Sociedad
Pedro Sánchez nacionalizará a 250.000 inmigrantes para que puedan votar en las elecciones
Prisas en La Moncloa. El Gobierno de Pedro Sánchez quiere nacionalizar por la vía rápida a cientos de miles de hijos y nietos de españoles que se exiliaron durante el franquismo. Todo gracias a la denominada Ley de Memoria Democrática que entrará en vigor en los próximos días. El cálculo que hacen en el Ejecutivo es que la inmensa mayoría de esos nacionalizados votarán a PSOE o Podemos. El Ministerio de Exteriores asegura en respuestas oficiales que no tienen informes con estimaciones del número de potenciales beneficiarios de esta medida. En todo caso, hay aproximaciones que hablan de hasta 250.000 personas, sobre todo, residentes en Cuba, México, Argentina y otros países latinoamericanos.
La urgencia por aprobar la ley -que salió adelante gracias al voto del PNV y Bildu– ha conllevado que haya recibido luz verde sin informes claves. El propio Ministerio de Presidencia y Memoria Democrática consideraba «recomendable» un pronunciamiento del Ministerio de Exteriores. Sin embargo, en ese departamento no consta ese documento sobre el impacto de la norma en materia de nacionalizaciones.
En todo caso, el equipo de José Manuel Albares ya se ha puesto manos a la obra para reforzar los consulados. La número dos del ministerio ha reconocido en el Congreso de los Diputados que ya cuentan con una «avalancha» de peticiones. La ventanilla para llevar a cabo este procedimiento estará abierta dos años, si bien la ley contempla que se podrá prorrogar.
En algunos países como Argentina, periódicos locales indican que se beneficiarán 60.000 personas. Por su parte, en Cuba entidades españolistas como la Asociación Autonomía Concertada para Cuba, recuerdan que el censo de población de 1933 contabilizaba una comunidad española en Cuba de 840.055 personas; muchas de ellas, ya hijos de españoles. Sólo 227.104 de ellos habían nacido en España. Tras la Guerra Civil, esta cifra se disparó. Aseguran que sumando hijos y nietos, en la isla caribeña hay actualmente más de un millón de habitantes, del total de 11, que podrían acogerse a la norma. Según traslada a este periódico, la cifra «dependerá del reglamento de aplicación, con los detalles particulares, las facilidades que brinden los consulados para el trámite y el tiempo que la ley se mantenga en vigor».
El precedente de Zapatero
En el año 2007, José Luis Rodríguez-Zapatero ya llevó a cabo un plan muy similar. Con la Ley de Memoria Histórica consiguió nacionalizar 170.183 personas tras recabar 293.500 peticiones. De esta forma, los beneficiarios consiguieron un pasaporte español, acceder a las ayudas estatales para españoles que viven en el extranjero, así como derecho a votar en las elecciones generales, entre otros beneficios.
Ese plan tardó varios años en desarrollarse. La entrada en vigor de la norma, fue en 2007, pero hasta 2009 no se reforzó el presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. En concreto, cuatro millones de euros para aumentar en unos 150 efectivos el personal de ciertos consulados en América del Sur para estudiar las múltiples peticiones que llegaron, sobre todo de países como Argentina, Cuba, México, Uruguay y Chile.
Además de Pedro Sánchez, los morados de Podemos también tienen especial interés en apretar el acelerador de las nacionalizaciones de extranjeros. Tanto es así que está organizando charlas en América latina para pedir a los locales que estén atentos para solicitar la nacionalidad española.
Las cuentas en redes sociales dejan constancia de cómo en Argentina el partido comunista ha montado coloquios para trasladar esta información, a pesar de que aún no está abierta la ventanilla para hacer el trámite, ya que aún no se ha reglamentado la ley aprobada en las Cortes.
La maquinaria de Pedro Sánchez está en marcha para captar a cuantos más extranjeros mejor de cara a las elecciones futuras. En las informaciones que publican periódicos latinoamericanos, se anima a los cubanos a pedir la nacionalidad española. Les recomiendan actuar con celeridad ante un previsible cambio de Gobierno que derogaría dicha Ley. «El consejo es que hay que darse prisa y hacer la gestión, antes que esta ley se derogue, que es lo más probable que pase», indican desde la Asociación Autonomía Concertada para Cuba.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
