Opinión
Parásitos políticos (Urge una APP contra la infestación)
Decíamos ayer -en plan fray Luis- que la soberanía no emana del País, del ABC, ni del Mundo, ni de Público, ni de los partidos políticos, ni de Soros, ni de los conciliábulos, cenas de amiguetes, logias al terciopelo, o inocentes partidas de Chito, ni siquiera de Ángela Merkel, no, sino del pueblo soberano, que lo es, como reza en la Constitución, votada incluso por aquellos que se sirven de ella a su antojo.
Este pueblo en su adormilada soberanía –mancillada, minusvalorada, irreconocida e irreconocible- pone los cuartos en el cestito cuestatorio según le imponen gentes que –fíjate qué chusco- procuran poner lo menos que pueden en ese cepillo, son remisos y cuando les dan “la gorra y la porra”, apremian al que tarda en sacar el óbolo de su funda y le aperciben e incluso amenazan sin comedimiento alguno, de compulsión y despellejamiento. No tienen remedio. Practican la chulería, y el proxenetismo o rufianismo, a su antojo. Solamente la participación directa del pueblo soberano –que no la llamada soberanía popular, que aún es peor- puede poner coto a esta lacra que va a más y por ella abogo desde hace muchos años. No la permiten ni asomar las orejas, la odian.
Se les exige un mínimo de presencia y aseo, según los cánones y poco más. La presentabilidad no suele ser óbice cuando el banquillo es escasito o forma parte del curri y de los méritos para reinar como todos sabemos, que algunos casos que no pasan de espantapájaros. Poco más, porque sus conocimientos no les han permitido ser abducidos por el sucio capital, en su enorme mayoría, sino que siempre les pilla en casa con el hatillo listo para saltar al campo sin estiramientos y volar a las estrellas y hacer algo que se vea. ¡Ay! Que incluso no importan las taras, las dioptrías, las obsesiones, ni las filias y mucho menos su resistencia –o resiliencia- a tributar, como cualquier animal. La cuestión es parasitar e infestar cuanto sea posible, tipo cucaracha, haciendo la burla al pueblo y a su voto. Ese es el personaje y sus compinches.
Pues bien, amigos. Una vez en el puente de mando, revestidos del pontifical que viene en el reglamento, que sí suelen traer estudiado de casa, se aferran a los salientes, resaltes, tetones y excrecencias. Hacen masa, ponen los huevecillos y ya pueden predicarles frailes descalzos o barones al formol, que maldito el caso que les hacen. Se cargan el retablo, el partido y lo que se ponga por medio, bien en la girola o en el transcepto.
Se sientan en torno a una mesa y venga de ocurrencias y memeces sin tino, viajes y posturicas temerarias, sin responsabilidad, ni siquiera imagen de que sea algo medianamente serio. Es ridículo lo que se columbra. ¿Reina por un día? ¿Por una legislatura? Estar por estar, porque no hay mecanismos de eyección, simplemente, como los hay en los eurofighters y esto tiene remedio, sin duda.
¿Es una persona decente este Sánchez tal y como le insultaba a Rajoy en diciembre del 2015 ante Campo Vidal y millones de espectadores en TVE, o más bien ruin y miserable como le llamaba este último en respuesta ajustada a derecho? Para mí y creo que para una inmensa mayoría, con independencia de color o ideas políticas –que esto lo excede todo- es un indecente, ruin y miserable que no respeta a nadie. Vamos, un trápala al que le importan un rábano España, los españoles y la madre que le parió. Tan sólo le va sentarse donde no debe, acularse y desde allí evacuar a diario unas sandeces preñadas de ambición ridícula y desorbitada, incompetencia, temeridad e insensatez. ¡Qué espectáculo, Dios!
Es urgentemente necesaria, por vía de Decreto-ley, tan de moda para sobrevivir al día a día, una aplicación, una APP -androide o feminoide, que lo mismo da- que, en el tiempo de la conmutación, la computación digital, la inteligencia artificial y la robótica, nos inmediatice a los soberanos y nos saque en pantalla sin cocinados ni precocinados tezánicos, tal cual, en cosa de horas, que puta falta nos hacen sus sucias inclinaciones al capricho del tiranoplasta. Vamos, que no tengamos que esperar meses o años para que se sepa la opinión del señoret –el del arrós- a los sucesivos respectives que tanto nos afectan. Eso es posible o debe serlo ya, al menos en modo de eyección fulminante, mediante la concurrencia de “x” ciudadanos soberanos pulsando simultáneamente donde dice eject.
Eso sí sería soberanía avanzada y no las exhumaciones y profanaciones express. Pongamos dos millones pulsando a la vez, para no equivocarse en caliente. La temerían y les ablandarían las jetas de cemento. Es lo único posible tras el agua caliente, el desatascador de WC y el salfumán. No tenemos por qué soportar al estafermo de turno que miente con descaro, con sus carísimos mariachis que todas las hacen a izquierdas –ni una a derechas- y así corregir las derivas que nos arrastran a la colisión y a la pobreza. ¿Dónde lo pone?
Sería democracia de verdad y a la que tenemos derecho a aspirar. Digo. ¿Pour quoi pas?
El día 21, en el hemiciclo, la sensación que tuve al ver pasar ante Borrel esa cuerda de seis morlacos de ERC –me importa un pimiento si escupieron o no, como los guanacos- era que los contemplaba desde el burladero, desde la barrera, porque podían amurcar y astillarse un cuerno.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
