor personalización, más inmersión y una integración tecnológica aún más profunda. Lo que está claro es que el sector seguirá evolucionando, y quienes sepan adaptarse marcarán el ritmo de esta revolución digital.






