Europa
Open Arms continúa con el tráfico de inmigrantes: recoge a 68 en el Mediterráneo y pide un puerto seguro

La ONG española Open Arms informó hoy de que durante la noche del jueves ha recogido en el mar Mediterráneo a otros 68 inmigrantes que se suman a los 55 socorridos ayer, con lo que espera la autorización para atracar en un puerto seguro con 123 personas a bordo.
El fundador de la organización, Óscar Camps, confirmó la información en las redes sociales y dijo que las personas recogidas presentan «signos inequívocos de la violencia sufrida en Libia». Entre los recién asistidos hay dos niños y dos mujeres embarazadas, «una de ellas de nueve meses con contracciones», apuntó, mientras que el jueves la organización rescató a 55 personas, entre ellas dos mellizos de nueve meses.
El barco espera ahora la autorización para desembarcar a estas personas en un puerto seguro, mientras que en Italia el ministro del Interior, Matteo Salvini, ya ha comunicado la prohibición de que la embarcación entre o navegue en aguas territoriales del país.
Salvini, que mantiene una política de puertos cerrados a ONG con inmigrantes rescatados a bordo, es el impulsor de un decreto ley que prevé multas de entre 10.000 y 50.000 euros a las ONG que entren, transiten o atraquen en aguas territoriales italianas.
De forma paralela, las autoridades españolas prohíben a Open Arms retomar la búsqueda activa de pateras (barcazas) en peligro, limitando su actividad, y el 4 de julio la Marina Mercante notificó a la ONG que afrontaría multas de hasta 900.000 euros si quebrantaba esa disposición.
El pasado abril, y tras cien días bloqueado en el puerto de Barcelona, las autoridades españolas permitieron al barco que zarpara para llevar ayuda al Egeo, pero sin participar en salvamentos. El pasado 26 de junio, cuando la nave de Open Arms se encontraba atracada en el puerto de Nápoles (sur de Italia), su fundador anunció que retomaba las labores de vigilancia en el mar.
También en Italia, frente a la isla de Lampedusa (sur), se encuentra actualmente la nave «Alan Kurdi» de la ONG alemana Sea Eye con 40 inmigrantes, entre ellos tres niños y una mujer embarazada, rescatados el domingo en el mar Mediterráneo.
España
Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






