España
Ortega Smith (VOX) acusa a Almeida (PP) de mentir en su ‘pacto de náufragos’
Cree que está inmerso en «memes, fotos y discursos grandilocuentes»
El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, ha acusado al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, inmerso en pleno «maquillaje preelectoral» con «memes, fotos y discursos grandilocuentes», de mentir en su «pacto de náufragos» con la vicealcaldesa, Begoña Villacís, con el objetivo de «mantenerse a flote porque les interesa a los dos» y fingiendo «que se lleva de maravilla con la otra parte contratante» del Gobierno.
«Todos se llevan a matar, por mucho que sonrían en las fotos. Es el mismo maquillaje con la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que hace rato se ha ido (del Pleno de Cibeles)», ha lanzado a la bancada del PP en el Palacio de Cibeles. Incluso ha denominado a la presidenta de la Comunidad como «alcaldesa Ayuso».
Ortega Smith, que ha llevado banderines de España a sus escaños, ha acusado a Almeida en el Pleno del Estado de la Ciudad de «falta de honradez» porque en su discurso se ha olvidado de que «es alcalde gracias a Vox», formación que ha impulsado iniciativas como la Casa de Campo del norte o el plan antigraffitis.
«Somos los únicos que defendemos una pancarta contra todo tipo de violencias y no contra ese mantra de la violencia de género inventada por la izquierda y que ustedes han aceptado», ha insistido el edil de Vox.
También ha remarcado que no apoyaron el presupuesto porque incluía «medidas impuestas por la izquierda». «No han bajado impuestos, como fue acordado con Vox, sino que ha aumentado la recaudación. Sigue el expolio fiscal a Madrid tras un momento en el que los madrileños necesitan respirar», ha declarado.
En cuanto a la zona de bajas emisiones, que sigue denominando «Carmeida Central», Ortega Smith ha acusado a Almeida de mentir y «camuflar con el nombre de Madrid 360 el imponerles el Madrid Central».
«Y lo que es una verdad es que usted vulneró la voluntad democrática de los madrileños en las elecciones de 2019, vulneró el equilibrio democrático creando un Grupo Mixto ilegal según la Justicia. Hemos pedido en vía de ejecución la nulidad de todos los acuerdos derivados del Mixto, que le dio la llave para imponer el Madrid Central de las multas», ha concluido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
