España
Pedro Sánchez ya tiene los apoyos para el Estado de Alarma semiperpetuo e ILEGAL que se ha sacado de la manga
PSOE y Unidas Podemos suman ya 166 ‘síes’ con PNV, PDeCAT y NC y podrían llegar a la mayoría absoluta si cierran un acuerdo con Cs.
El Gobierno cuenta con los apoyos y abstenciones necesarios para prorrogar esta semana el nuevo estado de alarma durante seis meses, hasta mayo de 2021, ya que para que ese plazo salga adelante sólo requiere una mayoría simple del Congreso de los Diputados y de momento sólo Vox ha avanzado abiertamente su voto en contra.
Los de Santiago Abascal seguirán así la tradición que iniciaron ya en la primera ola del coronavirus. De hecho, únicamente apoyaron la primera ampliación del estado de alarma que empezó en marzo.
En el ‘sí’ se han situado ya el PNV, Nueva Canarias y los diputados del PdeCAT que, por primera vez, podrían votar distinto de sus compañeros de Junts. Así, a los 155 votos que suman el PSOE y Unidas Podemos se unirán los seis del PNV, los cuatro del PdeCAT y el de Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, un total de 166 votos.
Tanto desde el PNV como desde el PdeCAT se apunta que habría que buscar alguna fórmula para que el Gobierno rinda cuentas al Congreso durante esos seis meses, aunque sin necesidad de tener que autorizar prórrogas cada 15 días, como ocurrió entre marzo y junio.
Ciudadanos no ha dado aún un ‘sí’ definitivo, pero ha mostrado su disposición a apoyar al Gobierno, como ha venido haciendo siempre desde el estallido de la pandemia. Su líder, Inés Arrimadas, considera «excesiva» una prórroga de seis meses y quiere negociar una rebaja. El partido naranja ya logró que la última prórroga del primer estado de alarma fuera de 15 días y no de un mes.
COMPARECENCIAS DE SÁNCHEZ
Además, Ciudadanos quiere que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparezca periódicamente en el Congreso para dar cuenta de la evolución de la pandemia, una reclamación que también comparte el PNV. Su portavoz en la Cámara, Aitor Esteban, considera «procedente» que se prolongue hasta mayo si el Ejecutivo acude «con frecuencia» a la Cámara Baja a «dar explicaciones y escuchar lo que digan los diputados».
Las exigencias del PP para su eventual apoyo son más duras. Su presidente, Pablo Casado, ha condicionado su apoyo al estado de alarma a que no dure más de ocho semanas y a que se apruebe antes de fin de año un marco legal a través de una modificación de la Ley Orgánica de medidas especiales en materia de Salud Pública.
Desde Más País, consideran necesario el estado de alarma, pero están barajando la posibilidad de presentar enmiendas, igual que sus compañeros de grupo del BNG. Su líder Ana Pontón BNG ya ha avanzado enmiendas para «acotar mejor» su duración y que no se establezca un «estado de alarma preventivo» sin «control parlamentario».
POSIBLE RUPTURA DE JUNTS Y PDeCAT
Más críticos se han mostrado ERC y Junts. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, cree que el decreto se queda corto en las competencias que da a la Generalitat y que es «abusivo alargarlo tantos meses», por lo que aboga también por un control parlamentario periódico.
La vicepresidenta de Junts, Elsa Artadi, considera «decepcionante e insuficiente» el decreto aprobado por el Gobierno. «No haremos una adhesión a ciegas», ha avisado, sin aclarar qué votarán sus cuatro diputados y denunciando que se pretenda prolongar por seis meses una medida «extraordinariamente excepcional».
Con independencia de que registren o no enmiendas y del éxito que tengan, los cuatro diputados del PdeCAT sí apoyarán la prórroga, en la que podría ser la primera vez que el grupo parlamentario independentista se divide.
LA CUP ANUNCIA ENMIENDAS
En el Grupo Mixto, sólo Nueva Canarias ha avanzado su ‘sí’, pero podría hacer lo mismo Coalición Canaria, que apoyó todas las prórrogas en la primera ola. Lo mismo hicieron Teruel Existe y el PRC, aunque de momento no han desvelado sus cartas para la próxima votación.
Desde la CUP, su diputada Mireia Vehí ha anunciado que presentarán enmiendas con el fin de conseguir que se destinen los máximos recursos del ámbito privado durante la segunda ola de Covid-19, pero sin aclarar si respaldarán o no la prórroga de seis meses. Esta formación no apoyó ninguna de las prórrogas del anterior estado de alarma.
De su lado, el presidente de UPN, Javier Esparza, ha anticipado que sus dos diputados no apoyarán la prórroga, pero sin concretar si votarán en contra o se abstendrán. De momento Foro Asturias, socio electoral del PP, no ha desvelado el sentido de su voto.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
