Sociedad
Nueva y espectacular sandez de Irene Montero y su «troupe» de mujeres acomplejadas: El Ministerio de Igualdad contra los hombres y «su cebolleta»(SIC)
Las feministas insisten en criminalizar a todos los hombres.
El Ministerio de Igualdad de Irene Montero se ha hecho del estudio titulado ‘Noches seguras para todas’ que ha elaborado la Federación de Mujeres Jóvenes. Este estudio explica que siempre que un hombre invita a una mujer a una bebida alcohólica o a consumir drogas lo hace con un único afán: reducir las capacidades volitivas y cognitivas de esta mujer y conseguir tener relaciones sexuales con ella.
Suponemos que la Federación de Mujeres Jóvenes no se ha dado cuenta de que, en realidad, su «estudio» convierte a las mujeres que aceptan una copa en seres cretinos, subnormales; sin voluntad propia y sin capacidad de decisión: seres que no son capaces de discernir lo bueno de lo malo ni de negarse a algo.
Fantástico, señoritas de la Federación de Mujeres Jóvenes: Acaban de dar todos los argumentos que necesitaba el islamismo radical para mantener a la mujer como un ser inferior, incapaz, y bajo la permanente tutela de un hombre. ¡BRAVO!.
El mismo estudio concluye que las mujeres «racializadas»sufren un mayor acoso sexual por parte de los hombres, en concreto las mujeres de origen latinoamericano, que sufren situaciones en las que el hombre «directamente viene con su cebolleta» cuando están bailando en una discoteca. El documento analiza éste y más comportamientos de los hombres y las mujeres en el ocio nocturno.
«Para nosotras era prioritario analizar las experiencias de mujeres racializadas, puesto que partimos de la base de que las mujeres negras, mulatas y mestizas sufren una violencia sexual específica que tiene que ver con una heterodesignación racista«,
explican las firmantes que insisten, como ya han hecho en otras ocasiones, que sufren una «cosificación sexual en el sistema patriarcal»,
una cosificación que las mujeres inmigrantes (‘racializadas’ dicen) sufren aún más, por su doble condición de mujer e inmigrante.
Y sí, señoras y señores. En estas imbecilidades se gastan el dinero que luego no llega para sanidad, educación… etc. Hay que emplearlo en las «pajas mentales» de un puñado de mujeres con graves trastornos mentales. Fantástico.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
