España
Pablo Iglesias recibió 1,36 millones de euros de Hugo Chávez para «llevar la revolución a España y luchar contra el capitalismo»
Mamela Fiallo.- El vicepresidente del gobierno socialcomunista, Pablo Iglesias, está involucrado en un nuevo escándalo por fondos indebidos. Esta vez 1,36 millones de euros provenientes de la narcodictadura venezolana.
Solo entre los años 2008 y 2009 Pablo Iglesias aparece como responsable de la captación de 1,36 millones de euros del Gobierno de Venezuela, como miembro del Consejo Ejecutivo de la Fundación CEPS.
Vale destacar que la finalidad de estos fondos era la creación del partido Podemos y por tanto exportación del socialismo del siglo XXI, también conocido como bolivariano.
Desde 2004 hasta 2013, año de la muerte de Hugo Chávez, la Fundación CEPS, donde se formó el actual partido que gobierna España, Iglesias y otros ocho involucrados recibieron fondos del régimen por convenios para la “Colaboración con el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela” por valor de “198.000 euros”, entre otros.
También hay contratos o convenios como el firmado para la “Colaboración con el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela”, por valor de “198.000 euros”; o el “Convenio de Colaboración con el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS) de la República Bolivariana de Venezuela”, por valor de “189.080,40 euros”; o el alcanzado con el “Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y la Seguridad Social”, por valor de “32.400 euros”; o el “Convenio de Colaboración con la Compañía Anónima Venezolana de Televisión (CANTV)”, por importe de “48.000 euros”.
“Son beneficiarios de la Fundación CEPS todas aquellas personas que se encuentren en condiciones de tomar parte, de uno o de otro modo, en las actividades que organiza la Fundación”, señala el documento de la Fundación CEPS.
La información llegó a la policía española por medio de Washington, donde el Fiscal General de EE.UU., William P. Barr, está investigando al narcorégimen.
Por medio de la ayuda de un exministro de Finanzas y Planificación chavista «arrepentido», Rafael Isea, también militar, que vive protegido por las autoridades federales de Estados Unidos, donde está refugiado, fue posible acceder a estos datos.
Según las fuentes de EE.UU. la Fundación CEPS recibió 7,1 millones de euros del régimen chavista. La firma de Hugo Chávez aparece en la concesión de 6,7 millones de dólares a Juan Carlos Monedero, Jorge Verstrynge y Pablo Iglesias para «llevar la Revolución a España y luchar contra el capitalismo», a través de su Fundación CEPS.
El dinero servía tanto para ejercer influencia sobre España como para la ideologización del régimen venezolano. Por ejemplo, “contribuir al diseño de políticas públicas que garanticen los derechos laborales y por ende los derechos humanos de los trabajadores y trabajadoras venezolanas”, también estudios de campo sociológicos.
Este escándalo donde se ve involucrado el vicepresidente de España se presenta a la par de la investigación por delitos de malversación de fondos públicos y administración desleal, que perjudica no solo al partido, sino al Gobierno español de Pedro Sánchez, que está en coalición con el partido de Pablo Iglesias.
Nada menos que el exresponsable jurídico de Podemos, José Manuel Calvente, presentó pruebas contra el partido de extrema izquierda ante la Guardia Civil.
Los sobresueldos pesan entre las múltiples denuncias. También Vox ha denunciado a Podemos por fondos irregulares provinientes de régimenes socialistas, como el boliviano bajo el mando de Evo Morales.
En caso de demostrarse, quedaría al descubierto cómo el socialismo del siglo XXI no solo ha empobrecido a la región y logrado el exilio de más de 5 millones de venezolanos, sino que se trataría de una red internacional de corrupción.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
