Opinión
«Nuevos Premios Nobel 2021» por el Coronel Efrén Díaz Casal

Con el fin de completar el conjunto de recompensas correspondientes a los valores y capacidades humanas, el organismo competente en la materia ha creado los nuevos premios Nobel que se relacionan a continuación, cuyos más destacados contendientes asimismo se citan con los méritos y circunstancias que les avalan.
Por los evidentes y singulares méritos del interesado, el Premio Nobel de Felonía de 2021 corresponde enteramente a Pedro Sánchez, doctor Cum Fraude de Economía, por sus deplorables desvaríos al frente del desgobierno español, cargo en el que, si los españoles se lo permitimos, conseguirá una de las mayores y punibles hazañas de la Historia: destrozar España. Igualmente, por su inigualable arte para mentir, es el candidato más cualificado al Premio Nobel de la Falacia de 2021.
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Antonio Garamendi Lecanda, natural de Guecho, Vizcaya, carece de rivales para el Premio Nobel de la Estulticia de 2021 por sus declaraciones del pasado jueves 17/06/2021 reconociendo que si las medidas de gracia para los independentistas catalanes sirven para que «las cosas se normalicen, bienvenidos sean», agregando que “todo lo que sea acercamiento y diálogo es bueno» y pidiendo “alejarse de las posiciones maximalistas y más radicales», emulando a Esaú, hermano mellizo mayor de Jacob al que según el Antiguo Testamento vendió sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas.
Las gratuitas afirmaciones de Esaú Garamendi que le harán perder las lentejas, el plato y la cuchara, carecen de respaldo mayoritario en la entidad cuya presidencia todavía detenta, en el pueblo español y en el concierto internacional, no existiendo constancia de que los consejos de administración de las empresas adheridas a la CEOE, sean conscientes de que constituyen el mejor anuncio publicitario a favor del boicot de sus respectivos productos y servicios.
A propuesta de Margarita Robles, todavía ministra de Defensa que le da igual criticar a los militares retirados que intentamos defender España que firmar en noviembre de 2012, con otros 200 jueces, un manifiesto contra el indulto como fraude, que justificarlo ahora para los independentistas catalanes, o proponer la concesión de la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, entre otros, a Antonio Garamendi Lecanda, que le ha sido concedida por Real Decreto 436/2021, de 15 de junio, publicado en el B.O.E Núm.143 del pasado miércoles 16/06/2021. En el actual estado de enajenación mental que embarga la política española, cualquiera de los etarras con delitos de sangre puede ser distinguido de la noche a la mañana con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil.
En la Norma Segunda.1.b) para la tramitación y concesión ordinaria de las cruces del mérito militar, naval y aeronáutico, con distintivo blanco, figura que en la propuesta deberá figurar una “exposición clara y detallada de los actos, hechos, servicios, méritos o trabajos distinguidos que motivan la propuesta, que deberá estar basada en datos objetivos y valorados con rigor, evitando, en todo caso, expresiones genéricas y describiendo, si la hubiera, la situación extraordinaria en la que se encontrara la persona propuesta.
La Sra. Robles debe explicar en el Congreso de los Diputados “los actos, hechos, servicios, méritos o trabajos distinguidos” por los que ha propuesto a Esaú Garamendi para la concesión de la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco. Siguiendo esta línea de despropósitos, se otorgará próximamente la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil a cualquier etarra.
Los políticos catalanes secesionistas, secundados por los impresentables miembros del Círculo de Economía de Barcelona, encabezados por su presidente Javier Faus, el presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, y sus lacayos, no tienen rival para conseguir el Premio Nobel de la Discordia de 2021.
La injustificable Conferencia Episcopal Tarraconense, en la que están integrados los diferentes obispos de las diócesis catalanas, presidida por Judas Omella, más conocido por sus veleidades independentistas que por su filiación católica, también ha mostrado su apoyo al indulto de los reclusos catalanes secesionistas, lo que convierte al individuo en cuestión en el candidato con mayores merecimientos al Premio Nobel del Intrusismo de 2021.
La Conferencia Episcopal Española, más preocupada por su economía que por tramitar los actos religiosos en la vía pública según lo dispuesto por la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, siguiendo su costumbre permanece impasible a esta desoladora barahúnda, provocando con su candidatura la escandalosa desbandada del resto de pretendientes al Premio Nobel de Funambulismo de 2021.
Es indiscutible que proceder contra la Historia, la razón y la pacífica convivencia nos conduce al abismo, por cuanto hierve la sangre al observar que tanta insensatez y ceguera se vencerían rápidamente con un poco de cordura y un interés mínimo por sí mismo y por los demás.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






